edición: 2350 , Jueves, 23 noviembre 2017
05/11/2014

El precio del crudo marca mínimos tras anunciar sus precios Arabia Saudita

La cobertura de posiciones en los futuros agudiza las oscilaciones del mercado

Arabia Saudita anunció sus precios oficiales para la venta de crudo y lo que pareció un respiro se convirtió en un desplome de los precios cuando llegó al mercado la información sobre los precios de oferta para diciembre aplicados a Estados Unidos. El principal productor de crudo del mundo y voz cantante en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) bajó los precios a Estados Unidos mientras que aplicó una leve subida para Europa y Asia. Hace menos de quince días había reducido precios a clientes de forma selectiva en Asia en una decisión que se interpretó en los mercados como la voluntad de ganar cuota de mercado sobre sus competidores en un entorno de demanda decreciente por parte de los consumidores. Ahora los analistas consideran que la rebaja al crudo destinado a Estados Unidos tiene como objetivo competir por las refinerías estadounidenses con los proveedores locales de crudo. Sin embargo el efecto está en línea con la intención más o menos explícita por parte de la cúpula de la OPEP de someter a fuerte presión a los productores estadounidenses de crudo y gas no convencional.

La pasada semana el secretario general de la OPEP Abdala el-Badri dijo que en su opinión los precios del crudo se ajustarían en la medida que productores de petróleo no convencional de Estados Unidos dejarán de operar porque su explotación no sería más rentable. El-Badri situó el precio de corte, es decir a partir del cual la operación no convencional deja de ser rentable en 85 dólares por barril. El crudo Brent marcó un mínimo de dos años de 82,08 dólares por barril para los contratos de diciembre mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se fijó en 78,78 rompiendo por primera vez la barrera de los 80 dólares. El debate sobre el precio al que deja de ser rentable la explotación no convencional se ha complicado con una mezcla de precios que es de poca utilidad. Lo real es que los que se verán más afectados en el corto plazo son los productores independientes más endeudados. Por otra parte el efecto no será inmediato porque los productores tiene contratos de derivados para cubrir una caída de precios, pero esos contratos son de media a seis meses. Lo que está claro es que la OPEP ha señalado varias veces en el pasado que el crudo no convencional solo es rentable a precios altos, en el entorno de los 100 dólares el barril.

La caída de los precios del crudo ya ha puesto bajo presión los resultados de las petroleras, aunque puede beneficiar a su negocio de refinerías al darles más margen, que es en definitiva a lo que aspira Arabia Saudita a sabiendas que ello además va a arrinconar a los productores no convencionales. Mientras en el mercado los bancos han debido salir a liquidar contratos de futuros con clientes que han cubierto el riesgo de precio del barril de crudo, agudizando el efecto bajista sobre los principales mercado como el New York Mercantile Exchange para el WTI y el Intercontinental Exchange (ICE) para el Brent.

Algunos operadores del mercado aun esperan que en su reunión anual el 27 de noviembre la OPEP aplique una reducción de la producción para subir los precios, pero esa medida no parece tener mucha lógica en un momento en que la demanda cae incluso en Asia. El-Badri dijo la semana pasada en una conferencia de la industria del petróleo que hay un exceso de oferta en el mercado y que ese exceso proviene de Estados Unidos. Sus palabras se interpretaron como comienzo de una guerra comercial, y las rebajas anunciadas ahora parecen confirmar que el territorio en el que se librará el combate es el territorio estadounidense.

La caída del precio del crudo que beneficia a los consumidores, aunque desde luego con retraso, tiene otros dos efectos perversos. De un lado el de anclar aun más las expectativas económicas en un escenario de muy baja inflación por no decir deflación, lo que enerva sobremanera a los gobiernos, del otro reducir el margen de beneficios de las grandes petroleras. En la bolsa estadounidense esto se reflejó ayer en una caída del precio de las acciones de Chevron del 2,6% y del 1,5% para las de ExxonMobil. Las acciones de Whiting Petroleum Corp, una empresa grande que opera en Bakken y extrae crudo no convencional, cayeron 1,6% tras anunciar la empresa que no reduciría su producción. Entretanto las cifras de importación de crudo en Estados Unidos muestran que la entrada de crudo saudí ha caído del 7% del consumo total en agosto del año pasado al 4,6% del consumo total en agosto de este año, lo que supone una diferencia significativa.

En 2011, Arabia Saudita adoptó una política similar a la puesta en práctica ahora. En medio de la crisis de Libia el precio del crudo había subido de forma considerable en Europa y Asia, pero estaba bajo en el mercado estadounidense. La petrolera estatal Saudi Aramco bajó el precio al mercado estadounidense para mantener su cuota allí. Pero la repetición de la jugada no aporta alivio a los espectadores de este partido porque las condiciones de entonces no son las de ahora, en particular el nivel mundial de la demanda.

La mayor parte de las petroleras que anunciaron resultados la semana pasada anotaron una reducción de beneficios con la excepción de Shell. Pero la cadena de anuncios aun no se ha terminado y falta el veredicto de otros competidores, sin embargo la escena no es de alegrías y si la caída es persistente las coberturas por derivados o contratos aun en vigor se van a reajustar con mayores consecuencias en el medio plazo.

Esto ha llevado a los analistas a suponer que entre la lista de víctimas de los daños colaterales a la caída del precio se debe incluir a las empresas de servicios petroleros que operan a escala internacional. El análisis parte del supuesto que si los precios se mantienen en sus niveles actuales las petroleras comenzarán a estudiar un ahorro de costes antes que abandonar explotaciones. Las empresas de servicios petroleros han vivido años dorados con los altos precios del crudo y puede que esa etapa esté tocando a su final, afirman los observadores.

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