edición: 2413 , Viernes, 23 febrero 2018
24/06/2011
La salida “para más adelante empeoraría las perspectivas”

El presidente de Bankia decidido a sacar la entidad a bolsa en julio

Carlos Schwartz

El presidente de Bankia, Rodrigo Rato, tiene la determinación de hacer la oferta pública de venta de acciones de su entidad a mediados de julio. De acuerdo con fuentes próximas a la entidad esta operación está rodeada de dudas y desacuerdos pero la presidencia de Bankia considera, de acuerdo con las fuentes consultadas, que postergar la salida “para más adelante empeoraría las perspectivas”. Esta no es la opinión de algunos de los asesores de la OPV que preferirían una postergación hasta comienzos del otoño, es decir a partir del 21 de septiembre. Entre quienes preconizan esta opción hay personas próximas a Rato que han ocupado cargos de gobierno junto a él y que podrían regresar en el caso de que unas elecciones anticipadas dieran el triunfo al Partido Popular.

Pero uno de los motivos de fondo para la postergación es la persistente incertidumbre que rodea a la aprobación de un nuevo plan de rescate a Grecia y la concesión de los tramos pendientes de financiación aprobados el año pasado, es decir unos 12.000 millones de euros. Es obvio que el criterio del presidente de Bankia es que se llegará en breve a un acuerdo sobre la refinanciación de Grecia, lo que implicará una mayor tranquilidad de los mercados bursátiles. Tranquilidad que puede llegar a perdurar a lo largo de julio, mientras que otros incidentes potenciales pueden llegar a perturbar seriamente el próximo otoño en términos políticos y económicos.

Desde luego la decisión no es fácil. El folleto de la OPV está bajo estudio en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) y es previsibñle que sea aprobado en algún momento de la próxima semana. Bankia tiene margen para postergar la salida a bolsa hasta el mes de septiembre sin tener que pedir excepción alguna, lo que hace que el debate sea un tanto académico.

Lo que ya es menos académico es el hecho de que las cuentas en el propietario del capital de Bankia, Banco Financiero y de Ahorro (BFA), no “acaban de cerrar” de acuerdo con fuentes próximas a la entidad. El problema central es que los activos en las carteras de BFA no generan suficientes ingresos como para pagar las cargas financieras de los aportes recibidos del FROB, lo cual lo condena a que una parte del beneficio que se reciba de Bankia se deba destinar a sanear las cuentas de resultados de BFA en un futuro no muy lejano. El hecho de que BFA sea un “banco malo”, y que el modelo de banco malo propietario de un banco bueno implique la necesidad de generar recursos de uno hacia el otro es algo que no termina de dejar contentos a los inversores institucionales.

Es este equilibrio, vinculado además de forma directa al altísimo coste de los fondos del FROB con un tipo de interés punitivo, lo que hace que la valoración de Bankia no termine de cerrarse. Es decir cuál es el descuento del valor en libros que se aplicará a la colocación para asegurarse la entrada de inversores institucionales que en un principio deberían quedarse con el 40% del capital que se saque a bolsa y que se estima en un 20% del capital total.

El descuento que las fuentes de medios financieros barajan, aunque es probable que se basen en valoraciones propias y no en las valoraciones de Bankia, van de entre el 40% al 60%. Es una horquilla lo suficientemente amplia como para hacer pensar que son efectivamente escenarios de partes interesadas en la colocación y no la entidad que debe colocar las acciones. Pero a la hora de esbozar los descuentos, hay quienes llegan a sugerir hasta un 65%, los puntos de vista extremos no son de descartar porque finalmente se trata de potenciales compradores de ese papel y no de gente que pasaba por ahí de casualidad. Hay quienes incluso señalan que algunos activos que han sido anotados en libros de BFA deberían estar en Bankia, pero el asunto es que BFA no puede renunciar a mantener en su balance algunas de las joyas de la corona porque no puede prescindir del flujo de dinero que suponen los dividendos de esos activos.

Este debate se desarrolla en el seno de BFA y Bankia desde hace al menos tres meses pero la realidad es que no puede haber progreso real en el intercambio de ideas porque los números son los que son y no van a variar. Lo único que puede suponer un cambio real es la entrada de capital fresco en Bankia. De allí que la oportunidad de la salida no sea un elemento secundario. Entretanto el peso que tienen las jugadas políticas sobre el mundo de la economía lo ha puesto de relieve Grecia en forma descarnada la semana pasada cuando el socialista Yorgos Papandreu fracasó en su intento de formar un gobierno de coalición con el partido de oposición Nueva Democracia.

Financial Times publica una entrevista con el dirigente de ND, Antonis Samaras, quien sigue afirmando que rechazará los planes de reducción de gasto e incremento de ingresos vía privatizaciones e impuestos que el Gobierno socialista someterá a votación la próxima semana. De acuerdo con la canciller alemana Angela Merkel si Grecia no aprueba ese plan no habrá financiación suplementaria ni nuevo plan de rescate para Grecia. Este juego de presiones no es la garantía de que Papandreu logre pasar por el congreso su nuevo plan. Depende de no sufrir deserciones entre sus propias filas, ya que cuenta con la exigua mayoría necesaria para sacar adelante el proyecto.

Es probable que la convicción de que Papandreu logrará que se apruebe su plan y el frente de la crisis de Grecia se disipe a lo largo del mes de julio es lo que alienta la determinación de Rodrigo Rato. En España, con un gobierno que no cuenta con mayoría propia para hacer votar sus leyes, el presidente del gobierno ha debido aceptar que para convalidar el decreto de convenios colectivos de trabajo éste se transforme en ley y en su debate se apruebe una versión más dura que la prevista. Pero lo contrario, es decir la no convalidación del decreto, hubiera supuesto la caída del gobierno. Puede que el frente griego se tranquilice, o no, pero también existe el riesgo de que el frente español se desmorone.

Entretanto hay algunos detalles de los elementos que se vienen negociando en Bruselas estos días que arrojan alguna luz sobre la crisis y su profundidad. El centro del debate con los bancos que deberían prestarse voluntarios a renovar los vencimientos de la deuda griega no es la renovación de los vencimientos a corto, sino de la que vence en 2012 y 2013. Merkel y Sarkozy quieren adelantar en el caso griego el calendario que estaba previsto que entre en funcionamiento con el Mecanismo de Estabilidad Permanente de la Unión Europea en 2013.

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