edición: 2885 , Viernes, 17 enero 2020
19/12/2012
Ya no es el banquero `amigo´ del PP

El presidente de BBVA, declarado `outsider´ por Moncloa

Pertinaz irritado, escenifica su rechazo a la reforma: no hará oferta por NGC sin dinero público
Francisco González, presidente de BBVA
Juan José González

Se ha convertido en el `outsider´ de la banca, y en medios políticos se le considera fuera del “sistema”. Es Francisco González, presidente de BBVA, tradicionalmente amigo y próximo al partido de la calle Génova. Al menos, así era en tiempos de la oposición `popular´, cuando su líder político, Mariano Rajoy, recurría a sus consejos. Pero algunas cosas parecen haber cambiado últimamente en el terreno de las relaciones personales y las afinidades ya no son como antaño. Al parecer, la reforma del sector bancario (Rajoy soñaba con que no le costase nada al Estado) no encaja ni recoge ninguna de las ideas formuladas en su día por el banquero (González opina lo contrario, la reforma mejor con dinero del Estado). El caso es que la reforma se desarrolla día a día bajo las tesis del ministro de Economía De Guindos y al ritmo que marca su batuta. Moncloa tiene en cuenta la sucesión de los últimos episodios de la reforma en los que FG no ha disimulado su distanciamiento, hasta el punto de que su posición actual le sitúa como la voz más crítica con la línea de la reforma bancaria. Para Rajoy, González no colabora.

FG es veterano por edad y por su condición de guerrero bregado en mil batallas. El entorno bélico es el que parece haberse convertido en el hábitat del banquero. Como buen guerrero plantea las batallas cuando cree que tiene opción de victoria, en caso contrario, espera. Algo así es lo que parece estar sucediendo en el frente abierto con Moncloa (prescinde de Economía por considerarlo segundo nivel). El comportamiento distante de FG y Rajoy arranca de fecha relativamente reciente, cuando el banco de González daba portazo a la compra de acciones de Bankia. El entonces presidente de la entidad, Rodrigo Rato, dejó constancia de su enfado en público y en privado, aunque pudo comprender las razones del veterano banquero que había optado por mantenerse al margen de cualquier relación con la entidad de Rato.

Sin embargo, es la más reciente postura de rechazo de FG a participar en la Sociedad de Gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) lo que claramente define las posiciones de ambos, FG y Rajoy, y certifica el alejamiento del banquero del círculo de preferidos, o afines, al poder de Moncloa. El cierre del plazo de constitución de los inversores de la sociedad, en la que se puede decir que participa la banca española al completo, y a la que se unen varias entidades extranjeras, pero con la ausencia de BBVA, deja en evidencia el rechazo del banquero a colaborar en la reforma bancaria.

El banquero tiene sus razones. Obviamente, no se olvida de que la reestructuración del mapa bancario se está llevando a cabo mediante un sistema de ayudas estatales que pone los dientes largos a cualquiera. Este fue uno de los motivos del enfado (aunque siempre lo está) de González, cuando en la misma antesala de la compra de Bankia por parte del BBVA, se plantó y aseguró que sin ayudas generosas no pensaba absorber el banco. Idéntica afirmación es la que se produce con la venta (que él estima regalo) de CAM a Sabadell, envidia del sector por la estructura de ayudas públicas que se ha llevado el banco de Oliú, al que sólo le ha bastado ser el más práctico para hacerse con la operación.

Y es que tanto la táctica de FG como la de Emilio Botín para hacerse con los restos de la reestructuración, pasa por la misma estación; por el dinero del Estado. Tanto uno como otro imponen sus condiciones en el mercado. Se saben dominantes y por ello con capacidad y derecho a mantener la posición, así que no habrá compra de ningún banco en dificultades que no conlleve un nivel máximo (por encima del 75%) de las ayudas necesarias para su saneamiento, ayudas, por supuesto públicas, como en el caso de Sabadell y la CAM.

Las últimas diferencias entre FG y Rajoy son tan recientes que datan de apenas 24 horas, del momento en que se conocen las valoraciones económicas de Novagalicia (NGC) y Catalunyacaixa hechas públicas por el Frob, y que arrojan un resultado negativo de 3.091 millones de euros y 6.674 millones de euros respectivamente. Diferencias que son consecuencia del interés de FG en hacerse con el banco de su tierra natal, el NGC, y por el que, según su particular idea de la reforma bancaria, debería recibir fondos equivalentes a su agujero financiero, milmillonario desfase y negativa de Economía que alejan al banco gallego del grupo bancario de González. Paradójicamente, el destino sitúa a Emilio Botín en la misma carrera aunque por motivos estratégicos, para hacerse con Catalunyacaixa, igualmente con un sustancioso agujero milmillonario, aunque en este caso es probable que el de Santander no deje escapar a la catalana aunque le cueste más de lo inicialmente previsto.

Así que, de nuevo, otro enfado a la vista de FG que puede ser en este caso por partida doble: por quedarse sin NGC y por Botín le gane, una vez más, la partida con Catalunyacaixa.

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