edición: 2350 , Jueves, 23 noviembre 2017
12/01/2016
banca 

El préstamo de valores entre entidades se dispara por las exigencias de los reguladores

La principal demanda es bancaria que cede a su turno valores menos sólidos como garantía
Carlos Schwartz
El tradicional negocio del préstamo de valores se ha disparado en años recientes y en 2015 ha crecido entre un 15% y un 18% de acuerdo con la asociación que agrupa a los prestamistas de valores. El motivo para esta demanda se ha desplazado de su uso tradicional para respaldo de las posiciones cortas en renta variable al cumplimiento del coeficiente de liquidez incorporado en Basilea III que exige que las entidades de crédito dispongan de liquidez suficiente para soportar un mes de sequía de crédito interbancario. Para ello computan activos muy líquidos, dentro de los cuales el lugar destacado lo ocupa la deuda soberana de países con alta calificación como Alemania, Estados Unidos o Reino Unido. En Europa, mientras el Banco Central Europeo (BCE) mantenga un criterio igualitario para la deuda soberana de los países miembros del euro la demanda se extiende a toda la deuda pública. Mientras que a nivel global un 40% del préstamo de valores está representado por deuda pública, en Europa la tasa es del 90%.
El préstamo de valores es una práctica tradicional ante la cual los reguladores a escala internacional muestran una inquietud creciente. El motivo de esa inquietud es que puede constituir un riesgo creciente en casos de insolvencia, algo que ya ocurrió con entidades de crédito y fondos de inversión que habían prestado valores a Lehman Brothers en 2008. A raíz de esta preocupación desde la crisis financiera los reguladores han adoptado medidas limitando la actividad. Desde 2008 se han adoptado no menos de 25 medidas por parte de diversos reguladores para limitar la actividad del préstamo de valores.

El problema es que en la medida que se limite esa actividad se registrará una reducción de la liquidez en los mercados porque las garantías deberán afectar de forma directa al capital”, señala una fuente del mercado que considera que las limitaciones al negocio del préstamo de valores reduce la liquidez y es mala para la industria financiera. Esta desde luego es una opinión del sector que choca con las reticencias de los reguladores que ven desarrollarse un traslado del riesgo por la puerta trasera de los bancos hacia, por ejemplo, los fondos de inversión. Antes de fin de año pasado BlackRock eliminó el límite del 50% para el préstamo de valores en su fondo de ETF Ishares para incrementar su actividad en ese negocio. De acuerdo con los datos de brokers los grandes fondos obtienen una rentabilidad marginal por esta actividad pero les resulta útil “porque reducen costes en las transacciones, aportan liquidez a los mercados, y generan ingresos para los fondos de pensiones”. Está claro que la industria financiera reacciona en contra de las crecientes limitaciones a este negocio que afecta a 2 billones  de dólares en activos, una cifra nominal considerable, aunque el stock de activos prestables alcanza a los 15 billones de dólares a escala internacional.

Tradicionalmente uno de los sectores que más han criticado el préstamo de valores es el corporativo. “Las acciones en depósito de los accionistas son prestadas sin que los propios accionistas de las empresas se enteren con el objetivo de que los fondos y otras entidades entren en operaciones especulativas que van precisamente en contra de la cotización de esas acciones”, afirma un alto ejecutivo de una empresa española que afirma respecto de la renta variable: “Los accionistas deberían especificar que no quieren que sus acciones sean prestadas para ese tipo de operaciones, y es que además el préstamo de valores no genera ingresos para el accionista sino para el depositario”.

Pero lo cierto es que mientra hay estimaciones sobre el volumen dedicado al préstamo de valores, no hay datos fiables porque se trata de un mercado opaco. En noviembre el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB, por sus siglas en inglés) con sede en Basilea propuso la recogida de información detallada sobre este sector con el objetivo de reunir los datos de forma global para finales de 2018. Por su parte la Securities and Exchange Commission (SEC) resolvió el mismo mes obligar a los fondos registrados en Estados Unidos a que den un detalle del préstamo de valores que desarrollan de forma mensual. Sdemás el FSB por primera en su historia ha resuelto adoptar normas para que los bancos detallen y sustraigan de entre sus activos a los bonos y acciones de corporaciones que son utilizados como garantía para los valores que toman en préstamo.

Los reguladores han observado el hecho de que el préstamo de valores ha extendido sus plazos. Tradicionalmente eran operaciones que se hacían por días. Actualmente hay préstamo de valores por periodos extensos que llegan hasta los 18 meses lo que supone que hay un apalancamiento de la actividad bancaria que reside fuera de los balances de las entidades de crédito y que afecta a un amplio mercado de fondos de inversión y de pensiones.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtió el año pasado que los fondos de pensiones podían crear riesgos sistémicos en el sistema financiero estadounidense si incorporaban al préstamo de valores como fuente de ingresos en su actividad regular. En su análisis el FMI afirma que “Se debe hacer más en el sector del préstamo de valores y la reinversión de las garantías en efectivo si se pretende asegurar que los riesgos se valoren y se gestionen de forma apropiada”. El organismo además solicito a los reguladores a escala internacional la recogida de forma regular de datos sobre este mercado.

Esta serie de manifestaciones por parte de los reguladores internacionales han inquietado a la industria de los fondos de inversión y de pensiones. Los bancos se mantienen callados aunque las grandes entidades que actúan como depositarios o exigen garantías de los clientes en títulos valores están entre los prestamistas activos de este tipo de papel. Es evidente que la preocupación generalizada responde a la dimensión que se sospecha a este mercado hasta ahora opaco.

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