edición: 2347 , Lunes, 20 noviembre 2017
17/10/2011
EL DEDO DE MADOZ

El próximo Gobierno deberá replantearse la capitalización del Fondo de Garantía

La utilización del modelo italiano para eliminar a las cajas de ahorros es una manifestación más de la sujeción de este Gobierno a los intereses de los grandes bancos
Carlos Schwartz

El Boletín Oficial del Estado publicó el sábado el Real Decreto Ley 16/2011 en el que se establece la fusión de los fondos de garantía de los bancos, las cajas de ahorros y las cooperativas de crédito. La decisión de fusionar los fondos es obviamente clara. El decreto recupera los poderes pretéritos del Fondo de Garantía de los Depósitos en Establecimientos Bancarios y Cajas de Ahorro labrado con celeridad en las postrimerías de la década de 1970 y primeros años de los 80 para hacer frente a la crisis bancaria de entonces. Aquel FGD asumió el saneamiento de los bancos en crisis. La recuperación del modelo se ha hecho con una carencia mayúscula, falta en esta operación una aportación suplementaria para el saneamiento de los bancos en crisis. De hecho, el Gobierno ha adoptado esta modalidad con el objetivo de sustraer de la órbita del déficit público las perdidas de 2.800 millones de euros ocasionadas por la crisis de Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM).

Será el FGD fusionado quien cargue con el muerto con los aportes de bancos y cajas destinados para asegurar los depósitos. La asunción de las pérdidas por parte del FGD dejará planteada la necesaria recapitalización del mismo para poder seguir ofreciendo la garantía de los depósitos de forma eficiente. El rescate oportunista del modelo dejará en manos de un próximo gobierno los mecanismos por los cuales se habrá de volver a llenar el talego. Esto puede replantear la cuestión del déficit si se opta porque sea el estado quien lo haga, aunque los recursos que aporten no deberían ser contabilizados como déficit hasta que no se materialicen pérdidas, con lo cual puede que el aporte no genere mayores tensiones.

El Gobierno tiene en sus manos estudios sobre este mecanismo para intervenir en los bancos en crisis desde mediados de 2009. No sólo eso, sino que los expertos que oportunamente consultó le señalaron con claridad que las pérdidas sin aflorar en las cajas de ahorros eran “una bomba de relojería” que tarde o temprano le estallaría en las manos. Los estudios proponían la asunción por parte de un FGD fusionado, junto con una capitalización del estado al 50%, la intervención en las entidades en crisis para hacer una saneamiento “ortodoxo” del sector bancario . En lugar de ello el Gobierno optó por la tesis de que en el sistema financiero español no había crisis bancaria. La negativa gubernamental en 2009 a dotar de las necesarias potestades al FGD mediante el sencillo procedimiento del Decreto Ley estuvo dirigida a distraer a la opinión pública internacional y nacional respecto de la situación real de un sector del sistema financiero y eliminar la palabra crisis de los titulares de la prensa. Para evitar este mecanismo el Gobierno apeló al Real Decreto Ley 9/2009 que creó el Fondo para la Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), posteriormente al Real Decreto Ley 11/2010 modificando el régimen jurídico de las cajas de ahorro, y finalmente el Real Decreto Ley 2/2011 de Reforzamiento del Sistema Financiero.

Para hacer justicia a los desvelos del Banco de España conviene dejar constancia que la reforma del régimen de las cajas de ahorros hecha con el mismo sentido oportunista que muchas otras “reformas” del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, se hizo al socaire de una crisis mayúscula en el sector y se completó con el RDL 2/2011 que hizo tabla rasa con esas entidades. No cabe la menor duda de que era necesario intervenir en el sector de las cajas de ahorros. Pero todo parece indicar que la forma en que se ha hecho la limpieza de ese sector ha sido inspirado por los intereses de los grandes bancos.

Un plan serio de saneamiento del sector de las cajas de ahorros que representaban el 50% del sector bancario en España hubiera requerido desde luego cercenar los lazos entre los gobiernos regionales y municipales y esas entidades de crédito, pero no necesariamente “bancarizarlas”. La utilización del modelo italiano para eliminar a las cajas de ahorros es una manifestación más de la sujeción de este Gobierno a los intereses de los grandes bancos que no representan necesariamente el interés general. Pero también dejan a la luz hasta que punto el proceso de politización de la gestión de las cajas de ahorros acabó con ellas. Las sucesivas reformas del régimen jurídico de los órganos rectores de las cajas de ahorros para dar satisfacción a la avidez de la política regional destruyó el tejido financiero local soportado por estas entidades. El proceso hubiera parecido imposible en los años de 1980 y de 1990, cuando en el consejo del Banco de España había un considerable peso, no sólo numérico sino intelectual, del think tank de la Confederación Española de Cajas de Ahorros. Incluyendo la designación del gobernador.

No deja de ser significativo y revelador de los tiempos que corren que haya sido un gobernador designado por un Gobierno del Partido Socialista Obrero Español quien haya tenido a su cargo esta metamorfosis. Uno de los aspectos perversos de las reformas que han afectado a las cajas de ahorros es que no son reversibles. Para los banqueros, a quienes gustaba apuntar que en el caso de las cajas de ahorros la “propiedad no estaba clara” y que ello era un factor determinante para sus posibilidades de capitalización, esta reforma ha sido buena. Ahora se sabe de quién es la propiedad, pero por sobre todas las cosas lo que queda claro es que si meten dinero en ellas obtienen a cambio acciones. Si es posible todas, o al menos una mayoría de control.

Otra cosa es que esos banqueros que decían que no estaba clara la propiedad de las cajas de ahorro, sean respetuosos con los propietarios de los bancos que dirigen, es decir de sus accionistas. No cabe la menor duda que se podría haber optado por un proceso de emancipación de las cajas de su yugo político sin convertirlas en pasto de los bancos. Ya es tarde. Ahora algunos de los casos que quedan sin resolver entre las antiguas cajas de ahorros darán paso a fusiones con bancos en lo se denomina “proceso de consolidación del sector”. Este capítulo parece que queda para el próximo Gobierno. Quien por cierto tendrá que definir el volumen extraordinario de recursos que deberá aportar al FGD fusionado cuyo mecanismo de financiación tradicional “ex ante” como dice el RDL 16/2011 quedará bastante mermado para salvar la cara del Gobierno a la hora de contabilizar el déficit.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2017 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...