edición: 2346 , Viernes, 17 noviembre 2017
08/02/2016
banca 
Temor en la City

El referéndum de Reino Unido, otro riesgo añadido para la banca española

La suerte en este mercado cobra ahora mayor valor con Latinoamérica en recesión
Juan José González
Las inversiones de la banca española en Reino Unido, casi 25.000 millones de euros en los últimos años, comienzan a sufrir las inclemencias del tiempo político, una especie de niebla típica local, cada vez más intensa que dificulta la visión y el futuro e incrementa las dudas sobre el negocio bancario para el presente y los próximos ejercicios. El futuro referéndum sobre la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, tiene la culpa de esta nueva situación, incómoda, que ya ocupa y preocupa a los consejos de los bancos más grandes. No es un mercado cualquiera: es la City londinense, un punto neurálgico de conexión (histórica, geoestratégica y, en particular, para la banca y las empresas) económica con el Continente y, también, con todo el mundo. Mucho dinero y riesgo detrás de la niebla.
La City londinense puede convertirse en un motivo más de preocupación (otro) a añadir a los que enfrentan los bancos españoles en Reino Unido. Los vientos políticos que corren por la capital financiera han sembrado de dudas los planes de expansión de algunas entidades españolas. Otros como Sabadell, BBVA y Caixabank mantienen una apuesta que planean seguir ampliando. Santander ya cuenta en suelo británico desde hace tiempo con sólidos cimientos, con una fuerte inversión hace casi doce años de 14.000 millones de euros (de hoy) en el Abbey National. Otras inversiones son las de Sabadell, que desembolsó 1.700 millones de libras por el TSB; BBVA pagó cerca de 60 millones de euros por una participación en Atom, mientras Caixabank ha decidido que, mejor que comprar, es contar con una ficha propia, la que acaba de conseguir recientemente, y crecer de forma orgánica a partir del servicio a sus más de 3.000 empresas clientes.

Para la banca española, Reino Unido es una singular y fecunda fuente de beneficios. En 2015 ha reportado el 23% del resultado al Santander; un tercio al Sabadell; al BBVA todavía casi nada, ya que es un mercado de inversión: ha pagado casi 70 millones de euros por una participación en el móvil Atom, y deberá esperar a las próximas cosechas. Caixabank ha apostado por el crecimiento orgánico y ya cuenta con una ficha bancaria y oficina operativa desde el mes pasado y desde la que intentará sacar un buen resultado dando servicio a sus 3.000 empresas clientes de aquel mercado., 

La isla es un mercado atractivo donde todas las entidades extranjeras, como las españolas, intentan ganar peso, posición y, como se puede ver, repatriar beneficios. Es la estrategia común de la mayor parte de los bancos (y empresas) que acuden al mercado británico. Y es también, una parte más de la estrategia de diversificación internacional, que ahora, además, se ha convertido en prioritaria, toda vez que los riesgos aumentan en los mercados de Latinoamérica, ahora en fase de recortes que les llevará a varios de ellos y, en especial, Brasil, a una profunda y quizá duradera recesión económica.

Es una situación compleja, entre la espada y la pared, entre la recesión de Latinoamérica y los cambios previstos en Reino Unido. Hasta ahora, las razones que habían llevado a la banca española a establecerse en Reino Unido, estaban bien claras, y lo siguen estando en parte. La City es más que un mercado, es el centro financiero internacional. Reino Unido es una economía en alza donde, previsiblemente el Banco de Inglaterra, pueda subir los tipos de interés en los próximos meses. Es, por otro lado, un mercado tradicional para las de 400 empresas españolas que trabajan en Reino Unido con carácter fijo, además de las miles de empresas relacionadas con el país. Los españoles son, después de los británicos, la nacionalidad más importante en el sector financiero de la Londres.

Sin embargo, lo que hasta ahora parecía ser una ventaja del mercado británico para la banca extranjera, puede convertirse en una desventaja si el referéndum en el que trabaja el primer ministro del Gobierno inglés, David Cameron, llega a triunfar. En principio, Cameron y los reguladores financieros decidieron abrir el mercado bancario con la intención de aumentar la competencia del sector local, muy concentrado en cuatro grandes grupos, los tradicionales Barclays, RBS, Lloyd´s y HSBC, una decisión que ahora ya comienza a replantearse una parte del gabinete de Cameron y que, en un eventual escenario de salida de Reino Unido de la Unión, tendría consecuencias negativas para la banca española.

Las autoridades británicas, por otra parte, han comenzado a lanzar mensajes de un futuro con más `exigencias técnicas´, algo que podría traducirse como una intención de ser más exigentes con las entidades bancarias que las también muy exigentes autoridades de Bruselas. De modo que no sería extraño que los británicos aumentaran la presión sobre el riesgo y la solvencia de las entidades bancarias, con especial hincapié en las extranjeras, algo que sí sería posible para las autoridades de Reino Unido una vez fuera de la Unión. En esta tesitura, es probable no interese a todas las entidades bancarias españolas la permanencia en aquel mercado, desde un punto de vista de análisis de la rentabilidad de la inversión (caso de BBVA). En todo caso, mientras la niebla intensa no pase a ser más densa, no habría que tomar nuevas medidas de protección. O, llegado el momento, de salida.

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