edición: 2597 , Viernes, 16 noviembre 2018
01/12/2010
Una 'espada de Damocles' sobre la cabeza de la constructora

El regulador alemán, BaFin, condiciona la oferta de ACS por Hochtief

En caso de acciones judiciales que limiten el número de acciones, por embargo o por no ejecución de la ampliación, la oferta pública quedaría sin efecto
Carlos Schwartz

Finalmente, el 29 de noviembre el regulador alemán, BaFin, ha aprobado la oferta pública de adquisición de ACS sobre Hochtief. Pero el ejercicio le ha costado a la constructora española marchas y contramarchas, empezando por el hecho de que le rechazaran la propuesta inicial de oferta basada en el préstamo de acciones hecho por accionistas relevantes de la empresa: Grupo March, familia Fluxa y el presidente de la empresa, Florentino Pérez. La propuesta que se basaba en un préstamo de acciones equivalente a un 15% del capital de Hochtief, a la relación de canje ofertada de 5 acciones por 8, fue echada para atrás porque no cubría una cantidad suficiente de acciones para garantizar el canje del 100% del capital de la constructora alemana.

El regulador alemán rechazó la documentación de ACS y le hizo explícito que para que su propuesta recibiera el visto bueno debía basarse en una ampliación de capital que permitiera suscribir hasta la última acción de Hochtief, incluso en el caso de que la empresa alemana hiciera a su turno una ampliación de capital de hasta el 30% para la que el consejo de administración estaba facultado sin necesidad de convocar junta de accionistas.

Pero, en el último momento, el BaFin volvió a poner entre paréntesis a la nueva propuesta de oferta presentada el 11 de noviembre antes de la realización de la junta de accionistas el 19 de noviembre en la que se aprobó la ampliación de capital. El regulador exigía una serie de garantías suplementarias en “defensa del interés de los accionistas” según palabras de una fuente vinculada al proceso de aprobación de la oferta. Las exigencias forzaron varias reuniones entre el 22 y el 29 de noviembre entre la representantes de la empresa y los reguladores. La mayoría de las exigencias que ACS debía incorporar al texto de la oferta estaban atadas a los riesgos potenciales derivados de la ampliación de capital. El BaFin solicitó expresamente que se desestimara cualquier acción judicial que impidiera la realización de la ampliación de capital, o que supusiera limitación a las acciones disponibles. Lo cual de hecho supone que en caso de acciones judiciales que limiten el número de acciones, por embargo o por no ejecución de la ampliación, la oferta pública quede sin efecto.

Las condiciones impuestas a la oferta se harán públicas a lo largo del día de hoy. Pero lo cierto es que abren un frente imprevisto a la oferta de ACS por Hochtief, que se ha vestido de mera medida táctica por parte de la empresa española para saltarse el límite del 30% establecido por la legislación alemana para poder comprar títulos según la conveniencia de la empresa sin verse sujeto a la exigencia de una OPA.

Pero ahora ocurre que para cumplir con las condiciones del BaFin, y hasta que se complete el canje de acciones inclusive el periodo suplementario, sea por el monto que sea, existe un flanco expuesto. Y ese flanco es la voluntad por parte de un enemigo para estudiar la posibilidad de emprender una acción judicial en la que se pueda encausar como medida cautelar un embargo de títulos de ACS o una inhibición de realizar la ampliación de capital decidida el 19 de noviembre. Entre los “estorbos” posibles puede contabilizarse una acción judicial de accionistas minoritarios de ACS y o Hochtief. Está por verse si una acción judicial de ese tipo encontraría eco en la judicatura española.

Por otra parte, el juicio por la impugnación de las cuentas anuales de ACS emprendido por Iberdrola tiene prevista una vista recién en abril del año que viene, con lo cual queda fuera del alcance de la operación por Hochtief, pero no cabe la menor duda de que Cortés Abogados no dejará pasar la oportunidad de estudiar el asunto por si hubiera algún resquicio en el que Iberdrola pudiera deslizarse para entorpecer la acción de la constructora en Alemania mediante una medida cautelar contra los títulos de ACS.

En esta sucesión de nudos corredizos que tanto pueden ajustarse al cuerpo de unos como de otros, el banco italiano de negocios Mediobanca aparece con intermitencia en el horizonte de los asesores y banqueros de ACS. El esmero con el cual la entidad financiera sigue los pasos de Florentino Pérez han despertado curiosidad en los medios financieros. Si no fuese que Enel tiene una carga de deuda, en buena medida por la adquisición de Endesa -pero no sólo por ello- de unos 50.000 millones de euros, se podría especular con que el desvelo de Mediobanca por ACS tiene como trasfondo el interés potencial de Enel por Iberdrola.

Otro aspecto de esta batalla está a mucha distancia, en Australia. Hochtief controla el 54% de Leighton, y Leighton supone el 84% de los ingresos de Hochtief. Los observadores del enfrentamiento entre ACS y Hochtief en Australia han hecho la lectura de que la empresa española ha ganado el primer asalto con la aceptación de la oferta por parte del BaFin. Insisten en que si ACS logra llegar al 50% del capital de Hochtief el futuro de las votaciones en el consejo y en las juntas de la empresa alemana bien puede quedar en manos de la empresa española.

Las suspicacias van por el lado de que hay una alianza no explicitada entre accionistas australianos de Leighton y ACS por la cual el objetivo de la ofensiva de la española sobre la alemana es la venta de la australiana Leighton. Como es razonable pensar, cualquier banco de negocios que se precie prefiere estar más cerca que lejos de un tiburón cuando se huelen los suculentos despojos. La teoría conspirativa que pretende un entendimiento de ACS con Leighton se da un poco de bruces con el hecho que tanto Hochtief como el consejo de la propia Leighton han intentado forzar una OPA sobrevenida de ACS sobre la empresa australiana como forma de hacer insoportablemente cara la operación de la española. La maniobra ha fracasado con los dos reguladores australianos implicados. Mientras, las opiniones de los observadores australianos no parecen tener en cuenta los riesgos jurídicos, que al menos en apariencia, se abren para ACS en esta fase de la operación.

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