edición: 2595 , Miércoles, 14 noviembre 2018
18/07/2017

El regulador chino estrecha el círculo sobre Dalian Wanda y prohíbe a los bancos que le den financiación

La decisión ha despertado dudas sobre la solvencia del grupo inmobiliario y de entretenimiento
Carlos Schwartz
Esta semana se filtró a la prensa documentación sobre una reunión entre funcionarios encargados de la regulación financiera y los bancos chinos en la cual se estableció con claridad que las entidades de crédito no debían financiar las operaciones exteriores del Grupo Dalian Wanda propiedad del magnate considerado el hombre más rico de China, Wang Jianlin. El empresario es sumamente conocido en España por ser el propietario del club de fútbol Atlético de Madrid y había aspirado a una rehabilitación del edificio Torre España finalmente bloqueada por el Ayuntamiento de Madrid. Wanda es propietario de la mayor cadena de cines en Estados Unidos, y de algunas grandes productoras cinematográfica de Hollywood. El 21 de junio las acciones de Dalian Wanda Film, la única sociedad cotizada actualmente del magnate, caían un 10% cuando la corporación pidió la suspensión de la cotización. Jianlin salió a desmentir el rumor de que los bancos acreedores hubieran filtrado una nota en la cual afirmaban que se iban a deshacer de bonos de Dalian Wanda. Ahora se sabe que la situación era aun peor que lo supuesto. Un día antes la Comisión de Regulación Bancaria (CRB) había prohibido de forma explícita financiar a Dalian Wanda, un conglomerado que cuenta entre sus inversores y accionistas con diversas figuras prominente de los círculos de poder de China.
La CRB admitió entonces que estaba preocupada por el nivel de endeudamiento de algunas grandes corporaciones chinas pero ocultó que su preocupación principal era el grupo de Jianlin. En diciembre pasado Standard & Poors bajó la calificación de crédito de Wanda Commercial Properties y de Wanda Hong Kong dejándola al borde del bono basura. La agencia calificadora estrenó esta semana con otra advertencia: había colocado al grupo en observación con intención negativa tras una sorpresiva venta de activos la semana pasada.

Precisamente hace siete días, ante la presión de los reguladores Dalian Wanda vendió a una constructora de segundo nivel llamada Sunac 4.750 millones de dólares en parques temáticos y hoteles junto con la deuda que soportan los activos. Para colocar este paquete la corporación de Jianlin financia al comprador con una cifra equivalente. No se sabe si el dinero sale del bolsillo del vendedor o si simplemente avala los créditos bancarios, pero la cuestión es que por esta vía heterodoxa el conglomerado descarga deuda y reduce su apalancamiento. Ocurre sin embargo que Sunac es una de las constructoras más endeudadas de China.

Esta estrategia de financiar la venta de activos más deuda puede acabar en una quiebra en cadena a poco que algo trabe las ruedas de esta bicicleta. Sin excluir la posibilidad de que la propia Sunac entre en las listas de observación de los reguladores. De acuerdo con la documentación filtrada el bloqueo de Wanda es profundo. El grupo no puede utilizar recursos propios en China para pagar eventuales problemas con activos que haya adquirido en el exterior. Tampoco puede incorporar los activos en el exterior a la sociedad cotizada en China.

De hecho estas disposiciones están destinadas a impedir que las adquisiciones en el extranjero se financien con cargo a los activos que se adquieren al incorporarlos al balance de las sociedades en China para ser utilizados como colateral de los créditos en el exterior. Este ha sido un procedimiento mediante el cual las empresas chinas han financiado sus adquisiciones con los activos que se compran en el exterior incorporándolos a sus balances en China para bombear el dinero fuera del país. La consecuencia es un endeudamiento excesivo por parte de un pelotón de grandes corporaciones chinas que están ahora bajo la lupa en un momento en que el Gobierno quiere retomar el monopolio de las inversiones en el exterior para evitar la sangría de la salida de divisas.

Wanda ha desarrollado una verdadera maratón de adquisiciones desde 2012 cuando compró la cadena de teatros AMC en Estados Unidos. En lo últimos dos años ha gastado más de 7.000 millones de dólares de acuerdo con las cifras acumuladas por Dealogic incluida la compra del estudio de Hollywood Legendary Entertainment por 3.500 millones de dólares, un precio considerado excesivo por los analistas. No hay información sobre cómo financió el grupo esas inversiones pero los analistas sospechan que los recursos fueron obtenidos mediante deuda a muy alto interés pagado a inversores privados lo que es parte de la preocupación de los reguladores.

En general la administración china teme que el grupo de grandes empresas muy apalancadas y cargadas de un exceso de deuda tengan una parte de sus costes financieros ocultos a tipos de interés muy altos. Las fuentes que han difundido los documentos sobre las limitaciones impuestas al grupo Wanda afirman que hay seis operaciones de la corporación de Jianlin bajo investigación. La compra de AMC por 1.200 millones de dólares, la del astillero Sunseeker Yachts de Reino Unido en 2013 por 1.600 millones de dólares, las adquisiciones hechas por AMC de las cadenas de cines Carmike Cinemas en Estados Unidos por la que pagó 1.200 millones de dólares, la de Odeon Cinemas en Reino Unido en 1.200 millones de dólares y la de Nordic Cinemas el principal propietario de salas de cine en los países nórdicos y el Báltico en 964 millones de dólares.

El grupo de Jianlin solicitó la exclusión de la Bolsa de Hong Kong de Wanda Commercial Properties en diciembre pasado a un coste de 4.400 millones de dólares pagados a los accionistas a quienes les prometió que volvería a sacar a bolsa la compañía en el plazo de dos años. Este tipo de operaciones ha sido habitual en algunas grandes empresas chinas y hasta ahora la estrategia era excluirse de Hong Kong y salir por un precio más alto en alguna bolsa continental.

No parece que a estas alturas el empresario que se proponía hacer la competencia a la Champions League con un torneo paralelo pueda volver a sacar una sociedad a bolsa a menos que resuelva sus complicaciones financieras. S&P señaló en su nota esta semana que la operación de venta de los parques temáticos y hoteles era “una transacción abrupta y muy grande que mina la estabilidad y la imagen de la compañía”. Algunos analistas consideran que la inevitable degradación que espera a la deuda de Wanda va a acelerar sus problemas a corto plazo.

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