edición: 2702 , Martes, 23 abril 2019
31/10/2012
Cambio de planes

El rescate sin dinero de Rajoy gana adeptos en Europa y EE UU

El aliado Monti se siente cautivado por la versión española del `laissez faire´ como calmante contra la crisis
Juan José González

Cambio de estrategia: buscar aliados para neutralizar las exigencias de Berlín y bajar el precio del rescate. Y, de paso, conseguir, que parece que lo esta logrando, que el problema de España sea un problema de Europa, que lo es. En esta dinámica, era preciso "arrastrar" a alguien y no ir en solitario. Este es el papel, de acompañante, que le ha tocado jugar a Italia, y al que parece prestarse un noble Mario Monti dispuesto a jugar del lado del cortafuegos, del muro de contención que protegerá su costa del vendaval: España. Estrategia de interés mutuo, en la que las primeras bofetadas se las lleva Rajoy mientras Monti persigue minimizar daños colaterales. El objetivo; retrasar el rescate, que pasa de grado "inminente" a grado "en espera". Se logra así contener a los socios europeos más agresivos en la forma, aunque en el fondo se hayan dado cuenta que un rescate no favorece a nadie, ni a quien lo solicita ni al resto de los socios del rescatado. Los Gobiernos ya cuentan con el histórico que aportan Irlanda, Grecia y Portugal, y ninguno es bueno, dan muchos problemas. Así que todo indica que el rescate a España no es la mejor solución, al menos por ahora, luego el rescate, a la recámara.

Menciones a lo largo y ancho del Planeta han proliferado en los últimos tiempos. Desde aquélla homilía papal en la que Benedicto XVI apostaba por la salvación de los desempleados españoles y a la comprensión de todos los países, hasta la más reciente de Barack Obama, haciendo causa común con España y exhortando a los ´dueños´de la Unión Europea a ser flexibles con los problemas económicos del país, el Gobierno español no se puede quejar del apoyo solidario exterior. Ayuda la posición pasiva de una Angela Merkel que también viene a cuestionar la necesidad del rescate español, coreada por su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble así como la colaboración de Mario Draghi, al considerar que el rescate de España sería un error en este momento. Así las cosas, Mariano Rajoy ve respaldada su andanada en pos del "¿rescate? no gracias" y el resto de las fuerzas políticas y un buen número de ciudadanos acaban por creer que si tan distinguidas instituciones (Vaticano, Cancillería y BCE) aseguran que la petición de rescate no ha lugar será, seguramente, porque ahora no conviene. En todo caso, significa un cambio de estrategia.

Como aseguran en Bruselas, la táctica del presidente español es fría e inquietante. Consiste en agotar plazos y relativizar todo, sin distinción, aunque en este asunto unos seis millones de sus administrados sin empleo, miran diariamente al cielo. Esa táctica del presidente español ha hecho pensar a Merkel, Schäuble y Draghi (y con el nuevo socio Mario Monti) en que es posible que con la amenaza del rescate sea suficiente para que los mercados se calmen y duden del movimiento de los políticos europeos, proclives a ejecutar un rescate. Es lo que viene sucediendo desde hace unas semanas, un rescate sui generis, rescate seco, sin dinero, al parecer, la mejor virtud que pueda estar exhibiendo esta situación. Puede ser, también, que la fase de no rescate, o rescate en recámara, sirva para ganar puntos, reputación y credibilidad ante unos inversores y ante unas instituciones que no se creían que Rajoy procedería a cumplir las amenazas de recortes. (En realidad, no ha habido muchas amenazas, sino recortes ejecutados en Consejo de Ministros).

En la práctica, el presidente del Gobierno bien podrá presumir de que la fórmula del pulso al mercado de los últimos meses le esta dando sus resultados. Incluso puede decirse que ha logrado dividir a las agencias de rating: si S&P tenía visto para sentencia su rebaja a bono basura, Moody´s echó una mano al asunto y mantuvo su calificación, al entender que la rebaja no era ni conveniente ni justificada. En cualquier caso, el pulso de Rajoy se esta demostrando cauterizador en una herida que amenazaba gangrena. Los hechos indican ahora que los mercados y los inversores siguen divididos entre los que dudan sobre las posibilidades de respuesta de la economía española, y los que dudan menos pero creen (credibilidad) ahora que España podrá devolver sus deudas. Queda pues, la amenaza del rescate en una zona que da a entender a los acreedores de deuda pública española que no se producirá quita y que, a lo sumo, puede haber alguna renegociación de plazos pero no de cantidades.

Porque el rescate con sordina -o sin dinero- de Rajoy, tiene el mérito, no sólo de haber apaciguado a los mercados, sino también de haber conseguido que un buen puñado de inversores haya descontado el rescate y otro puñado haya regresado a las subastas de deuda y también a la Bolsa. Incluso, parece que se ha conseguido frenar la salida de dinero del país (igual es que ya no queda nada por salir). Ha conseguido que las calificadoras, que afilaban sus puñales -S&P y Fitch- los mantengan en ´stand by´, es decir, no ejecuten sentencia de bono basura. Y, finalmente, puede decirse que ha logrado contener un conato de revuelta interna, sin duda, favorecido por los resultados electorales en Galicia.

Otro asunto será ver cómo logra bajar el déficit público hasta el límite acordado con Bruselas y cómo reducir el desempleo en la primera legislatura, no bastará con resistir y no hacer nada. Y todo esto no parece estar descontado.

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