edición: 2351 , Viernes, 24 noviembre 2017
23/04/2012
EL DEDO DE MADOZ

El revés de Sarkozy anuncia un mayor aislamiento de Rajoy y desbarata los planes de Merkel

Carlos Schwartz

Los resultados electorales de la primera vuelta en Francia han dado la victoria al socialista François Hollande convirtiendo a Sarkozy en el primer presidente en ejercicio que pierde en esta instancia tras su primer mandato. Algunos analistas financieros internacionales consultados anoche por ICNreport especulaban con la posibilidad de que los grandes inversores institucionales comenzaran con el castigo a la deuda pública francesa esta semana como forma de presión para asistir in extremis a la campaña del golpeado presidente ante la segunda vuelta electoral prevista para el 6 de mayo. La sorpresa de la jornada ha sido la fuerte votación de la candidata del derechista Frente Nacional, Marie Le Pen, que ha rozado el 20% y cuyo electorado será cortejado ahora tanto por Sarkozy como por el candidato socialista.

Con una participación similar aunque levemente inferior a las anteriores elecciones en 2007 Holande ya cuenta para la segunda vuelta con el apoyo de Eva Jolie (Ecologistas con al menos 2,3% del voto) y Jean-Luc Melenchon (Frente de Izquierda con el 11,1% del voto). También le darían su voto las formaciones de extrema izquierda que suman otro 1,8%. Las proyecciones son de un triunfo holgado en la segunda vuelta para el candidato socialista. Las consecuencias previsibles de un triunfo de Holande son una mayor distancia de Francia respecto de los dictados de Alemania en lo que hace a la política de la Unión Europea (UE) frente a la exigencia de austeridad extrema de las cuentas públicas de los países miembros y respecto de la política del Banco Central Europeo frente a las necesidades de los países miembros.

Aunque esta distancia sea mesurada, en la medida que Holande no va a romper radicalmente con la política del gobierno Sarkozy en caso de vencer en la segunda vuelta, de hecho el tándem quedará disuelto hasta que se tracen las líneas de un futuro acuerdo entre las dos principales economías de Europa. Si es que dicho acuerdo se manifiesta factible. El presidente de Francia, que no ha logrado llevar ni un solo voto de la ultraderecha hacia su propio molino a pesar de los denodados esfuerzos en esa dirección, ha sido víctima esencialmente del fracaso de su política económica. Asumió la presidencia con una tasa de paro del 5%, y esta se ha duplicado rozando el 10%. La deuda pública como porcentaje del Producto Interior Bruto (PIB) ha escalado desde 2007 del 67% al 90% actual. Lo cual pone de relieve que la idea de la austeridad presupuestaria fue aparcada por el hiperactivo Sarko para después de una elecciones que de todas formas ha perdido.

De acuerdo con las estadísticas al uso, este es el undécimo presidente de la UE que resulta barrido por la crisis económica internacional y su repercusión en el viejo continente. Un dato importante que surge de este ejercicio electoral es la evidente hostilidad hacia Sarkozy del electorado que se ha decantado por Le Pen. No parece que el marido de Carla Bruni sea capaz de arrastrar detrás suyo a ese electorado. De ser así puede sufrir una fuerte derrota en la segunda vuelta. El eje de la campaña de Le Pen ha sido una cerrada oposición a la UE y a la política de defensa del euro. Un mensaje claro.

El resultado francés desnuda las peligrosas consecuencias de un deslizamiento del Gobierno del Partido Popular hacia el descrédito. Movimiento que ya se ha iniciado de forma acelerada con claridad. La Fundación de las Cajas de Ahorros (FUNCAS) ha dado a conocer sus nuevas previsiones para 2012 y 2013. Señala en este sentido que el déficit público cerrará 2012 un punto por encima de las previsiones del gobierno. Es decir en el 6,3%, a pesar de los correctivos brutales aplicados, entre otra cosa como consecuencia de la caída de la recaudación generada por esos mismo correctivos.

Pero lo que es más grave es que la retracción de la economía del 1,7% en 2012 y la previsión de una contracción del PIB del 1,5% en 2013 anuncian un incremento de la desocupación hasta los seis millones de parados. Una escalada de este tipo no hay Gobierno que la soporte sin erosión. El ejecutivo no ha sido capaz hasta el momento de siquiera insinuar un modelo que propugne de alguna forma un atisbo de reactivación económica. Como es lógico en una situación de este tipo los aliados circunstanciales que pudieran aportarle las autonomías han tomado distancia de forma decidida para evitar el contagio de la peste del descrédito. La pretensión del presidente Mariano Rajoy de integrarse en el tándem Franco Alemán como una bisagra oportuna ha caducado en las urnas de Francia antes de poder desarrollarse. Le espera la soledad y el desgaste.

Por añadidura, habrá que ver hasta que punto un posible Gobierno de Holande estará dispuesto a establecer algún tipo de acuerdo con la canciller Angela Merkel. La apuesta más posible es que mantenga una prudente distancia teniendo en cuenta que los valoraciones de popularidad en Alemania no son muy favorables a la canciller que deberá enfrentar unas elecciones generales entre septiembre y octubre de 2013. La estrategia más probable del socialista francés será un compás de espera que no insufle oxígeno a Merkel con la expectativa de que el socialismo alemán tome el relevo de la coalición de centro derecha que gobierno en Alemania. Estos cambios potenciales no son buenas señales para el gobierno del PP. Por añadidura la presión sobre la deuda pública de España se agudizará víctima de una situación sin salida con la política que lleva adelante.

Los grandes inversores institucionales de un lado esperan que el Gobierno logre reducir el déficit público pero al mismo tiempo aspiran a que el país comience a revertir su retracción y retome la senda del crecimiento. Algo que no está en el horizonte de ninguna de las formas. Como es fácil de comprender las tareas que el Gobierno no logra resolver, como el saneamiento del sector financiero, comenzarán a gravitar cada vez con más fuerza a pesar de que el interlocutor internacional del Gobierno, el ministro Luis de Guindos, deje la piel en sus giras informativas. El road show ministerial está logrando poco efecto en los grandes inversores institucionales. Sin contar con las ansias de los especuladores internacionales por acumular beneficios extraordinarios apostando contra la deuda pública española. Este no es el mejor de los mundos para el presidente Rajoy.

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