edición: 2831 , Miércoles, 23 octubre 2019
07/06/2011
OBSERVATORIO INMOBILIARIO

El sector inmobiliario se debate entre volver a construir al margen de la demanda o ajustar la producción a la realidad

La fiabilidad de las estadísticas crea controversia acerca de las necesidades reales de edificar más o menos viviendas
Juan Carlos Martínez

“Hay que cambiar el ‘chip’. Llevamos años hablando de lo mismo y no avanzamos nada, y la sensación de depresión es mayor. Debemos tener claro que este país no va a volver a construir 700.000 viviendas al año”. Así se expresaba Fernando Rodríguez-Avial, presidente de Testa, la filial patrimonialista del Grupo Sacyr, durante la reciente Conferencia Inmobiliaria celebrada en el marco del SIMA 2011. Fue de las pocas intervenciones que pusieron un mínimo de cordura para reconocer la cruda realidad del sector y, a partir de ahí, intentar remontar el vuelo.

Refiriéndose al modelo, o más bien al tan cacareado cambio de modelo, el propio Rodríguez-Avial echó la vista atrás para recordar cómo, antes de “hacer un montón de pisos de tres dormitorios al mayor precio posible”, había otro modelo , el de los años setenta del pasado siglo, en el que no había especulación, el suelo representaba el 20% del valor del inmueble, y se construían al año entre 250.000 y 350.000 viviendas, el 60% libre y el 40% protegida. “No como ahora que, desde hace diez años, el 95% son libres. Se incumple la ley y nadie dice nada”, apuntó.
 
Una visión sobre la situación del mercado inmobiliario, la de Rodríguez-Avial, que ni mucho menos resulta mayoritaria en el conjunto de los promotores. Quienes, con su presidente José Manuel Galindo a la cabeza, están en otra cosa. Esa en la que ya está todo ajustado, tanto los precios como el excedente de producto sin vender. Y, por tanto, debido a un supuesto ‘stock’ mucho más reducido del que recogen las estadísticas oficiales y la absorción progresiva del mismo, el mercado va a requerir que en los próximos siete años se inicien en España 1,6 millones de viviendas para evitar que se produzca otra burbuja en precios por falta de oferta. Para ello, de aquí a 2015, las entidades financieras deben aportar 80.000 millones de euros.
 
Y van más allá. Con el inicio de esas viviendas, el impacto sobre el PIB entre 2011 y 2015 sería del 3% y se daría empleo a casi dos millones de personas, con lo que se reduciría a prácticamente la mitad la actual tasa de desempleo. En definitiva, borrón y cuenta nueva. La misma cuenta. Esa que recupera el ‘mundo feliz’ en el que promotores y banca vuelven a ganar dinero a manos llenas con el ladrillo, y deja a los compradores hipotecados hasta al cuello para el resto de su vida.  Pero el ‘cuento de la lechera’ ya ha empezado a no cuadrar con los visados para obra nueva certificados en el primer trimestre. De seguir la tendencia, no serán más de 85.000 al final de 2011, un 15% por debajo de los contemplados en el plan de reconversión elaborado por los promotores.
 
Además, una premisa parece no haberse tenido muy en cuenta en este marco de actuación futura, y quizás sea la más importante. ¿De dónde saldría esa demanda para comprar 1,6 millones de viviendas nuevas? ¿De esos jóvenes acampados por las plazas, de los inmigrantes, de los cinco millones de parados, de los becarios de por vida o de esas familias que a duras penas logran ingresos de 2.000 euros mensuales? No parece que estos perfiles –en los que, en teoría, deberían estar los compradores– se ajusten al prototipo de demanda solvente susceptible de recibir un crédito hipotecario por parte de las entidades financieras.
 
Y pobre de aquel que ose poner en duda este esquema. Se le ocurrió a José Luis Malo de Molina, director general del Servicio de Estudios del Banco de España, decir que todavía quedaba recorrido en precios a la baja de un 10% adicional hasta alcanzar, en términos reales, un retroceso del 30% en 2013, y las críticas se cernieron sobre él de manera nada indiscriminada.
 
Hablando de precios. Durante la presentación de un estudio promovido por Asprima, la patronal de los promotores madrileños, el consejero delegado de Foro Consultores, Carlos Smerdou, puso un dato encima de la mesa. Que el precio medio del metro cuadrado en Madrid capital ha bajado un 19% desde los máximos de 2007, hasta 3.952 euros (ya saben 400.000 euros por un piso de 100 metros), y queda demostrado que “a este precio funciona el mercado”. Además, asegura que, de no iniciarse nuevas promociones, en distritos como Fuencarral, Villa de Vallecas o Usera no habrá oferta en un año.
 
Ahondando en ese cambio modelo del sistema productivo, el presidente de Realia, Ignacio Bayón, tiene claro que, de producirse, “será muy a largo plazo”, y que, mientras llega, habrá que seguir alimentando esa “economía del ladrillo, el automóvil y el turismo”. No obstante, defendió la necesidad de una reconversión del sistema inmobiliario, “como se hizo con la industria y se está haciendo con el sector financiero”. Reconversión que, a juicio de Bayón, debe empezar desde dentro de las propias empresas. “Es un momento fantástico para que volvamos a algo razonable, ahorrando al máximo en costes internos”. Y, a partir de ahí, “empezar a hacer caja intentando convertir el suelo en algo líquido para ofrecer al mercado un producto vendible”.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...