edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
02/12/2010
“Una agenda de crecimiento para España”, de Fedea y McKinsey

El sector servicios, y la colaboración público-privada, motores de crecimiento sostenible

España necesita un modelo de crecimiento basado en la productividad
Las medidas de la Ley de Economía Sostenible se diluyen a la hora de “pasar a la acción”
Beatriz Lorenzo

El crecimiento sostenible es una necesidad cada vez más imperiosa, el único medio para acabar con el pegajoso rastro de parálisis y desconfianza que la recesión económica ha dejado tras de sí. Esta es la tesis en torno a la que gira el informe “Una agenda de crecimiento para España” presentada ayer por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) y McKinsey, un documento que identifica dos claves básicas para el crecimiento sostenible: el turismo y el sector de los bienes exportables. Y esto es así porque, en la situación actual, el crecimiento sostenible a largo plazo vendrá de la mano de sectores que dependan de la demanda exterior. La nota positiva que aporta el estudio, en un panorama no demasiado benevolente, es una posible salida de la crisis en España reorientando el modelo económico a estos sectores. Esto unido a la situación geográfica como puente entre Europa y Latinoamérica, y a la existencia de capital humano formado que encaje en estas actividades más cualificadas permite, para los expertos,  vislumbrar la luz al final del túnel.

El aprendizaje de los errores del pasado es una buena manera de encauzar las nuevas esperanzas de desarrollo sostenible. Ciertamente, hasta el año 2008 el crecimiento económico estuvo ligado en España al capital y al trabajo como fuerzas motrices, dejando totalmente de lado la productividad como cimientos. En la actualidad, la senda del crecimiento sostenible, aún poco trillada, protagoniza sin ambages los debates institucionales y gubernamentales. De hecho, el sector público se muestra más proclive que nunca a empezar a recorrerla, a pesar de que la controvertida Ley de Economía Sostenible sigue levantando ampollas entre los escépticos. Desde el FEDEA reprochan al texto legislativo, hasta la fecha paralizado, que adolece de una falta de “marcos” a la hora de llevarla a la práctica, pecando de diáfana y poco aplicable, con una serie de medidas que se “diluyen a la hora de pasar a la acción”.

LA BÚSQUEDA DE NUEVOS MODELOS

Los expertos exponen también que al último ciclo de crecimiento de España, para ser sostenible, le ha faltado el cimiento fundamental de la productividad. Tanto ésta como la productividad fueron insuficientes con respecto a Europa y USA. En consecuencia, España necesita un nuevo modelo de crecimiento basado en un ciclo virtuoso de productividad, competitividad y, por ende, de una mayor capacidad para captar demanda externa y generar una demanda interna sostenible, y no basada en endeudamiento creciente. Y es que la incapacidad de la economía española para generar crecimiento de la productividad en los últimos 15 años es la debilidad clave del modelo de crecimiento español. Si no se solventa este aspecto, las diferencias negativas año tras año en el crecimiento de la productividad se traducirán inevitablemente, acumuladas durante años, en una gran brecha frente al resto de Europa en la cantidad de bienes y servicios, de ocio, de transferencias sociales en forma de pensiones y asistencia sanitaria.

El sector servicios se presenta como “la niña bonita” del potencial de crecimiento sostenible para España. El documento enmarca el potencial total de crecimiento entre 1 y 3 millones de empleos (equivalente a una tasa de ocupación entre el 6 y el 15 por ciento). El perfil de crecimiento resultante para España está, al igual que para la mayoría de economías desarrolladas, muy orientado a los Servicios (entre el 70 y 80 por ciento de la aspiración de crecimiento), y en particular a los llamados Servicios Empresariales, donde España tiene un gran recorrido con respecto a Europa y Estados Unidos. Si bien, la contribución al empleo de los Bienes Exportables y el Turismo se espera que sea más discreta que los Servicios, deberán jugar un papel fundamental aportando sostenibilidad al nuevo modelo de crecimiento.

EL EJEMPLO INTERNACIONAL

Las estimaciones de los expertos indican que si España logra acercarse
a los niveles de productividad y empleo de países mas avanzados en este tipo de actividades puede crear hasta 2,5 millones de empleos sostenibles. Crear empleo de calidad en estos sectores no sólo tiene efectos directos, según afirma el informe, sino que podría servir para mejorar la productividad de las empresas en otras partes de nuestra economía. Para acelerar esta creación de empleo es necesario hacer que la regulación fomente la competencia e incremente el dinamismo del sector; favorecer la eficiencia de estos mercados con la creación de certificaciones abiertas que permitan diferenciar a los proveedores de calidad; invertir en capital humano “profesional” (en gran parte, Formación Profesional) para tener técnicos en todas las áreas de futuro donde exista exceso de demanda.

Una de las claves del crecimiento sostenible es, para los autores del informe, es la movilización de la iniciativa privada  conjuntamente con  la Administración en la definición de la aspiración, las prioridades e iniciativas críticas para despertar el crecimiento económico en sectores clave de la economía. Un ejemplo relevante es el caso de cambio de Malasia, desarrollado alrededor de una transformación sectorial. Ha estado liderada por el Gobierno Central, pero donde han participado activamente Ministerios, Gobiernos Regionales y Locales, principales decisores del sector privado y personalidades del mundo académico. También Singapur ha conseguido gran parte de su desarrollo en base a la existencia de una estrategia común, con objetivos claros, y con una ejecución profesionalizada e impecable desde la Administración. Esto ha convertido al país en uno de los núcleos principales de desarrollo económico y empresarial de Asia, y de mayor crecimiento a nivel mundial.

Finalmente, y a pesar de que el documento se centra en el potencial del sector servicios, se destacan también otros susceptibles de abordar con políticas específicas a pesar de su crecimiento más limitado. Así, el sector Infraestructuras parte en España de una buena posición, pero debería asegurarse que la regulación sectorial contribuye a la productividad y competitividad. Asimismo, en el sector de la construcción los principales retos son acelerar la reestructuración del sector y gestionar de forma muy proactiva los efectos de esta reestructuración sobre el mercado de trabajo  y sobre el sector financiero.

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