edición: 2935 , Viernes, 27 marzo 2020
21/04/2010
Ante las contradicciones, los olvidos y el uso político de las promesas tecnológicas

El sector TIC enciende las luces rojas y acusa al Gobierno de utilizarlo como mero espectáculo

Por primera vez en 39 años decrece un 9% en facturación, pero mientras el Plan Avanza se reduce a un tercio, la industria invierte un 5% más en innovación y un 3% más en I+D
A pesar de las promesas de la Declaración de Granada, siguen sin plan de inversión pública en nuevas redes y con el retraso del refarming y el dividendo digital
Jesús Banesga, presidente de AETIC, en el centro de la imagen
Ana Zarzuela

Llueve sobre mojado en el desierto de sus olvidos. Zapatero y Sebastián pretendían hacer del sector de las tecnologías (según AETIC el que más ingresos per cápita genera y más empleabilidad garantiza) el epicentro de un nuevo modelo productivo con la Ley de Economía Sostenible. Les prometían después un sitio preferente en la Ley de Ciencia y medidas de despliegue de redes, ahorro energético y promoción de la sociedad de la información dentro del Decreto de Zurbano. Con el estreno de la presidencia de la UE, las dos patronales tecnológicas, las operadoras de telefonía y la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, SETSI, habían sintonizado sus brújulas, o eso parecía. De la mano de la patronal europea gestaron un documento de toda la industria comunitaria que incluía despliegue de redes de nueva generación, infraestructuras y servicios y que Sebastián prometía utilizar como bautismo del nuevo mercado único digital. Pero el ministro ha puesto de largo la Declaración de Granada esta semana de espaldas a los recelos del sector TIC español y a sus enfados ante el olvido Zurbano. Se han cansado de ser “un sector de moda [para Zapatero], pero con el que a la hora de la verdad nada concreto se hace”, en palabras de Jesús Banegas, el Presidente de la Asociación de Empresas de Electrónica, Tecnologías de la Información y Telecomunicaciones. Disparan de nuevo sus alarmas, por primera vez en cuatro décadas, con la evidencia de la caída del sector en las manos. Los recortes en innovación de los PGE, los agravios de la fiscalidad española y la erosión del Plan Avanza se suman al desencuentro de la Ley de Economía Sostenible y dejan la iniciativa TIC en fuera de juego y en manos privadas.

La patronal aguarda aún en la recuperación gracias a la TDT, el pm5 y a largo plazo el coche eléctrico, pero el resto de las promesas de Moncloa, con o sin Bruselas, ya no les generan confianza. Sobre todo las que pasan por las redes, las frecuencias y los planes de grandes inversiones. El documento de Granada fija el objetivo del 100% de cobertura de banda ancha básica para todos los ciudadanos en 2013 y de una amplia penetración de la velocidad ultrarrápida en 2020, pero sin planes concretos, sin objetivos de inversión pública española ni una estrategia de colaboración con las empresas privadas para el despliegue de infraestructuras. Sebastián -advierten las empresas españolas- enseña de nuevo las contradicciones públicas y los retrasos de las nuevas redes -sobre todo la FTTH y la LTE móvil-, justo los galones que España quería lucir en Bruselas este semestre.

Hasta el año pasado, el hipersector TIC había compensado unas aristas con otras hasta conseguir la sostenibilidad de la media del conjunto, pero en los últimos doce meses no ha podido conjugar el equilibrio de sus subsectores. Le ha puesto ya cifras la AETIC. Y describen un paisaje que -su presidente, Jesús Banegas dixit-  deja ver una caída “de grueso alcance y generalizada”. Es un espejo en el que no sólo retratan las dificultades del sector para zafarse de la crisis global y del retroceso del consumo en España en 2009, sino los olvidos y las contradicciones de las promesas gubernamentales. Ni la actividad de los contenidos digitales, ni los servicios de telecomunicaciones (responsables del 46% de los ingresos del sector y aupados en el acceso a Internet y móviles), ni la Electrónica Profesional y Contenidos Digitales (el único que no destruyó empleo) han sido suficientes para conjurar el descenso total del 9% en la facturación, hasta un total de 93.861 millones de euros. Menos aún para compensar al sector de la Industria de las Telecomunicaciones: con un descenso del 24% en su facturación, al mismo ritmo que la retracción de la inversión de los operadoras de telefonía. Con 4.098 millones de facturación, los ingresos de los operadores cayeron por primera vez en la historia hasta los 42.713 millones, un 4% menos. La que estaba llamada a ser este semestre una de las estrellas de la Estrategia de Granada de Miguel Sebastián se ha convertido en el lastre más pesado para la facturación del hipersector, a medida que, a cambio, pierde peso específico en el conjunto, hoy ya sólo supone un 4% del conjunto de las TIC españolas.

EL ESPEJO DE UN SECTOR QUE DEJA DE CRECER

A la vista de la ‘Estrategia de Granada’, la patronal le enciende a Zapatero las mismas luces rojas que Microsoft: España tiene que salir "del café para todos" y apostar por la inversión tecnológica. Es el único atajo para superar su fuera de juego ante el resto de los Veintisiete, un diferencial que entre otras cosas se refleja en la inversión per cápita en tecnología: 180 euros en Europa frente a los 82 euros de España. Las empresas han hecho su parte. A pesar del contexto negativo, la industria tecnológica invirtió en innovación 9.559 millones de euros, un 5% más que en el ejercicio anterior y siguió creciendo su gasto en I+D con 2.432 millones de euros y un incremento del 3%. Lo suficiente como para continuar sosteniendo un tercio del esfuerzo inversor privado total y ubicar a España (con la mitad de su producción destinada para exportación) entre los sectores TIC más competitivos del mundo y con “grandes posibilidades de crecimiento”.
A la luz de sus cifras, ninguno en España alcanza las mismas cotas de empleabilidad femenina, de empleo indefinido (superiores al 85%), de remuneración y de dedicación de recursos a la formación ocupacional.  A pesar del paso atrás, el sector sostuvo la caída de la producción en un 7% (menos que el conjunto del mercado), perdió 10.000 empleos, pero sólo un 5% -más ajustado a la producción que al nivel del mercado- y permitió aún exportaciones mayores que las importaciones, para alivio del déficit comercial crónico nacional. Un 63,6% de las empresas TIC españolas preveía mantener sus plantillas y un 25,5% estimaba aumentar el número de contratados en 2010, de acuerdo a los últimos estudios del sector. Según el presidente de AETIC, el problema es que la dimensión de la industria de la Investigación y el Desarrollo española es muy pequeña.

A cambio, las empresas y la patronal de las tecnologías de la información esperan aún por las promesas del Ejecutivo de Zapatero. Las de la administración electrónica llegaron con la letra pequeña y de espaldas al interés y la facilidad de los consumidores. Las del coche eléctrico -la patronal lo reconoce- apuntan maneras, “el esfuerzo de Sebastián merece el aplauso público”, es una gran oportunidad para la segunda industria del automóvil europea y, con ella, de la electrónica asociada a la automoción, pero será en el medio plazo. Cuando llegue, lo hará probablemente con una nueva patronal tecnológica ya unificada en la alianza entre AETIC y ASIMELEC, pendiente sólo de las reuniones a finales de mes entre las dos organizaciones y sus Consejos. Será una de sus fórmulas para defender los intereses del sector a una sola voz y con más contundencia. No será como pronto hasta 2011 cuando se recupere el sector, según el Observatorio Europeo de Tecnología de la Información. Sólo la inclusión de medidas de implantación horizontal de TIC en el tejido empresarial dentro del Plan Integral de Política Industrial puede conjurar algunos de los fantasmas de la innovación nacional. La confianza de la AETIC lleva entretanto, los apellidos del Mp5, la segunda fase de la transición audiovisual (con el impulso del mundial de fútbol incluido) y la puesta de largo del e-book en el mercado local y con ofertas nacionales, a pesar de que la ministra González-Sinde ha tenido que deshacer su promesa del IVA supereducido para el libro electrónico. Hasta ahora, la llegada de la televisión digital terrestre (TDT) ya ha conseguido moderar el descenso de la electrónica de consumo: los 30 millones de descodificadores han servido de colchón a la caída generalizada del precio de los productos en todo el subsector electrónico. Si en 2008 perdió un 15%, en el ejercicio pasado recuperó cuatro décimas, hasta un descenso del 11%.

Al ministro Sebastián le siguen olvidando la eficiencia energética de los edificios, se enreda aún en la transición audiovisual, a pesar de que España es líder en producción de televisión digital y de que selló en Hanover un acuerdo para exportar el modelo a Latinoamérica. Las empresas españolas han asumido con discreción las lagunas de la puesta de largo de la e-administración desde el 1 de enero y la discreta acogida del DNI-e por los consumidores; acallaron en su momento sus quejas ante las urgencias de la TDT de pago, digieren desde el 1 de abril con calma  la transición a la televisión digital, las 3D y la alta definición (tres sectores en los que las que son líderes europeos) y asumieron, aunque con recelos, que la regulación del Gobierno y los planes de Sebastián y De la Vega les cargaran a las telecos y el sector audiovisual las facturas de RTVE y consumara los recortes de los PGE. Eran sólo el preludio de un desencuentro que la Ley de Ciencia, la LES y el Decreto de Zurbano han terminado por consumar. Ahora, los sectores TIC no quieren ‘enmendar la plana’ a Moncloa ni Bruselas, pero desde que la AETIC le volvió a presentar en marzo a las AAPP su Propuesta para Zurbano, ya le  advirtieron que no esperarán en silencio.

La Declaración de Granada para la Agenda Digital Europea, pactada a última hora entre los ministros de Telecomunicaciones de la UE después de dejar de lado los asuntos más polémicos como el debate de la neutralidad  no puede ocultar el descontento de la patronal TIC y de las grandes telecos ante los ‘olvidos’ de  Industria en la LES y el Pacto de Zurbano y la falta de concreción de Bruselas. Esta vez, simplemente, no tienen ya “motivos para confiar”. Todo lo contrario: la promesa capitaneada por la Comisaria Noeelie Kroes aspira a dotar a los Veintisiete de “infraestructuras sólidas, más rápidas y eficientes, especialmente respecto a la banda ancha y de redes de velocidad ultrarrápida de nueva generación” y de “nuevos y mejores servicios públicos digitales.  La presidencia española de la Unión se sube al tren europeo con su intención oficial de convertir a las TIC en uno de los elementos clave de dinamización económica. Fija el objetivo del 100% de cobertura de banda ancha básica para todos los ciudadanos en 2013 y de una amplia penetración de la velocidad ultrarrápida en 2020, pero sin planes concretos, sin objetivos de inversión pública ni una estrategia de colaboración con las empresas privadas para el despliegue de infraestructuras. Poco más. No es, en realidad, nada que, como recuerda ahora la patronal AETIC, no estuviera ya contenido en la Estrategia de Lisboa que debía haber sido cumplida desde 2010. Nada que -en palabras de Jesús Banegas- no haya sido un fracaso,”una cosa muy bonita que se ha quedado en nada”. Más aún al sur de los Pirineos. Esta vez, España se sube a la alta velocidad sin pasar aún por la estación de la fibra, no hay ni rastro del Plan Renove para nuevas redes que Moncloa y la Setsi aseguran que preparan desde 2009; obligará a las telecos a hacerse cargo del servicio universal de la banda ancha antes de 2011, pero no ha encontrado aún una ecuación de urgencia para superar al mismo tiempo la demora del refarming, el reparto de frecuencias móviles pendientes y del dividendo digital.

UNA CADENA DE OLVIDOS LEGISLATIVOS

Se lo advertían la patronal y las empresas del sector hace justo un año con el título del informe de la AETIC: “la solución a la crisis es digital”. En palabras de Banegas, “ahora que ya se sabe que la construcción no volverá a tener nunca la misma dimensión, no habrá otra forma de cambiar el modelo productivo que impulsar el sector tecnológico español”.  Es Moncloa la primera en reconocer, letra a letra, que un sector que supone ya el 5,9 % del PIB y aumentos de la productividad del 400% sería el eje de la recuperación económica o empresarial. Pero poco más. Nada de la inyección específica de 5.000 millones anuales a medio plazo que pedía el sector hace un año para inversiones destinadas a 'info-estructuras', equipamientos eTIC, I+D+i y sostenibilidad.

A pesar de las bendiciones de la OCDE al Plan Avanza2, no sólo no crece un 25% como había calculado Asimelec  y le había pedido desde 2008 a Industria -para favorecer entre otras cosas la expansión de las redes de nueva generación-, sino que decrece justo ahora. La patronal no tuvo sitio en la elaboración de la Ley de Economía Sostenible ni en los detalles de Zurbano y, finalmente, ya sabe que tampoco tiene espacio entre sus medidas.  De la Ley de Ciencia de Cristina Garmendia no esperan ya nada de nada, todo lo contrario, avisen que el recorte de la I+D+i y la falta de ventajas fiscales amueblan la perpetuidad de la crisis. Se le han olvidado las medidas para rentabilizar la investigación privada y no solventa la "falta de competitividad". A diferencia de otros mercados del entorno, como Francia, la deducción por I+D no es un "crédito efectivo", una empresa que tenga pérdidas en España no puede disfrutar de ella. Menos aún ha eliminado, como le piden las empresas y la patronal española, el límite de la deducción de la cuota, aún no se que la deducción del 40% sobre la cuota de la Seguridad Social al personal investigador sea compatible con la deducción fiscal por actividades de I+D+i.

 La subida del IVA  es el último de los agravios al sector. Los mismos pasos que ‘olvidan’ aún concretar los planes de colaboración público-privada para el acceso de redes de nueva generación en la regulación nacional. Los recortes en innovación de los PGE, la presión y los agravios de la fiscalidad española sobre las empresas y la erosión del Plan Avanza -con un 56% menos para proyectos- se suman al desencuentro con las telecos y dejan la iniciativa TIC y las promesas sostenibles en fuera de juego y en manos privadas. Lejos quedan las exigencias de la Asociación Multisectorial de Empresas de Tecnología de la Información, Comunicación y Electrónica (Asimelec) miraba al escaparate de la UE y exigía duplicar los fondos del Plan Avanza, aumentar un 20% las inversiones en TIC de la Administración, facilitar el acceso a la contratación pública a las pymes con tecnología innovadora y reducir la tasa de las telecos al 0,75 por mil.

A las empresas tecnológicas españolas les sabe a poco el incremento de la deducción en el Impuesto sobre Sociedades para las actividades de innovación, que pasa del 8% al 12%. La bajada de la tasa general de operadores no soluciona la alta presión fiscal que padecen las empresas de Telecomunicaciones, abocadas a destinar el 0,9% sobre sus ingresos para financiar la supresión de publicidad en Televisión Española, o la subida del IVA desde el verano. Menos aún -lo advierte la AETIC- compensa  la caída presupuestaria en del Gobierno en materia de gastos de innovación (un 66% sólo los del Ministerio de Industria) ni la erosión de los presupuestos del ICEX para la externalización del sector TIC con un ‘paraguas sostenible’ que no deja sitio a los apellidos tecnológicos de forma explícita, como ha denunciado la asociación estatal de empresas exportadoras Amec. Miran a las promesas del Plan de Innovación de Azcorra -movilizar 6.000 millones de euros de inversión privada, 2.600 pública y el retorno de 700 millones de ayudas de la UE para cumplir en 2015 la Estrategia Estatal de Innovación- y le recuerdan, en palabras de Banegas, que “no necesitan préstamos del Gobierno sino reglas del juego que incentiven la inversión”.

España, en el puesto 17, sigue en la tercera división -entre los “innovadores moderados”- de la UE, según la clasificación de la Comisión Europea, junto a República Checa, Grecia, Hungría, Italia, Lituania, Malta, Portugal y Eslovaquia, por detrás de Chipre, Estonia, Eslovenia o República Checa, y su ritmo de mejora es también más lento que el promedio de los 27, lejos del horizonte del 3% del PIB que la UE se obliga a cumplir para 2020. Por eso en la hoja de ruta que ASIMELEC le ha vuelto a rediseñar a Moncloa, ha incluido la presentación en seis meses de un plan de Extensión del Teletrabajo en la Administración Pública, un Plan de Eficiencia Económica y Sostenibilidad de las infraestructuras TIC de la propia Administración -que se podría financiar a través del ahorro obtenido por la inversión del propio contratista- o un Plan para la implantación de contadores y redes inteligentes que permitan la integración distribuida de la producción de las renovables y el despliegue del coche eléctrico. En cuanto a las redes, Aetic sugiere unir el impulso de las nuevas infraestructuras de acceso ultrarrápidas en viviendas y edificios a la medida lanzada por el Gobierno para impulsar la rehabilitación de viviendas. Ahora los de Jesús Banegas ya saben que no estarán incluidas en las propuestas de Zurbano.

AÚN SIN PLANES PARA REDES Y FRECUENCIAS

AETIC le hace llegar a Moncloa el eco del informe “Spanish Presidency Digital Europe Strategy” de Digitaleurope: sólo apoyándose en el sector TIC será posible una Europa digital y la recuperación y sostenibilidad del crecimiento económico europeo”. Miguel Sebastián intenta abrillantar a los desconchones de la red de redes española, ahora que la UE y la OCDE le han sacado los colores a sus precios, a su velocidad y a su cobertura. En la SETSI recuerdan que España no ha dejado de crecer en banda ancha fija -incluso a más ritmo que la media- es líder en banda ancha móvil de alta velocidad (con una penetración doble que la UE), es uno de los mercados más aventajados en portabilidad móvil y está a la cabeza en paquetes de convergencia.

Pero no ha sido hasta ahora mayoritariamente gracias a la Administración: la empresa privada se ha convertido en ariete del desarrollo de la Sociedad de la Información, con una inversión estimada de 58.000 millones de euros en los últimos diez años, por los apenas 10.000 aportados por la Administración central. Además, si ya Europa -con 2,5 millones de clientes- está retrasada en redes de nueva generación respecto a Japón (donde el 48% de las líneas de banda ancha son ya de fibra óptica), Corea (44%) o, incluso, EEUU (6%) frente al 2% europeo, España, más aún. En el segundo trimestre del 2009 sólo el 0,2% de los hogares disponía de líneas de más de 20 megas y  el 72% de líneas de banda ancha se situaban entre los 3 y los 10 megas -la mayoría de todas ellas conexiones de Telefónica-.España está fuera de las quince economías europeas que han logrado una penetración del 1% en FTTH y muy lejos de Francia, Italia, Europa del Este, o Escandinavia, las más dinámicas.

El horizonte de las inversiones será imprescindible. También en España. La diferencia entre un desarrollo rápido de la banda ancha y uno lento con el horizonte de 2014 significa poner en peligro un crecimiento del PIB europeo de 400.000 millones. Optar por lo primero crearía 1,8 millones de puestos de trabajo más que quedarse en la vía lenta, según las cifras de Telefónica. Pero las promesas de la SETSI renovadas mes a mes, aún no han visto la luz. Desde hace un año un grupo de expertos barajan en el borrador del Real Decreto y ya dejaron pasar las tres primeras de las opciones que barajaron para su financiación, el nuevo Plan E de inversión local 2010, la Ley de Economía Sostenible y su Fondo y el Decreto Ley de Zurbano. A pesar de que el propio ministro presume de una banda ancha móvil que duplica a la estadounidense en penetración, agosta aún la inversión de las operadoras, ahora que Moncloa se guarda el reparto del ‘dividendo digital’ como pronto hasta enero de 2015, que ha devuelto a la ‘nevera el reparto de las frecuencias de 900 Mhz y 1.800 Mhz y su refarming y aún sopesa qué hacer el 2,5GHz y con él, la llave al LTE, la cuarta generación móvil.

De poco le ha servido al equipo de Sebastián colgarse -a contrapié de las operadoras agrupadas en Redtel- el anuncio del servicio universal de banda ancha de un mega y su voluntad de ‘exportarlo’ a la UE. Quiere hacer de él, además, el salvoconducto ante las telecos para las inversiones y las promesas de cesión de frecuencias en el refarming y el dividendo digital, pero como le recuerdan desde ETNO -la patronal europea de las telecos- Sebastián les enseña a sus socios europeos las contradicciones de sus redes: el sector reconoce que los ayuntamientos han apostado casi el doble que en ediciones anteriores por soluciones de innovación y tecnología, pero el Plan E sólo destina al sector TIC el 5,16% del presupuesto, el 11% de los proyectos ; no hay ni rastro del Plan Renove para internet o nuevas redes que Moncloa y la SETSI aseguran que preparan desde 2009. Las telecos seguirán esperando, al menos hasta que Moncloa decida si sintoniza con la regulación de las redes ultrarrápidas que ultima la UE y la coordinación de las inversiones privadas y los fondos públicos. Pero ahora que la UE deshoja la margarita de 400.000 millones para redes, los vientos de Kroes no llegan a Castellana 160: mientras Redtel pide un marco regulador claro y un Plan E para la fibra ultrarrápida y apoyo de la administración para expandir la banda ancha móvil, Industria olvida su Renove de la FTTH y obligará a las telecos a hacerse cargo del servicio universal de la banda ancha, pero de un mega, antes de 2011.

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