edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
17/04/2012
Las comunidades autónomas debaten mañana el recorte

El tijeretazo al gasto en sanidad, a debate: la opinión pública pide decisiones meditadas que busquen la eficiencia

Se critica que la ministra de Sanidad opte por permitir a las autonomías gestionar el recorte a sus anchas, ya que éstas acudirán al copago y la reducción de servicios
Uno de los `mejores sistemas sanitarios del mundo´ no puede sostenerse vía deuda, por lo que urge tomar medidas que reduzcan la factura con los proveedores
ICNr

La modificación del sistema de salud, tal y como viene planteado, se ha convertido en tema de debate debido a la alta factura que supone para la estructura pública y, por supuesto, a su `elevada ineficiencia´. Las últimas informaciones revelan que en 2006 las facturas sin abonar por parte de la sanidad española ascendieron a 6.000 millones de euros, según la Intervención General del Estado. De ahí en adelante, la deuda acumulada con los proveedores del sector sanitario asciende ya a los 16.000 millones, lo que supone casi el 30 por ciento del presupuesto autonómico en salud. Por ello, los medios de comunicación y la propia opinión pública plantean fórmulas para reducir el peso de la sanidad sin que ello suponga un coste para el estado del bienestar. Ana Mato, ministra de Sanidad, ya ha adelantado que el sistema `se ha vuelto completamente insostenible´ y que se avecinan cambios profundos.

En concreto, la cita del próximo pleno del Consejo Interterritorial del Servicio Nacional de Salud -que tendrá lugar este miércoles- servirá de marco para intentar ahorrar cerca de 7.000 millones de euros, lo que convertiría a España en uno de los países que menos invierta en sanidad en el marco de la Unión Europea, con un 7 por ciento del PIB, y superando sólo a Grecia, Eslovenia, Hungría o Polonia. La cuestión es, por tanto, dónde se va a recortar para que el cambio sea lo menos doloroso posible para los ciudadanos. Los internautas auguran que la tijera del Estado no tendrá en cuenta las necesidades reales del sector y que el recorte se llevará a cabo sin el análisis necesario para, por ejemplo, introducir la necesaria eficiencia de la que carece el sector. La promesa, tan genérica como difícil de cumplir -dados los breves plazos que marca la urgencia- es, en palabras de Mato, `eliminar lo superfluo, asegurar lo fundamental y hacer más eficaz el sistema´.

En este sentido, las declaraciones emitidas desde el Gobierno apuntan hacia una limitación de los servicios subvencionados, reduciendo la lista a los tratamientos, productos y tecnologías. El marco en el que se acotará la lista de los servicios básicos será la futura ley de cartera básica de servicios, que servirá, además, para unificar criterios con respecto a las autonomías. Así, la gratuidad de servicios como la salud bucodental, los tratamientos de fertilidad o las operaciones de estética peligra. A ello se suma un importante recorte del gasto farmacéutico y la apuesta por los medicamentos genéricos, un punto clave teniendo en cuenta que la Administración debe unos 8.000 millones a esta industria.

Además, se pretende poner límites al `turismo sanitario´ definiendo quién tiene la condición de asegurado. Ello podría suponer un ahorro de hasta 1.000 millones.

CRISIS DE VALORES

En este marco, la opinión pública se mostró muy dividida a la hora de defender recortes en el sector sanitario. Se trata de un tema especialmente espinoso teniendo en cuenta que hablamos de un servicio básico y estandarte indiscutible del estado del bienestar en España. El país presume de tener `uno de los mejores sistemas sanitarios del mundo´, en opinión de los lectores, por lo que cualquier recorte que diezme su peso `podrá sacarnos de la crisis económica, pero nos mete de lleno en otro tipo de crisis, que es la de dar prioridad al dinero frente a las personas´. Del mismo modo, dadas las cifras de gasto que anuncia casi a diario el Gobierno, algunos ciudadanos no entienden que la factura sanitaria sea tan difícil de asumir cuando, por ejemplo, se han entregado `200.000 millones a la banca sin ningún beneficio para el contribuyente´. El dinero público, por tanto, debería usarse con fines que busquen el beneficio del ciudadano, y salvar al sector financiero no se encuentra entra las preocupaciones o necesidades básicas de los internautas, como sí lo hace la sanidad o la educación.

La ministra de Sanidad también recibió críticas por no `mojarse´ con el recorte y dejar en manos de las comunidades autónomas cómo gestionar el tijeretazo. Por ese camino, lejos de buscar una gestión eficaz, se espera que éstas acudan a fórmulas como los recortes en las prestaciones, las tasas y el copago, sin que el Estado central busque fórmulas alternativas de obligado cumplimiento.

En la misma línea, los lectores resaltaron en hecho de que vaya a reducirse el peso que supone el gasto en sanidad con respecto al PIB, para convertirlo en uno de los más escasos de la UE. `Si la presión fiscal está en la media, es falso que el sistema sea inviable o que haya que aumentar mucho la presión fiscal´, comentó un lector, que señaló que el problema está en que España `es un país donde un 25 por ciento de la economía es sumergida´. `Si conseguimos bajar ese ratio, mediante mejoras en la inspección, pero también en educación ciudadana, podríamos gastar el 6, el 7 o el 9 por ciento del PIB y pagar en plazos a los proveedores´. Así, aunque se hable mucho de que `no hay alternativas´, éstas `surgen si somos más eficientes fiscalmente y si se termina de una vez la reforma financiera. Todo el resto, incluida la reforma laboral, es secundario´.

APROVECHAR RECURSOS

Pero lo que resulta indudable es que el servicio podría ser igual de eficaz y a la vez más barato si se aprovechan mejor los recursos de que se dispone. `Yo también tengo el mejor sistema del mundo si no pago a proveedores y soy un moroso y sigo pidiendo prestado hasta el infinito´, criticó un lector. En la misma línea, el sistema español `no es uno de los mejores sistemas del mundo por la sencilla razón que no se está pagando lo que cuesta sino dejándolo a deber´. `Es como si me voy de vacaciones a un hotel de 5 estrellas y no pago la cuenta. Ir de gorrón se acaba´.

La ecuación se complica cuando se habla del envejecimiento de la población y de la voluntad de los ciudadanos de incluir cada vez más servicios dentro de los considerados `básicos´ y, por tanto gratuitos. En este sentido, con menos dinero y más personas a las que atender, el sistema se vuelve insostenible y, por ello, si la población quiere tener cada vez más servicios cubiertos, `tiene que  pagarlos´. `¿La gente quiere más sanidad? Perfecto, pues se la damos, ¿cuanto cuesta? Miles de millones de euros. Pues ponemos un impuesto tipo IVA que grave a todo el mundo por igual, y a pagarlo a escote todo el mundo´, defendió un lector. Y es que `para la sanidad que se pretende hay que poner el IVA al 25 por ciento´.

En la misma línea, se aclaró que, aunque siempre sea doloroso recortar, hay que atender a la realidad del panorama fiscal del país para entender que, con la recaudación actual, no salen los números si se quiere mantener el mismo nivel de servicios. Y ello sólo deja dos opciones: o recortar en prestaciones, o recurrir a fórmulas como el copago para hacer sostenible el sistema. `España vive de tres cosas: construcción, turismo y demanda interna. Con la construcción muerta y el consumo a mínimos, tanto comercio no es viable. Por eso caen autónomos, se dejan de recaudar impuestos, hay 5,5 millones de parados, 8 millones jubilados.. En definitiva, el Estado no recauda para este Estado: hay que empezar a pensar en el copago, o dentro de seis años, las medidas van a ser que cada cual se pague lo suyo´.

Los lectores hablaron también de externalizar servicios, algo que, según se comentó, ya está en la mesa del Gobierno. Todo ello para que `los grandes fondos de capital riesgo con sede en Luxemburgo se hagan con la gestión de los hospitales´.

`RECENTRALIZACIÓN´ DEL SERVICIO

El debate también se centró en la posible `recentralización del servicio´, que permitiría un gran ahorro para las arcas públicas. Se trata de una opción altamente defendida, como todas las que impliquen evitar transferencias de dinero a las comunidades autónomas y reducir el número de intermediarios. La filosofía es que cuantas menos manos toquen los fondos públicos, menos dinero se quedará por el camino. Por ello, los lectores apoyaron devolver competencias al Estado en esta materia, como se ha propuesto en otros sectores, como el de la justicia.

Sin embargo, también se recordó que lo más probable es que esa `recentralización´ venga -si viene- a un paso muy lento, dada la polémica que encierra. Tendría que ser Europa la que `pusiera las pilas´ a España para que la decisión se tomara con rapidez y minimizando todo lo posible las críticas por parte de todos los actores sociales, con un coste electoral también menor para el PP. `Pienso que la llamada recentralización, tan temida para algunos, y tan deseada por otros, no se va a producir desde dentro del país. Vendrá impuesta desde fuera, como casi todo últimamente´. En esta línea de pensamiento, `en cuanto en Bruselas y Berlín se den cuenta de lo ingobernable y fuera de control que están las comunidades autónomas (pseudo mini-estados en manos de gente poco cualificada e irresponsable), van a imponer una recentralización de España´. Por supuesto `Rajoy, consciente de ello, va a dejar que le hagan el trabajo sucio desde fuera, para luego poder decir eso de que yo no quería, pero...´

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