edición: 2828 , Viernes, 18 octubre 2019
25/11/2014
La bonificación es el gancho

El traspaso de pensiones, o cómo levantarle un cliente a la competencia

Es también una puerta abierta al traslado de cuentas, depósitos, seguros u otros productos
Juan José González

Las pensiones son la batalla de fin de año. El argumento es recurrente porque en unos meses, la mayoría de los ciudadanos deberá declarar en el IRPF las cuentas de 2014, razón por la que es casi obligatorio comenzar a hacer números para intentar reducir la factura fiscal. De aquí que los planes de pensiones, producto o refugio utilizado para reducir la base imponible del impuesto, sea un salvavidas ideal para la ocasión. Y como ocasión las entidades financieras, aseguradoras y demás intermediarios, orientan su fuerza de ventas a la promoción para la captación de fondos. Serán las aportaciones anuales a los planes el centro de atención, pero que en esta ocasión, y de forma totalmente explícita, la campaña cuenta con el reclamo del premio por el traspaso del plan de la competencia.

Hay tantos premios como ofertas, y para todos los gustos, en esta batalla legal por el dinero, lo que no resta para que, a su amparo, se produzca una oferta más genérica en la que queda abierta la puerta para que el cliente traslade no sólo el plan de pensiones, si no también depósitos y otros productos.

La banca sabe que es la última ocasión de aportar hasta 10.000 euros al año con un buen ahorro fiscal. A partir de 2015, el máximo será de 8.000 euros y el ahorro será notablemente inferior. Los planes de pensiones conservan la virtualidad de reducir la base imponible del IRPF, el mayor y mejor reclamo posible existente en el mercado para los contribuyentes. La novedad explícita (es una práctica habitual, pero con otros premios y/o bonificaciones) de este año es el pago en metálico de las bonificaciones por los importes del plan transferidos y procedentes de otra entidad financiera. Por tanto, el gancho del pago en metálico, que suele funcionar a la primera, con más éxito que los habituales regalos, está causando furor entre los clientes de planes de pensiones, acostumbrados a modestas revalorizaciones anuales.

Las campañas se desarrollan con normalidad sobre la base de una promoción que, en principio, está pensada para animar a los propios clientes a realizar más aportaciones al  plan. En principio. Pero cuya intención queda plasmada de forma manifiesta en la publicidad de las entidades, con ofertas de bonificación por el traspaso (o traslado) del plan de pensiones desde otra entidad. Las bonificaciones se ofertan en función del importe transferido mediante un ingreso en cuenta que, hay que recordar, tributan como rendimiento de capital mobiliario y están sujetos al 21% de retención, y por lo tanto, se deberá incluir en la declaración del IRPF.

En principio, las ofertas de bonificación en metálico, cuentan con algunas limitaciones de importes que establecen las propias entidades. Pero en la práctica, y respetando siempre los términos de la oferta publicitaria, la oferta del banco y aseguradora sirve para entablar una negociación de mayor alcance y amplitud. La bonificación se convierte en un atractivo argumento para una también atractiva oferta global a quien ya es cliente compartido o bien, para hacer un nuevo cliente; en otras palabras, para levantarle un cliente a la competencia.

Como en todas las ofertas, la casuística es muy amplia. No todos los clientes actuales, o potenciales, logren alcanzar los importes mínimos para hacerse con la bonificación, habitualmente establecidas a partir del 1% y hasta el 8%. Para los clientes que trasladen al banco un plan procedente de otra entidad y cuyo importe no alcance un mínimo (en torno a los 10.000 euros) suficiente para recibir una bonificación, algunas entidades cuentan con varios remedios que, desde completar el plan con otras aportaciones nuevas, hasta hacer el traslado de otros productos financieros, seguros, depósitos, cuentas a plazo, etc. En este caso, algunas entidades realizan un estudio global del cliente para que la oferta le resulte tan atractiva que consiga cambiar de banco. Y todo a la sombra de una oferta inicial que pretendía una nueva aportación a un plan de pensiones o su traslado desde otra entidad.

Las ofertas, ya se sabe, no consisten en dar duros a cuatro pesetas, siempre conllevan algún aspecto que el cliente, en este caso, el bonificado, debe leer con atención en la letra pequeña. El primero, es confirmar la retención de cualquier bonificación en efectivo, sujeto a retención y que deberá declarar en el IRPF. El segundo, y no menos importante, es la obligación de permanencia del plan de pensiones trasladado, así como de la nueva aportación, si la efectúa, por un período que suele ser anual, en función de la cantidad aportada. Hay entidades que no dejan pasar la oportunidad de los traslados para potenciar el tamaño de algunos de sus fondos, estableciendo la obligatoriedad de un plan concreto.  

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