edición: 2389 , Lunes, 22 enero 2018
05/03/2010
Representantes políticos y sindicales darán paso a consejeros profesionales

El veto autonómico mantiene bloqueada la reestructuración de las cajas

La coincidencia de intereses convierte en aliados a Banco de España y Caja Madrid
Juan José González

Más movimiento, aumenta la temperatura y con esta la presión. La semana (laboral) que termina hoy ha sido una de las más intensas en contactos y entrevistas entre responsables de las cajas de ahorros y los funcionarios del Banco de España. Los primeros acuden de uno en uno para solicitar explicaciones a los segundos, a los funcionarios, ante las dudas sobre cuál es la verdadera intención del Banco en la reestructuración del sector, qué modelo se quiere que sea el resultante y, finalmente, tantear con el supervisor dónde cree éste que encajará mejor una u otra entidad. Varios presidentes de cajas de ahorros no se han cortado un pelo al manifestarse abiertamente confundidos y perdidos en la situación actual, en la que no se sabe qué es lo que ve bien el Banco de España y lo que no ve, o lo ve muy mal.

El supervisor viene observando en los últimos meses, una actividad creciente, incluso desconocida hasta ahora, de los barones políticos de las Comunidades Autónomas. Conocedores de la extremada urgencia que exige Bruselas, el Banco de España y el Ministerio de Economía, apuran la última hora de una situación en la que cada día que pasa supone una oportunidad perdida. Los barones no renunciarán a la posibilidad de que cualquier fusión quede dentro del ámbito territorial propio, y si puede ser que además tenga influencia sobre otro territorio ajeno al propio, mejor que mejor. Sin embargo, tanto la primera situación –la más local- como la segunda –interprovincial- tienen las horas contadas, o mejor dicho, no cuentan en los planes futuros del supervisor: sencillamente porque la reestructuración del sector no contará con el principal inconveniente técnico-político como es el veto autonómico, último escalón que debe superar cualquier operación de fusión o adquisición, acuerdo o asociación que se proponga entre varias entidades.

El Banco de España ya tiene decidido que modificará el actual estatus de las cajas por decreto. Le asiste la ley y jurídicamente le ampara, no solamente la Constitución, sino también, un puñado de normas ordinarias. El supervisor ha ocupado los meses transcurridos de 2010 en una intensa actividad de negociación política, manteniendo reuniones con los distintos agentes sociales, puesto que se trata de un asunto en el que están implicadas numerosas partes, partidos políticos, otros bancos y empresas que participan en negocios conjuntos, y sindicatos, un punto muy sensible, mayor si cabe que la regionalidaz de las entidades, puesto que no hay operación corporativa en el sector que no afecte a la plantilla.

En Cibeles ya tienen despejadas muchas incógnitas planteadas en 2009, y ha decidido que el criterio de respetar la coincidencia de las entidades con la organización territorial, no tiene ningún sentido, sobre todo si se tienen en cuenta que hay cajas con oficinas en Miami u otros puntos de EE UU, por poner un ejemplo. Y finalmente, también esta decidido que las cajas se dirigen hacia un punto en que necesariamente se identificarán con la banca comercial, derribando de esta forma la fortificación que mantienen históricamente tanto representantes políticos como sindicales en los consejos de estas entidades de ahorro.

Pero en la historia más reciente, el mes pasado, al supervisor le ha salido un inesperado aliado. Inesperado porque ideológicamente nada tienen que ver el actual gobernador del Banco de España y el aliado, que no es otro que Rodrigo Rato desde su recién estrenado dominio de Caja Madrid. Aliados se está siempre que se tiene interés, y en este caso es mutuo. Los planes de Rato no se limitan al ámbito territorial de la comunidad madrileña, limitada a pesar de contar con uno de los mercados de mayor volumen financiero del país. Rato mira hacia otras comunidades, independientemente de la afinidad política que pueda representar ser del Partido Popular. Le interesa contar con una red tan amplia y extensa como la que tiene La Caixa. Como también busca otro tipo de alianzas con bancos españoles y extranjeros.

En Cibeles conocen los movimientos del popular desde que llegó a la caja madrileña porque Rato ha sido transparente y claro, y no ha ocultado sus intenciones al supervisor. Y curiosamente, tanto Caja Madrid como Banco de España están de acuerdo, evidentemente, por interés mutuo, en el modelo futuro del sector financiero, donde las cuatro o cinco cajas estén equiparadas en estatus y responsabilidad jurídica y financiera a un banco, es decir, unas cajas limpias de consejeros políticos locales y sindicales, únicamente con consejeros profesionales. Consejos en los que el veto autonómico se recuerde como un vestigio del pasado.

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