edición: 3007 , Viernes, 10 julio 2020
29/12/2011

El voluntariado cobra importancia en el ADN empresarial

Beatriz Lorenzo

A pesar de que no puede negarse que la ética abona los cimientos del concepto de Responsabilidad Social, ésta ha de ser despojada de sus connotaciones más filosóficas o puramente teóricas para conseguir integrar códigos de conducta en las empresas y lograr arraigarse como la potente herramienta de gestión que es. A la hora de la verdad, la idea de la inversión social ha de enfocarse en las prácticas comunes y continuadas en el tiempo que beneficien a la sociedad y al entorno de la compañía.

Así, el voluntariado corporativo pierde sus connotaciones filosóficas cada vez más. Así, surgen redes como Voluntare, formada por grandes gigantes como Endesa, KPMG, Unilever o Telefónica. La organización ha lanzado recientemente un nuevo estudio sobre voluntariado corporativo para determinar los efectos del año europeo del voluntariado en el desarrollo de este fenómeno. Coincidiendo con el cierre del Año Europeo del Voluntariado, el objetivo es conocer el estado del voluntariado corporativo en España y Latinoamérica. Para ello se tratará de analizar el punto de vista tanto de las empresas, como de las ONGs y de los voluntarios.

VOLUNTARIADO

No cabe duda de que el voluntariado corporativo es beneficioso para todos los implicados. Las empresas ganan en imagen y reputación frente a sus interlocutores, a la vez que mejora la motivación y capacitación de sus empleados y la retención del talento. Además, así la sociedad dispone de recursos y planes de acción concretos para paliar carencias identificadas como de interés social preferente Asimismo, las ONG se benefician de recursos, tecnología y medios adicionales para sus actividades, a la par que aportan a la empresa su conocimiento de las necesidades sociales y su capacidad para aplicar soluciones eficaces.

Aún así, y a pesar de que las actuales exigencias de la sociedad sitúan a las empresas ante la urgencia de acometer nuevos retos de sesgo responsable, las empresas han de tener claros ciertos pasos previos antes de embarcarse en proyectos de voluntariado corporativo que no cuenten con un arraigo firme. En este sentido, las compañías que aspiran a tener una visión global procuran integrar cada vez más las acciones de voluntariado corporativo en el marco de su estrategia o política de responsabilidad social, tendencia muy en boga en Estados Unidos donde los donativos en efectivo que efectúan las compañías a las organizaciones sin ánimo de lucro se están reduciendo en los últimos años y, en cambio, sus acciones de voluntariado corporativo están tomando mayor relieve y suponen ya el 26,4% de las iniciativas en responsabilidad social.

Las iniciativas de voluntariado y la cooperación entre empresas y tercer sector tienen mucho que ver con el modo en que las empresas canalizan su RSE, de forma externa e interna. Así, internamente, las compañías tienen muchas formas distintas de desarrollar su responsabilidad social: la formación y el aprendizaje de sus empleados, las evaluaciones de rendimiento de trescientos sesenta grados, la promoción de los modelos de dirección participativos o las estructuras organizativas flexibles. Externamente, por otra parte, la transparencia en la comunicación con los grupos de interés, el respeto a la comunidad y el medio ambiente y una acción social mucho menos caótica y más organizada, protagonizan la agenda responsable de las compañías más comprometidas.

BUEN GOBIERNO

A la hora de desgranar este aspecto destaca la metáfora de Leif Edvinsson: “Una corporación es como un árbol. Hay una parte que es visible (las frutas) y una parte que es oculta (las raíces). Si solamente te preocupas por las frutas, el árbol pude morir. Para que el árbol crezca y continúe dando frutos, será necesario que las raíces estén sanas y nutridas. Esto es válido para las empresas: si sólo nos concentramos en los frutos los resultados financieros- e ignoramos los valores escondidos (activos invisibles o intangibles)-, la compañía no subsistirá en el largo plazo.

La “profesionalización” del voluntariado no es casual. En general, los modelos de gestión que buscan la sostenibilidad a largo plazo tienen todas las cartas para triunfar en el nuevo tablero de juego empresarial. Es, ni más ni menos, lo que adelanta Forest Reinhardt en su libro “Down to Eearth”, al advertir que el viejo modelo de gestión puede cegar a los ejecutivos impidiéndoles ver los beneficios de la triple utilidad. Y sin embargo, el nexo entre sostenibilidad y resultados financieros sigue estando poco clara para muchos altos ejecutivos. Una encuesta llevada a cabo por Economist Intelligence Unit, de The Economist, revela que sólo el 24% de los ejecutivos entrevistados a nivel mundial creen que existe una fuerte relación entre los resultados financieros y el compromiso con la sostenibilidad a corto plazo (1 o 2 años). Asimismo, el 69% cree que la relación será más fuerte en un mediano plazo (5 a 10 años), y que las compañías están adoptando los principios de la sustentabilidad en sus políticas y prácticas.

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