edición: 2742 , Miércoles, 19 junio 2019
19/04/2011
Forética y el Club de Excelencia en Sostenibilidad junto con la Fundación Adecco presentan sendos informes

El voluntariado corporativo también es un asunto estratégico

Beatriz Lorenzo

El sector privado es muy capaz de contribuir a la mejora del desarrollo de los estratos más desfavorecidos del planeta, ayudándose de estrategias empresariales que aboguen por la sostenibilidad y el crecimiento a largo plazo. A su vez, hay cada vez más demandas internacionales para que las empresas sean más transparentes y más responsables para el desarrollo económico, social y medioambiental en los países en que operan.  En unos tiempos en que el diálogo con los grupos de interés se perfila como la aspiración máxima para unas compañías tradicionalmente opacas, las alianzas entre empresas y tercer sector aparecen ahora bajo una nueva óptica, basada no solamente en la tradicional aportación dineraria, sino en el diseño y la elaboración conjunta de proyectos de acción social.

Durante los últimos tiempos el voluntariado corporativo no sólo se ha generalizado dentro de la actividad responsable de las compañías, sino que se ha “profesionalizado” entrando a formar parte de la propia estrategia empresarial, perdiendo al fin su tradicional carácter de acción aislada y meramente filantrópica. En todo caso, los avances son indudables y nada menos que el  58 por ciento de las empresas fomentan la realización de actividades de voluntariado en sus empleados desde su área corporativa o propia dirección, según el 'Estudio sobre el Estado del Voluntariado Corporativo' presentado la pasada semana en la sede de Iberdrola de Madrid por el Club de Excelencia en Sostenibilidad y la Fundación Adecco. El documento revela que las actividades de voluntariado corporativo comienzan, cada vez más, "a formar parte de la agenda de las empresas". En este sentido, señala que "más de la mitad de las empresas han asegurado que sus programas de voluntariado corporativo llevan en funcionamiento más de 5 años".Asimismo, indica que los dos principales factores aceleradores de la participación de los empleados en este tipo de actividades son, tanto "la segmentación y la personalización de la oferta de actividades y la comunicación que se hace de ellas, como el liderazgo ejercido por parte de la dirección a través de su participación activa".

Este documento no es el único estudio sobre voluntariado corporativo que ha visto la luz recientemente. También Forética ha dedicado su último cuaderno de investigación a la gestión del voluntariado corporativo, bajo el titulo de 'Voluntariado Corporativo. Un puente de colaboración entre la empresa y la sociedad', presentado en el marco de la Master Class sobre esta temática celebrada en la sede de IBM en Madrid. El volumen número 17 "está planteado como una guía de aproximación al voluntariado corporativo y a la vez como un manual de consulta para quienes ya están participando en proyectos de voluntariado en la empresa", según ha revelado su autora, la fundadora y directora de la red Acción49, Paloma Lemonche. Además, el manual contiene una reflexión sobre los diferentes modelos de voluntariado corporativo, las claves para crear un modelo de voluntariado exitoso y presenta distintos mecanismos para medir los impactos generados tanto en la sociedad como en la empresa, además de mostrar una recopilación de casos de éxito de organizaciones en el desarrollo de la inversión en la comunidad.

NUEVO ENFOQUE Y NUEVO RETO

Tal y como revela el cuaderno de Forética, la relación de la  empresa con la sociedad, basada en sus mejores aportaciones desde su sector, contexto y competencias fundamentales, es un pilar fundamental de la RSE, si bien nunca debe sustituir otras responsabilidades fundamentales de la empresa de cara a sus interlocutores más relevantes. La acción social empresarial debe crear valor y ser coherente con la estrategia de la empresa para que sea aceptable y valorada. La inversión social de la empresa se compone de diversos tipos de activos: Financieros y no financieros, materiales e inmateriales, y el reto es componer el mix de activos puestos a disposición de las causas sociales, donde el voluntariado corporativo representa el máximo compromiso de la empresa con las comunidades de su entorno. El voluntariado corporativo crea un puente de colaboración positiva entre la empresa y la sociedad y, para ello, las alianzas multisectoriales y, en particular, los acuerdos de colaboración entre las empresas y las ONG permiten construir programas eficaces de acción en la comunidad. El fin de la colaboración empresa-ONG, si bien es de por sí beneficiosa para los socios implicados, debe ser generar cambios positivos en la sociedad, lo que no debería quedar supeditado a otros intereses.

En general, el voluntariado corporativo ha comenzado a encuadrarse dentro de un marco institucional que pugna por despojarlo de sus connotaciones más “caritativas” para dotarlo de una presencia cada vez más sólida dentro de las empresas. Destacan así organizaciones como Points of Light Foundation en Estados Unidos, Business in the Community  en el Reino Unido o la Fundación  Empresa y Sociedad en España. Las campañas de voluntariado corporativo se perfilan como potentes instrumentos de conciliación de lo social con lo puramente económico, añadiendo un ingrediente más al brebaje casi milagroso que habrá de beberse la sociedad en general para encontrar la salida a la recesión. Una vez más, la palabra crisis aparece con su etimología china de “peligro y oportunidad” que se dan la mano, planteando un reto.

Este nuevo enfoque del voluntariado corporativo es beneficioso para todos los implicados. Las empresas ganan en en imagen y reputación frente a sus interlocutores, a la vez que mejora la motivación y capacitación de sus empleados y la retención del talento. Además, así la sociedad dispone de recursos y planes de acción concretos para paliar carencias identificadas como de interés social preferente Asimismo, las ONG se benefician de recursos, tecnología y medios adicionales para sus actividades, a la par que aportan a la empresa su conocimiento de las necesidades sociales y su capacidad para aplicar soluciones eficaces. Aún así, y a pesar de que las actuales exigencias de la sociedad sitúan a las empresas ante la urgencia de acometer nuevos retos de sesgo responsable, las empresas han de tener claros ciertos pasos previos antes de embarcarse en proyectos de voluntariado corporativo que no cuenten con un arraigo firme. En este sentido, las compañías que aspiran a tener una visión global procuran integrar cada vez más las acciones de voluntariado corporativo en el marco de su estrategia o política de responsabilidad social, tendencia muy en boga en Estados Unidos donde los donativos en efectivo que efectúan las compañías a las organizaciones sin ánimo de lucro se están reduciendo en los últimos años y, en cambio, sus acciones de voluntariado corporativo están tomando mayor relieve y suponen ya el 26,4% de las iniciativas en responsabilidad social.

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