edición: 2494 , Viernes, 22 junio 2018
26/02/2018

El apalancamiento de la inversión bursátil se mantiene en niveles récord y siembra la incertidumbre

El nivel de crédito al mercado ha sido un factor de agudización de la caída de los valores en la corrección
Carlos Schwartz
La historia de las recesiones internacionales desde 1929 en adelante demuestra que han tenido su origen en Estados Unidos. Es cierto que se han registrado episodios graves originados en Asia y en Rusia. Pero las recesiones internacionales prolongadas han tenido su origen en el mercado estadounidense y la bolsa de valores de Nueva York ha sido el espejo en el que los fenómenos subterráneos menos visibles adquirían su verdadera entidad reduciendo masivamente la riqueza de los inversores. Desde la gran recesión detonada hace una década el viento de la crisis sigue soplando desde el mismo cuadrante. El anuncio por parte de la estadounidense Autoridad Reguladora de la Industria Financiera (Finra, por sus siglas en inglés) de que el crédito al mercado tomado por inversores individuales e institucionales en Estados Unidos había alcanzado un récord histórico con 642.800 millones de dólares demuestra el nivel de riesgo que supone un mercado de valores que ha dado lugar a semejante nivel de apalancamiento. 
Fuentes del Finra y analistas y economistas de empresas de intermediación bursátil y bancos de negocios señalan que durante la reciente caída del mercado que se llevó por delante todas las ganancias desde comienzos de este año el crédito al mercado jugó el papel de agudizar las oscilaciones haciendo más pronunciadas las caídas de los índices. “Caídas tan fuertes como las registradas llevan a que se apliquen las cláusulas del crédito al mercado que obligan a reforzar las garantías en efectivo o a  vender las acciones pignoradas para cubrir las exigencias de garantía y reducir el nivel de exposición. 

La venta masiva de títulos para cubrir esas exigencias se suma así a las ventas de los inversores nerviosos por la caída de los índices y de las acciones. A comienzos de este mes el índice Dow Jones cayó más de 1.000 puntos en dos jornadas frenéticas y las exigencias de los contratos de crédito del mercado obligaron a la liquidación de títulos de forma masiva a inversores que tenían seguramente poca consciencia del riesgo que sus carteras muy apalancadas estaban soportando. La “corrección” ha supuesto pérdidas de miles de millones para los inversores de a pie y las instituciones.

El Finra se vio en la obligación de advertir a los inversores que redujeran su apelación al crédito por el alto riesgo que tiene esta forma de invertir. Pero los volúmenes de deuda de los inversores no han bajado. Es más los analistas consideran que han seguido subiendo al mismo ritmo que en los meses previos al ajuste de las cotizaciones lo cual no ha hecho más que extremar el riesgo. Durante la reciente corrección quienes más sufrieron fueron los inversores en fondos cotizados en bolsa, y entre ellos los ETF específicos que vinculan su cotización a la estabilidad del mercado y a su alza. 

Los inversores de forma mayoritaria tenían posiciones largas y apostaban a la estabilidad del mercado. Un prolongado periodo de alzas sistemáticas en Estados Unidos sembraron una vez más la convicción de que el mercado se orientaría siempre al alza. Una quimera sin soporte teórico pero un hecho reiterado a lo largo de la historia de las bolsas de valores. “Los bajos tipos de interés han contribuido al crecimiento del riesgo, al deteriorar su percepción. 

Cuando se ha empezado a hablar de aumentos de tipos de interés y se ha registrado una venta masiva de deuda pública y renta fija a la espera de mejor rentabilidad los inversores institucionales iniciaron una retirada del mercado que detonó la corrección”, señala un agente de la bolsa de Nueva York. “Los inversores están muy apalancados, las cifras de crédito al mercado lo ponen de relieve. Pero además la mecánica de utilizar una cartera de valores como garantía del crédito desemboca inevitablemente en la venta de títulos si el inversor no tiene recursos para reforzar las garantías de acuerdo con las exigencias del intermediario que financió sus operaciones. Es esto lo que hace que las operaciones con crédito del mercado agudicen la caída de los precios cuando hay una corrección muy fuerte”, apunta un portavoz del Finra.

La relación de deuda neta con el mercado sobre el valor total de las acciones del mercado de Nueva York era del 1,31% el año pasado de acuerdo con la bolsa de Nueva York. Esta es la relación más alta desde
1980 de acuerdo con los registros de Goldman Sachs que se remontan hasta 1980. El máximo anterior fue del 1,27% y se registró en el año 2.000 en el proceso de crecimiento de la burbuja tecnológica que estalló poco después. 

La corrección de febrero fue importante, pero tanto el Dow Jones como el S&P vienen de ganancias de dos dígitos en los últimos dos años lo que ha permitido a los inversores que llevan más de dos años en el mercado resistir el quebranto. Algunos inversores admiten sin tapujos que han obtenido plusvalías muy sustanciosas gracias al crédito al mercado mientras ha durado el prolongado ciclo alcista y no parecen dispuestos a abandonar ese instrumento porque es precisamente ese crédito el que les ha permitido tener las carteras que tienen. 

Quizá por esta percepción algunos intermediarios han comenzado a retacear el crédito para ciertos productos en particular los ETF que apuestan a la estabilidad del mercado. Bank of America Merril Lynch ha sido uno de ellos. Sin embargo el crédito al mercado es un elemento importante en los ingresos de los intermediarios de bolsa, las sociedades y las agencias de valores originan crédito para la adquisición de los títulos y perciben un margen por esa intermediación además de un tipo de interés. Motivo por el cual las sociedades y agencias de valores no van a renunciar a esa fuente de ingresos, más bien van a mantener la oferta de crédito incluso para los inversores que no lo necesitan con el objetivo de maximizar sus beneficios. La cuestión es que mientras los mercados de valores viven sus propias contingencias las crisis no se gestan en ellos, sino que las bolsas son el espejo de lo que va mal en la economía real. En Estados Unidos, por ejemplo, la venta de coches.

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