edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
07/12/2018

El arresto de una ejecutiva de Huawei echa luz sobre la sorda batalla por el suministro de tecnología

La empresa china es el principal proveedor de equipos para la quinta generación de telefonía móvil
Carlos Schwartz
Canadá detuvo en su territorio el 1 de diciembre a la directora financiera de la empresa de hardware de telefonía móvil y redes china Huawei. La alta ejecutiva es además la hija del magnate fundador de la empresa en la que el presidente Xi tiene puestas muchas expectativas en su plan para tener una cuota decisiva a escala internacional en los sectores de alta tecnología. La revelación del hecho es todavía más chocante porque la detención se efectuó al mismo tiempo que el presidente estadounidense Donald Trump y el chino Xi Jin Ping alcanzaban un acuerdo para una tregua en la guerra comercial que libran. 
El anuncio tuvo un efecto fulminante sobre los mercados de valores y los derribó en Estados Unidos y Europa. China ha enviado una “enérgica protesta” a Ontario y Washington y ha solicitado a ambos países que dejen en libertad a la ejecutiva. La detención se activó a solicitud de Estados Unidos que acusa a Huawei de haber violado el embargo contra Irán durante el periodo en el cual se exigía a Teherán que abandonara su desarrollo de laboratorios para el enriquecimiento de uranio. Estados Unidos afirmaba que el programa nuclear de Irán estaba destinado a la fabricación de un arma nuclear. 

Los analistas han considerado la detención de Wenzhou Meng como un indicio de que detrás de la presunta tregua entre Trump y Xi hay una ofensiva estadounidense en toda regla ante la cual China no parece dispuesta a retroceder, en la medida que poco podría hacer para lograr restablecer un flujo comercial normal con Estados Unidos. Este país solicita la extradición de Wenzhou para juzgarla por la violación del embargo. 

Entretanto los analistas del sector de las telecomunicaciones fruncen el entrecejo. Huawei es un proveedor de equipos de telefonía con una fuerte penetración en muchos países de economías avanzadas y emergentes con una cuota de mercado a escala global del 28%, desplazando a Ericsson de ese puesto y que ha caído al 27%, con el tercero Nokia con el 23%. Los tres grandes proveedores suponen el 78% del mercado total. La empresa china tiene contratos relevantes en Reino Unido con Three y realiza pruebas con Vodafone y con la alianza EE.

El papel estratégico de la quinta generación de telefonía móvil (5G) representa sin embargo una cuestión muy sensible desde el punto de vista de la política de seguridad. Este protocolo servirá de canal para la Internet de las cosas, subordinando la acción de máquinas a las órdenes y programación hechas a través de redes de forma remota. Esto incluirá en el futuro a los sistemas de control de producción industrial a través de plataformas específicas. 

China modificó el año pasado la legislación de seguridad nacional, incluyendo una provisión que obliga a las empresas del sector privado a colaborar con la política de seguridad del estado si se les pide. Esto ha despertado suspicacias considerables entre los servicios de inteligencia y fuerzas de seguridad a nivel global. La vulnerabilidad de las redes de 5G es lo último que los Gobiernos quisieran facilitar. La política de los contratantes de equipo de Huawei ha sido la de “aislar los bloques”. Es decir, dejar en una isla al componente de Huawei y rodearlo de componentes de otros proveedores. Pero la posibilidad de que, para someterse a la política de seguridad del estado, el hardware tenga “puertas traseras de acceso” ha despertado una reacción adversa. El riesgo de que en Pekín se pueda “apagar” una red en un tercer país pulsando un botón se ha convertido en una preocupación de primer orden. 

La velocidad de las redes 5G implica que con su desarrollo los comandos que ejecutan las órdenes están cada vez más cerca de la frontera de los equipos por la gran velocidad y bajo periodo de latencia de las redes. Esto dificulta el tabicamiento de los equipos. Los objetivos de China para convertirse en 2025 en los sectores punta de la tecnología en el proveedor dominante han alimentado aun más las suspicacias. Pero detrás de éstas también hay una realidad económica, Huawei ha disparado sus ingresos y sus beneficios y está desplazando a competidores que eran los campeones tecnológicos europeos como Ericsson y Nokia, y esto si hace a la guerra comercial. Estas circunstancias se han agudizado porque el pronóstico de Ericsson es que para el 2025 habrá 1.500 millones de abonados a esos servicios.

Si, tal como prevé el informe de esta empresa, para ese año la cobertura del G5 llega al 40% de la población mundial, se habrá convertido en la tecnología de comunicaciones móvil que se ha desplegado con mayor celeridad. De acuerdo con estas previsiones en Estados Unidos el estándar supondrá el 55% de las conexiones móviles, mientras que en el noreste de Asia representará el 43% y en Europa el 30%. Huawei emplea a 180.000 trabajadores en todo el mundo y sus ventas el año pasado ascendieron a 92.500 millones de dólares lo que la convierte en un competidor formidable, con costes más bajos que los otros proveedores de equipos para este estándar. Huawei se mantiene firme en sus criterios de que la seguridad de sus equipos está por encima de cualquier otra consideración y niegan toda posibilidad de que se pueda controlar la información que fluye por los equipos insertados en redes de todo el mundo. 

En el Reino Unido el centro de pruebas destinado a verificar la calidad del equipamiento de proveedores de las redes de telecomunicaciones en Banbury detecto fallos de seguridad en equipos de Huawei e hizo pública la nota a la empresa. El equipo de investigadores detectó deficiencias de ingeniería en algún equipo de Huawei y alertó a la empresa para que los resuelva por la posibilidad de que esas deficiencias sean explotadas por hackers. 

Esta es la primera vez desde que se estableció el centro de investigación de Banbury que se le hace una advertencia a la empresa china y hasta ahora no se ha encontrado ninguna evidencia de que los dispositivos tengan posibilidades de ser espiados. La evidencia de que Estados Unidos no piensa cejar en sus enfrentamientos directos o indirectos con China ha sido el pedido de detención y extradición de Wenzhou Meng, pero las consecuencias de esta decisión puede que resulten más caras de lo que Washington preveía. De momento lo han pagado las bolsas con una estrepitosa caída.

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