edición: 2805 , Martes, 17 septiembre 2019
27/06/2019

El asalto a la banca por Facebook muestra serias inconsistencias en el diseño anunciado por la plataforma

La idea de una criptomoneda basada en una reserva de activos promete ser su talón de Aquiles
Carlos Schwartz
El anuncio por parte de Facebook de que desarrollará una plataforma de pagos con el objetivo de incorporar a 1.700 millones de habitantes del planeta que carecen de banco ha provocado una verdadera conmoción en los medios financieros. Durante una semana desde su anuncio ha sido el tema central o colateral de las conversaciones en estos medios. Pero una vez que la bruma ha bajado de las cimas, y los reguladores han ido reaccionando, el panorama parece más claro. No está de más, mientras, observar que la idea no parece una exclusiva. Sí lo es la idea de dotar a la plataforma de pagos con una seudo moneda propia, que por extensión se ha denominado de forma genérica con el poco claro nombre de criptomoneda porque se generaría por medios digitales, aunque podría ser más bien una unidad de cuenta con el riesgo de que sufra un proceso de valorización autónomo al estilo de otras. Como el bitcoin, otra vez en medio de una carrera alcista. Se trata de Libra. Pero los cerebros del gigantesco medio social con la mayor base de usuarios del mundo, se han inspirado en el éxito de Alipay, propiedad de Ant Finantial, que se ha convertido en uno de los medios de pago electrónico más exitosos del mundo.
Los sistemas de pagos fueron los primeros que se desarrollaron sobre plataformas digitales. El motivo central es que de un lado el comprador quiere recibir los bienes adquiridos, pero el vendedor no los remitirá sin garantías de pago. Esto ha llevado al desarrollo inevitable de los canales de pago on line, precisamente por empresas como Alipay o PayPal -propiedad de eBay- como forma de generar confianza en los dos lados del mercado. En países donde las plataformas con sistemas de pago carecen de penetración la telefonía móvil ha entrado en escena, como el caso de M-Pesa en varios países africanos. 

En general, dentro de las plataformas de pago hay dos sistemas diferenciados. De un lado, las que tienen subyacente los canales de un proveedor, sea banco o medio de pago electrónico con su pasarela dentro de la plataforma, como Apple Pay, Google Pay y PayPal, y los que tienen su propio sistema propietario de pagos en el que se hace la compensación y el pago. Dentro de este último se incluyen Alipay, M-Pesa y Wepay. Pero en ninguno de ellos se ha propuesto hasta ahora la emisión de una moneda digital global basada en el modelo de la cadena de bloques.

Y entonces apareció Facebook y anunció que dentro de un año pondría en circulación su criptomoneda destinada a convertirse en el medio de pago global de su propia red que oficiaría como banco para una masa inmensa de usuarios de la red social, que, de acuerdo con lo que ésta publicita, son 2.300 millones de personas. En la información de Libra se habla de ofertar servicios de banca a 1.700 millones de personas que carecen de cuentas bancarias. La gran diferencia que tendría esta “criptomoneda” es que cada unidad de su emisión estaría respaldada por activos de reserva que administrarían los Miembros Fundadores de la fundación Asociación Libra en la cual Facebook tendrá solo un voto. Pero claro, para que puede querer más si toda la infraestructura y el control tecnológico de la generación de moneda mediante la cadena de bloques puede estar en sus manos.

Lo curioso es como se generarán los activos de reserva. La emisión inicial estará financiada por la colocación de activos financieros entre un grupo de promotores que permitirá generar las Libras que se distribuirán entre comerciantes y demás intermediarios adheridos al sistema para crear entre ellos confianza y a modo de bonificación por entrar en el sistema. A partir de esta emisión inicial gratuita para sus destinatarios, quienes van a financiar las nuevas emisiones con su dinero son los que compren Libra para mantenerla en sus cuentas digitales de Facebook con el fin de usarlas en la adquisición de bienes y servicios. Es decir que se pretende construir una moneda global sobre la base de la confianza de los usuarios de Facebook que pagarán por ella. La pretensión choca contra una serie de hechos. El primero es que los creadores de este medio de pago o unidad de cuenta, como se lo quiera denominar, pretenden que la misma quede aislada de las fluctuaciones a las que las monedas, que son dinero de los bancos centrales, están sujetas.

En primer lugar, suponer que las reservas que respaldan esta unidad de cuenta son invariables es una mistificación. Desde los bonos emitidos para recaudar los fondos para la emisión original, hasta las reservas formadas por el dinero que se aporte para adquirirla, están sujetas a fluctuaciones en el precio. El dinero es básicamente una mercancía cuyo precio varía a diario en los mercados de cambios. Qué pasa con la paridad entre la Libra y las monedas de economías emergentes cuando estas se devalúan. Está claro que una lira turca en caída libre va a comprar menos Libras que antes de su devaluación. Pero ¿y las liras turcas que respaldan las unidades de cuenta ya emitidas? ¿Restarán valor a la Libra al cotizar menos ante una moneda de referencia? Quién y cómo determinará los ajustes de esta unidad de cuenta global. ¿Los Miembros Fundadores? Esos cuyo capital está en forma de bonos atados al proyecto y que cotizarán en un mercado… 

No pueden caber muchas dudas de que éstos harán lo que esté a su alcance para mantener el valor de esos papeles que reflejan su inversión. Hilando más fino, un banco central emite moneda de curso legal que está respaldada por los activos de una nación además de los recursos propios del Tesoro y las reservas en metal y divisas del país. En algunas de las teorías sobre la paridad, ésta se basa en la capacidad interior de compra de la misma comparada con la misma capacidad de compra de otra moneda en su propio país de emisión.

Un banco central no cobra a sus ciudadanos por cada moneda que emite y llega a sus manos. El dinero de los bancos centrales llega a los ciudadanos, las empresas, como reflejo de la creación de dinero de las propias entidades financieras en su actividad de financiadores del sistema en su conjunto. El solo hecho que la Libra se venda, y se cobre en dinero real de los bancos centrales, la ata a las fluctuaciones de las monedas a escala internacional de un lado pero al mismo tiempo las hace un activo financiero y una herramienta potencial de almacenamiento de valor y un refugio ante monedas débiles. Llamar a esto dinero global es cuando menos una ficción. Por último, en los hechos, la Asociación Libra administrará un patrimonio cuyo rendimiento estará destinado a sufragar gastos de mantenimiento de Libra, pero el sobrante serán ingresos de los miembros de la Asociación en proporción a sus aportes.

Vale la pena recordar que Facebook tiene un desagradable pasado en materia de utilización de datos personales de sus usuarios, incluida la venta masiva de los mismos para fines electorales al menos en un caso demostrado. Por qué alguien habría de fiarse de que ahora va a jugar limpio. ¿Por que sólo tiene un voto en la Asociación? 'Last but not least' si Facebook da el paso de conceder crédito a sus usuarios, introduciría una factor de inestabilidad sistémico superior al conjunto de la banca existente. Recordemos en este sentido que Amazon da financiación a los comerciantes que se alojan en su plataforma…

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