edición: 2862 , Martes, 10 diciembre 2019
04/11/2019

El banco central de Turquía financia a las entidades a través de Borsa Istanbul de forma opaca

El emisor sustituyó el mercado de swap con el que daba liquidez a la banca haciéndolo invisible
Carlos Schwartz
El Banco Central de Turquía desveló en una rueda informativa con analistas que estaba dando liquidez a los bancos en liras contra dólares desde el verano a través del mercado de capitales local, Borsa Istanbul. Los analistas estaban intrigados porque el emisor había dejado extinguir entre agosto y septiembre su propio mercado de swap, del que hace pública la información de forma mensual. Por el contrario la información del mercado de capitales sobre los swap se hace con un mes de retraso, de forma parcial, y no discrimina qué parte de la financiación va por cuenta del regulador. El gobernador del banco central, Murat Uysal, dijo que el volumen del mercado estaba entre 12.000 y 13.000 millones de dólares.
Durante el mes de mayo, en un momento de tensión de liquidez, el volumen de los swap concedidos por el banco central era de 14.000 millones de dólares, de acuerdo con los datos oficiales. A comienzos de este año diversos analistas del mercado dijeron que el banco emisor estaba utilizando el mercado de swap para drenar dólares del sistema financiero y cederlos de forma encubierta a los bancos estatales para que los vendieran en el mercado abierto con el objetivo de defender la cotización de la lira turca, que fue duramente castigada por los inversores provocando varias caídas pronunciadas de la moneda turca en el último año.

La devaluación de la lira provocó además una situación crítica para las corporaciones del país con un descomunal endeudamiento en dólares. Durante 2018 las tensiones alrededor de la lira y la fuerte devaluación llevaron a algunos economistas a sugerir la necesidad de dar ayudas del estado a las empresas para evitar que suspendieran el pago de sus créditos y provocaran una crisis bancaria. Algunos momentos de tensión en torno a la moneda se vivieron porque mediante el mercado de swap los analistas podían calcular la evolución de las reservas en divisas del banco central y estimar la tendencia a la baja para lanzar operaciones especulativas. El año pasado el Gobierno llegó a prohibir a los bancos turcos operar en swap en liras turcas en el mercado de Londres para evitar que se especulara contra la divisa turca.

Los analistas que siguen la actualidad del mercado turco señalan que recurrir al mercado de swap de la bolsa de Estambul impide además saber cuál es el tipo de interés aplicado a las operaciones de liquidez en liras. El banco central ha efectuado algunos recortes al tipo de interés de referencia y los repo, cesión de dinero a plazo, avalados por deuda, a una semana tenían un tipo del 14%. Uysal dijo en su comparecencia que el tipo en los swap “era similar” al practicado en ese mercado. Es decir que tanto los volúmenes como los tipos practicados han quedado en la sombra. La sospecha es que los tipos están por debajo de los que se practicaban en el mercado oficial de repo y swap. La tasa de inflación en Turquía está próxima al 10% anual, el doble que los objetivos oficiales, pero el Gobierno de Erdogan está preocupado por mantener los tipos de interés bajos y defender el tipo de cambio de la lira, dos objetivos que no siempre pueden convivir con comodidad.

Las oleadas de especulación contra la lira han estado vinculadas a la percepción de que el Gobierno sostenía el tipo de cambio de forma artificial mediante la intervención en el mercado de la lira vendiendo dólares. Un dato de esas intervenciones era la pérdida de divisas centrales usadas para mantener el tipo de cambio estable y evitar devaluaciones forzadas por la especulación. Algunos medios de prensa y analistas apuntaron que el nuevo mecanismo sirve para ocultar que se mantiene la práctica ya utilizada en el mercado de swap del banco central para dar divisas a la banca estatal, que a su turno los venden en el mercado abierto para atender a la demanda y evitar que el tipo de cambio de la lira sufra. 
Pero este circuito no evita en el medio plazo que las reservas caigan, porque la devolución de los swap se hace finalmente con los dólares que el banco central tiene en su tesorería. Pero sí se convierte en una operación de enmascaramiento que hace más difícil estimar cuánto dinero de las reservas centrales del país se sigue destinando a mantener el tipo de cambio de la lira. Esos mismos analistas consideran que el actual nivel de reservas, que han subido desde su punto más bajo en marzo de este año, puede estar maquillado por operaciones de esta naturaleza. Sin embargo los bancos están sedientos de liras, cuya obtención en el mercado se ha hecho difícil por los intentos del Gobierno de frenar la especulación, lo cual puede estar indicando que el banco emisor encontró una vía de dar respuestas a ambas necesidades con un solo mercado.

El Gobierno designó presidente de la bolsa a un banquero condenado en Estados Unidos por violar las sanciones contra Iran, Mehmet Hakan Atilla. Algunos grandes accionistas reaccionaron en contra de esta designación. El NASDAQ que entró en el capital en 2013 vendió el año pasado su participación. El Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD) dijo tras la designación del banquero que vendería su participación. El Gobierno tiene la mayoría del capital de Bursa Istanbul a través del fondo soberano TWF, y ya dijo que comprará las acciones del BERD si se venden. De ser así el fondo soberano llegaría a tener el 90% de las acciones en sus manos. Esto hace que los observadores consideren a la bolsa como un apéndice de la política oficial. El consejero delegado del fondo, Zafer Sonmez, dijo a Bloomberg que el objetivo de TWF era hacer una oferta pública de las acciones de Bursa Istanbul, ambición que ya se ha postergado en cuatro oportunidades. 

Tanto el NASDAQ como el BERD integraron el capital de la institución con la mira puesta en la oferta pública. Mientras tanto el Gobierno de Turquía ha diseñado un plan de endeudamiento público para 2020 de 65.000 millones de dólares, un 50% más que este año. El objetivo de 2019 de todas formas se ha superado respecto de las previsiones. El incremento del endeudamiento público se debe a que la recaudación fiscal del país ha caído en 2019 por la crisis económica que lo atenaza, y los vencimientos de deuda del año próximo van a someter al presupuesto del estado a renovadas tensiones. Este no es un buen escenario para la actividad bancaria en Turquía, no sólo por la volatilidad cambiaria, sino además por la situación de emergencia de las grandes y medianas empresas en el país.

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