edición: 2910 , Viernes, 21 febrero 2020
29/11/2019
banca 
Aconseja un análisis profundo de la capacidad de repago

El Banco de España quiere cerrar el caladero más rentable para la banca, el crédito al consumo

Cree que el sector subestima el freno de la actividad económica y avisa que la morosidad ha comenzado subir de la misma forma que lo harán los impagos en el futuro
Juan José González
Al parecer, las cifras que recibe el Banco de España de las entidades de crédito han causado una honda preocupación en el consejo del supervisor, que las estima peligrosas por cuanto descuenta que vienen tiempos difíciles para el sector de parte de la economía. Lo cierto es que el crédito al consumo crece en España a un buen ritmo anual, en torno al 14%, que si se tiene en cuenta los préstamos destinados a financiar otros bienes de carácter duradero se dispara, eso es cierto, hasta cerca del 22%. En principio, la cifra no debería alarmar a nadie, salvo a los propios deudores, puesto que el saldo de crédito al consumo que es financiado por los bancos esta todavía situado a años luz del registrado en el infausto ejercicio de 2008. En cualquier caso, el aumento del saldo de crédito acumulado desde 2014 hasta junio de 2019 (última cifra conocida) lo sitúa en el 46,8%. En los últimos cinco años, el sector bancario español se ha dedicado a buscar caladeros que le dieran alguna garantía para poder sacar adelante la cuenta de resultados, y uno de ellos, quizá el más rentable y accesible ha sido (y sigue siéndolo) el crédito al consumo. La banca ha creído necesario adaptarse a las tendencias del mercado, a la demanda de la clientela y en esa decisión ha podido comprobar que las inquietudes de las familias y de los hogares pasaban Y siguen pasando) por la adquisición de bienes duraderos como por ejemplo es el automóvil.
Es cierto que el Gobierno no ha ayudado demasiado manteniendo  el discurso del fin del diésel, aunque, por el contrario, logró poner en el escaparate de las necesidades una nueva familia de productos, sustitutivos, limpios que también han requerido y demandado financiación bancaria, crédito al consumo propiamente dicho. Como también, por otro lado, se ha dejado sentir la nueva demanda de crédito para la adquisición de equipamiento del hogar consecuencia también de la fuerte expansión inmobiliaria. Pero lo que para el sector bancario -el crédito al consumo- era y es un elemento propio del negocio, para el supervisor financiero, el Banco de España es un riesgo, un peligro, morosidad, un problema. 

Y así, enfrentado con el negocio bancario, el Banco de España identifica riesgos ante los que el sector debe aplicarse con mayor prudencia si cabe, como si no fuera el bancario un sector que desconoce la graduación de los riesgos. Antes de todo, señalar que el peso del crédito al consumo mantiene una posición relativamente pequeña, de un dígito en la cartera de crédito, luego el riesgo que tanto le preocupa al Banco de España estaría tan limitado como pequeña es esa participación en el crédito al consumo. Pero no es sólo el crédito al consumo el que quita el sueño al supervisor en tanto que fuente de riesgo por una subida de la morosidad.

Es también el temor a que la morosidad, convertida en impago termine, como otros tantos asuntos con los que lidia en la actualidad el sector bancario, en los tribunales. Al Banco de España le preocupa el elevado nivel de litigiosidad que registra el sector, algunos derivados de la propia actividad bancaria y otros originados en ámbitos ajenos a las entidades. El crédito al consumo es hoy el principal motivo de preocupación de las autoridades porque a pesar de que su crecimiento se ha ido ralentizando, se ha detectado un aumento de los impagos a lo largo de los últimos doce meses. Cifras que el supervisor considera suficientes como para exigir al sector bancario moderación, cautela y, en definitiva, freno a la concesión de crédito al consumo. A mediados del presente ejercicio, los impagos ascendían a 5.000 millones de euros, un 26% que un año antes lo que venía a convertirse en cerca de un 6% de morosidad. Con estas cifras no es extraño pensar que al Banco de España le haya entrado el pánico y haya calificado de riesgo inminente de mayor tasa de morosidad similar o paralelamente a la ralentización económica.

Por contra, el sector bancario contestaba al supervisor con otro argumento (igualmente de peso como la morosidad para el Banco de España) señalando que ni están los tiempos para renunciar a las escasas ventanas de rentabilidad que se les presenta en el mercado, ni creen que los precios del crédito al consumo que rigen en el mercado español sean tan elevados como para que si dispare la morosidad. En otras palabras, los bancos se resisten a levantar el pie del acelerador que marca la actividad crediticia en el segmento del consumo. Entre otros, por el interesante retorno de estos créditos, y porque también el escenario de tipos negativos que marca el horizonte no permite otras opciones. Si bien es cierto que el Banco de España le preocupan los niveles de riesgos y la morosidad que conllevan estos, deberían ser los propios bancos quienes graduaran sus niveles de riesgos y en consecuencia aplicasen las provisiones correspondientes para hacer frente a las posibles pérdidas.

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