edición: 2578 , Viernes, 19 octubre 2018
25/07/2018
banca 
¿En vigilancia?

El Banco de España recela de que el riesgo de Banesco no afecte a Abanca

Es probable que el nuevo supervisor local no comparta el criterio de su antecesor y estime que la no consolidación no es garantía suficiente
Juan José González
Los nuevos responsables del Banco de España andan preocupados por algunas cuestiones del sector que no parecen estar del todo en orden, al menos, no en el orden que le gustaría al nuevo Gobernador del organismo supervisor, Pablo Hernández de Cos. En el día cuarenta y tres de su nuevo trabajo, De Cos revisa los asuntos pendientes heredados por Luis Mª Linde, y entre estos aparece Abanca. En ese peculiar orden figuran temas mayores y temas menores, y dentro de este último apartado se encuentra la situación del banco controlado por Banesco, grupo financiero venezolano cuyo máximo responsable es Juan Carlos Escotet. Escotet se encuentra en los últimos tiempos haciendo frente a una situación compleja como es la de gestionar la crisis de la entidad que el financiero tiene en Venezuela, y que en la actualidad vive una situación delicada, reflejo de las dificultades económicas y empresariales que vive el país. La historia presente de Abanca es el resultado de su historia pasada (más bien reciente) y que en el mercado nacional no debería preocupar demasiado, dado su estado de balance y cuenta de resultados. Es esta una historia menor por el tamaño de una entidad con activos de 51.000 millones y 4.500 empleados, de implantación nacional pero obviamente con un marcado carácter local, gallego en concreto, puesto que su raíz procede del Nova Caixa Galicia Banco (NCG) adquirido en su día por Escotet, todo hay que decirlo, en una adjudicación polémica por cuanto según se pudo averiguar posteriormente no parece que era la mejor oferta financiera. Otros aspirantes entendieron que la decisión del entonces subgobernador Fernando Restoy, pudo ser más personal que financiera. Pero ahora no preocupa ni el pasado ni el presente, sino el futuro.
El futuro consiste en averiguar si, en la hipótesis de un recrudecimiento de la crisis venezolana hasta límites sociales, políticos y económicos insostenibles, la entidad de Escotet, Banesco, necesitada de fondos de urgencia para evitar una quiebra, podría disponer de una parte de los recursos de la española Abanca. Desde el grupo de Escotet, seguramente ya habrían adelantado la respuesta, indicando que, efectivamente, aunque del mismo dueño, las dos entidades no consolidan, de lo que da fe el Banco de España.

Que no consolide ¿evita todo riesgo, cualquier riesgo, para Abanca? Aquí los expertos ya ponen cara de duda y se lo piensan antes de contestar con claridad. El hecho de la no consolidación contable no `salva´ ni evita los daños de una posible quiebra el accionista de Abanca, habida cuenta de que se trata del mismo accionista, Escotet. En este caso de no consolidación de dos entidades que operan en mercados de diferentes continentes (uno perteneciente a la Unión Europea y el otro no) el Banco Central Europeo se ha mostrado a menudo tolerante y permisivo, al entender que la solvencia no tiene por qué ser compartida si no consolidan.

Este y no otro parece haber sido el criterio seguido en su día por Restoy para dar vía libre a los planes del financiero Escotet. Ahora bien, que el criterio seguido (asumido por el BdE) sea el establecido por el BCE, no parece que sea del agrado del actual equipo rector del Banco de España, posiblemente más inclinado a entender que en asuntos de riesgos la teoría de los vasos comunicantes funciona, en este caso por desgracia, con eficacia.

Un experto banquero, curtido en batallas similares recuerda que la separación de riesgos "suele ser efectiva en el único lugar donde puede serlo; en los papeles", pero llegado el problema (en este caso, la quiebra de Banesco) no habría forma de separar -si hay fallidos- los efectos originados por los riesgos. Y añade, "y si el dueño de un riesgo fallido es el mismo que el de otro no fallido, el resultado es evidente", dando a entender que se compensarían.

Hasta el momento y a la espera de conocer los segundos trimestrales de Abanca, la entidad tiene el curioso honor de liderar el crecimiento del sector bancario español en márgenes y en comisiones. Sin su legado inmobiliario (en la Sareb desde 2012) gana dinero, apenas tiene crédito dudoso, tiene exceso de capital, crece en ingresos por seguros, por productos de ahorro e inversión, esto último le permite contar con una estimable base de capital fuera de balance.

No es lo mismo pero es igual, o aunque no sea igual ni lo mismo va a dar igual porque, si bien Banesco no es Abanca ni Abanca Banesco, cuando el dueño de uno y otro (el uno Banesco en Venezuela y el otro Abanca en España), bancos del mismo dueño, de Juan Carlos Escotet, tenga problemas de imposible solución, es razonable que busque una salida en el banco que tiene abiertas sus oficinas en España, unas 640. Salida que probablemente no gustaría al supervisor antaño permisivo y hoy dudoso como tampoco a la clientela afectada. De ahí la incertidumbre oficial sobre Abanca.

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