edición: 2700 , Miércoles, 17 abril 2019
24/01/2019
banca 
Podrá intervenir en el reparto de dividendos de Santander UK y Sabadell

El Banco de Inglaterra se rebela contra las valoraciones de la autoridad bancaria europea

Rechaza los escenarios propuestos de la EBA y eliminará el doble estrés a los bancos británicos, entre ellos Santander y Sabadell
Juan José González
Aunque no es la primera vez que el Banco de Inglaterra manifiesta abiertamente su malestar por el ejercicio de la autoridad europea respecto a criterios e hipótesis sobre resultados o actividades bancarias, el encontronazo entre el supervisor local y la autoridad bancaria europea (EBA) a propósito de los criterios aplicados por esta en los test de estrés, no ha quedado en una simple anécdota. En realidad todo tiene un antecedente y que en este caso es: el suspenso impuesto  a finales del pasado año por las autoridades de la EBA a los bancos británicos; HSBA, RBS, Lloyds y Barclays. El varapalo causó hondo malestar en la City y en medios políticos, que no dudaron de las intenciones malévolas de la autoridad bancaria al considerar que el mal comportamiento de los principales grupos bancarios de Reino Unido estaba relacionado con la salida del país de la Unión Europea. El argumento, un tanto forzado, de las autoridades británicas contrastaba, sin embargo, con las hipótesis "severas" de los escenarios aplicados por la EBA a la exposición de la banca en Reino Unido. Hasta tal punto se consideraban excesivas que la banca británica arrojaba una ratio de capital por debajo de la que registraba la banca italiana y también por debajo de la española. Por si no fuera suficiente, la clasificación de la EBA situaba en mal lugar a Barclays, el último de los 48 grupos bancarios del continente, así como al Lloyds, no muy lejos de su colega o tercero por la cola en esa clasificación de solvencia. Las dos entidades señaladas (las peores de la clase) reclamaron al Banco de Inglaterra protección y beligerancia con la EBA por los daños que la mala ratio de capital pudiera causarles.
Sin embargo, no fue este el peor golpe que pudo recibir la banca británica, más si cabe que la información de la EBA llegó al mercado en las semanas críticas en las que el sector se encuentra cuadrando las cuentas para el cierre anual. Si la autoridad bancaria concluía que los bancos en cuestión no superaban la ratio del 5,5% del capital para cubrirse de posibles pérdidas ante escenarios adversos, otra variable calificada y controlada por la EBA iba a tocar definitivamente la fibra sensible del sector: los dividendos.

Para la EBA ninguno de los cuatro bancos señalados por sus bajas calificaciones en los test de estrés superaba el listón fijado por la autoridad para tener asegurado el reparto de dividendos. Claro que, el listón marcaba una línea o situación hipotética ante un escenario estresado de recesión con una caída preocupante de los mercados. Ni HSBC, tampoco Barclays, Lloyds y RBS podrían distribuir libremente (sin permiso del supervisor) sus dividendos en los próximos años si hubiera una recesión. En concreto, la EBA recomendaba el "control del reparto de dividendos" para 25 entidades financieras bancarias.

¿Y la banca española en Reino Unido, Santander y Sabadell? Ninguno de los dos logró escapar de la lista de los 25 bancos a los que la EBA sometería a control sus dividendos en los próximos ejercicios si el escenario de recesión asomaba en el mercado. Si entonces, en noviembre y posteriormente en una revisión de las estimaciones de la autoridad bancaria, la hipótesis de una recesión se divisaba a varios trimestres vista, unas semanas después y como parecen acreditar las instituciones económicas internacionales, la distancia medida en trimestres es más corta. Por tanto, Santander y Sabadell sufren los mismos agravios que los cuatro grandes bancos británicos.

Que Santander y Sabadell se encuentren en el mismo saco que los británicos HSBC, Barclays, Lloyds y RBS significa que todos ellos estarán afectados por las valoraciones negativas de los inversores y analistas como consecuencia de los efectos del Brexit, efectos que se dejarán sentir en la actividad económica, empresarial y financiera y que afectarán al consumo, a la inversión y al crédito. 

La exposición de Santander y Sabadell, sin duda, pasa a ser en el nuevo escenario (más revuelto si cabe por la crisis de Gobierno británica) más negativa que la asignada al escenario económico continental. Y así, el Banco de Inglaterra se rebela contra los escenarios de la EBA aplicados a la banca que opera en Reino Unido y utilizará sus propios criterios y ratios, con lo que se prevé un cambio inminente de metodología y, por tanto, el final del doble sistema de estrés aplicado a la banca británica.

En cualquier caso, y ante posibles y futuros males mayores, Santander ya ha anunciado el inminente recorte de casi el 20% de su capacidad en Reino Unido, donde los números no salen y donde su margen neto -cifras del banco- en los últimos nueve meses del ejercicio, ha caído un 17% y su beneficio atribuido un 9% menos respecto al mismo período del año anterior. De prisa y corriendo, Santander procede a un recorte drástico en Reino Unido (cierre de 140 sucursales y 1.270 despidos) para salvar los muebles, cumplir la solvencia y evitar el control en el reparto de dividendos.

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