edición: 2703 , Miércoles, 24 abril 2019
14/02/2019
banca 
Abono de cupones, bonus y dividendos en juego

El BCE acelera las exigencias de capital a la banca dando a entender que vienen curvas

El supervisor europeo advierte a las entidades de que en los próximos meses pondrán en marcha nuevas aventuras financieras, como la salida a Bolsa o alguna fusión
Juan José González
Cuando aún no habían terminado de leer en Banco Sabadell el pliego de exigencias enviado esta misma semana por el supervisor bancario europeo, exigiendo reforzar el capital total y el mínimo, le llega similar petición a Ibercaja para que proceda a ajustar los requerimientos mínimos de capital para operar con los fondos propios suficientes -de máxima calidad- para operar en adelante. Si bien ninguna de las dos entidades señaladas por el supervisor europeo no estaban en la considerada como zona de peligro o riesgo de pago de dividendos, bonus comprometidos así como tampoco riesgo de pago de cupones de sus emisiones de deuda híbrida, el BCE parece identificar riesgos en ambas entidades aunque no llegue a reconocerlos explícitamente. En el caso de Sabadell, sin embargo, hace una excepción al considerar que el impacto del banco filial británico TSB, al registrar pérdidas como consecuencia de los problemas, y mayores costes, de la migración tecnológica, elevaban los riesgos de la entidad y, en consecuencia, la entidad debería reforzar sus recursos propios. Si bien los niveles de solvencia de Sabadell registrados a fin de año no eran preocupantes desde el punto de vista del cumplimiento con el pago de cupones de sus bonos contingentes convertibles (`cocos´), ni de el pago de los bonus a la dirección, como tampoco el pago del dividendo, el supervisor europeo considera sin embargo que es el momento adecuado para solicitar prudencia a las entidades bancarias que en caso de adelanto de un escenario económico negativo, podrían estar más amenazadas. Por distintas razones que el Sabadell se encuentra en el mismo escenario Ibercaja, si bien no serían las únicas.
El BCE también ha enviado otro mensaje relacionado con la asunción de futuros riesgos a las entidades que se mueven en los límites de los requerimientos mínimos de capital. En una comunicación a una veintena aproximada de entidades medianas, el supervisor ha señalado la necesidad de hacer los ajustes regulatorios en el menor plazo de tiempo posible habida cuenta de que las condiciones de mercado de hoy, todavía óptimas, es probable que tengan fecha de caducidad. Mensaje que seguramente han interpretado los aspirantes a cotizar en el mercado bursátil o aquellos que siguen dándole vueltas a una operación corporativa.

En el caso de Sabadell, el mensaje es tan claro como que hace referencia a los compromisos del banco con bonistas, directivos y accionistas en los pagos respectivos de cupones, bonus y dividendos. Pero tampoco debe olvidar el banco la gestión de un riesgo de peso como es el de su filial británica TSB. En el caso de Ibercaja, la petición del BCE para que eleve el capital de máxima calidad hasta el 9%, tiene que ver más con la próxima `aventura´ financiera de cotizar en Bolsa que con la ratio de solvencia que ya cumplía con holgura al cierre del ejercicio pasado.

Según algunos operadores, a la antigua caja se le estaría "pasando el arroz, no por el hecho de que el plazo previsto con el que cuenta la entidad financiera para cotizar en el mercado de valores se agota, sino porque los mapas de la meteorología económica pintan borrascas", al parecer, una tras otra, para el próximo año, que es cuando concluye el plazo fijado por el Banco Central Europeo. La solución que decidió la entidad financiera para cumplir con el requisito del supervisor (reducir la participación del 50% la participación de su fundación bancaria) fue el compromiso de cotizar en Bolsa, en tanto que, de paso, cumplía con otra exigencia del regulador europeo como es la de estar sometido a la disciplina del mercado.

Pero quedaba una tercera exigencia -no expresa por el BCE pero obviamente obligatoria- por imposición regulatoria como era reforzar su capital, cuya ratio `fully loaded´ -de máxima calidad, se encontraba por debajo de la media del sector. A pesar de todo, la entidad aragonesa movió una ficha importante y clave para reforzar su solvencia: la venta de la cartera de Cierzo, unos 600 millones de euros con los que consigue Ibercaja reducir los activos ponderados por riesgo, sanear el balance y así poder presentarse ante los inversores potenciales como una entidad más solvente.

El supervisor no parece apuntado ninguna salvedad a la unión de Unicaja con Liberbank, ambas en negociaciones con vistas a alcanzar una fusión, seguramente, en la parte final del año. Las dos entidades cumplen en la actualidad con los requisitos de capital que fijan la normativa, si bien advierte que para el futuro, en el medio plazo, los riesgos pueden ser mayores según las previsiones de actividad económica. Lo que estaría indicando el banco central es la necesidad de acelerar el proceso de fusión, cuyo análisis de viabilidad parece haberse encontrado con algunos inconvenientes no previstos por ambas partes y de cuya solución dependerá finalmente la fusión. Es probable que no se hayan identificado todos los riesgos de la fusión, lo que obligaría a reforzar el capital de uno de los bancos.

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