edición: 2742 , Miércoles, 19 junio 2019
19/03/2019
banca 
Ajustes y concentraciones bancarias no son suficientes

El BCE advierte de que recortes y fusiones deben ir acompañados de buenos modelos de negocio 

Sospecha el supervisor que si con un 40% menos de oficinas y el 35% menos de plantilla, la rentabilidad sigue en el 7% y el coste de capital en el 12%, el problema del sector quizá se encuentre en el modelo de negocio
Juan José González
Cuando la mayoría de las entidades bancarias ya tenían hechas las maletas con sus tipos históricos más bajos, y para emprender el camino de la nueva etapa en la política monetaria en Europa, su rector, el BCE, redibuja el escenario y modifica el horizonte deseado por la banca. Habrá que esperar a otro año, el próximo y quizá bien entrado, para poder hablar de tipos al alza. Mientras tanto, el dinero barato seguirá habitando entre nosotros. El mensaje, conocido y debatido hasta extremos de novela trágica, está siendo interpretado por los expertos y observadores económicos como un hecho diferente a la realidad, una suerte de encargo que el supervisor bancario europeo le estaría trasladando al sector financiero.
Los mensajes del supervisor se han ido interpretando por los bancos en forma de ajustes y adaptaciones intensas y extensas a una regulación cada vez más pesada y extensa. La lectura que hace el sector de las misivas del BCE ha provocado fusiones, ajustes, reestructuración y concentración. Y sin embargo, aún se echa en falta la recuperación de la rentabilidad. Por eso el `alargamiento´ de la política de tipos altos puede contener un nuevo mensaje.

Algunos datos recientes del sector invitan a pensar que el Banco Central Europeo está enviando una nueva señal al sector. Básicamente, se trataría de reconocer un hecho cierto: con tipos bajos y demás facilidades de liquidez, los márgenes siguen sin recuperarse. Si el sector bancario se ha volcado en la recuperación de los márgenes por las vías posibles de los recortes de gastos, diversificación de ingresos e incrementando con fuerza los ingresos por comisiones y, con todo, los resultados se han mostrado insuficientes, está claro que hay que elegir otra terapia más eficaz.

La primera, la que parece haber sido la elegida por la mayoría, continúa siendo el recorte de costes. El camino más directo para lograr este objetivo está en la reducción de los componentes que consumen mayores recursos y en este grupo figura en primer lugar, la oficina bancaria como núcleo central de los costes. Cerrar oficinas conlleva reducir plantilla, de modo que la política de ajuste de estructura y capacidad tiene la virtud de `matar dos pájaros de in tiro´, oficinas y empleados. Política practicada en los últimos años, con intensidad, pero que según parece sigue siendo una parte de la solución que puede reducir el problema principal: recuperar el margen.

La segunda solución, elegida por algunos, planeada y en trámite de realización por otros, y rechazada por unos cuantos, es la fusión. Solución en parte porque, al igual que las políticas de ajuste, las fusiones comportan ajustes por duplicidades y cierres de servicios centrales. Recuerdan los expertos que las fusiones permiten avanzar más y más rápido en costes, en conseguir economías, pero que a medio plazo vuelven a aparecer costes que parecían eliminados, una especie de efecto rebote que suele poner en aprietos algunos de los proyectos más conocidos del sector en España.

La interpretación dominante en el sector sobre el `alargamiento´ de la política de tipos de interés bajos se inclina, claramente, a considerar que el BCE cree que el sector debe aprovechar aún más el tiempo de dinero barato y facilidades de liquidez, que debe seguir profundizando en la reducción de costes, en seguir aprovechando esta etapa para nuevas consolidaciones, con un mensaje directo para las pequeñas y medianas entidades bancarias, tipo Abanca, Liberbank, Ibercaja, Unicaja, Kutxabank, para que refuercen sus franquicias y sigan invirtiendo en digitalización.

El mensaje del BCE tiene que ver más con los modelos de negocio, que estos se adapten a la clientela, la tradicional y la nueva o más joven, con la capacidad redundante, la que no aporta nada al conjunto. El supervisor europeo advierte que el tiempo de tipos bajos concluirá cuando la economía aporte signos de fortaleza, pero también, cuando el sector, con independencia de su mayor o menor tamaño, cuente con entidades con un claro modelo de negocio. Como se verá, con un 40% menos de oficinas, un 35% menos de trabajadores, el sector, aunque más ajustado, sigue teniendo pendiente acomodar los gastos a los nuevos balances, hoy condicionados a un muy limitado crecimiento de los saldos de crédito. La conclusión final respecto al mensaje del BCE se podría traducir en que los resultados bancarios para el presente ejercicio apuntan a un aumento reducido de los ingresos netos, repetición de los gastos de explotación, reducción mínima de los ingresos netos y espectacular aumento de las provisiones por insolvencias. Esta es la razón por la que las autoridades entienden que el sector debe aprovechar el tiempo.

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