edición: 2909 , Jueves, 20 febrero 2020
27/01/2020
banca 
Con la desaceleración económica como excusa

El BCE, cada vez más cerca de intervenir para fijar criterios en el reparto de los beneficios

Nueva andanada intervencionista del Banco Central Europeo, esta vez a cuenta de una llamada a la moderación en las políticas de reparto de beneficios. El supervisor prefiere reforzar el capital
Juan José González
Economistas expertos quieren ver en la fuerte subida de los dividendos en los últimos años una señal de que la crisis financiera de 2008 ya ha pasado a la historia. Es cierto que en estos años, desde 2010 en adelante, la distribución de beneficios en Estados Unidos y en Europa avanzó, mejor dicho, se recuperó, respecto a situaciones anteriores, casi siempre marcadas por las caídas de los mercados bursátiles. Pero en los últimos años, y al calor de la recuperación bursátil, dado que la mayoría de las grandes compañías que retribuyen a sus accionistas son empresas cotizadas, los dividendos se puede afirmar que se han disparado. Y en la medida en la que algunos índices bursátiles en Norteamérica han alcanzado cifras de récord en 2019, hay que reconocer que la crisis ha quedado atrás. No es una situación que se pueda generalizar en Europa puesto que han sucedido crisis empresariales locales importantes que se han comido los capitales de los inversores. Por tanto se puede afirmar que en asuntos de dividendos, la realidad ha ido por barrios. En España no se puede decir que los accionistas de las cotizadas se hayan podido sentir maltratados por las retribuciones bancarias, si bien, siempre se han querido medir con las retribuciones de otros países competidores como Francia o Alemania. El Banco Central Europeo, sin embargo, tiene criterios propios -y al parecer novedosos- sobre la política de distribución de beneficios y quiere intervenir. Se propone actuar.
Es conocida la preocupación del supervisor bancario central por las remuneraciones de las entidades financieras, sobre todo las variables, los bonus. Es conocida también la intención de la nueva presidencia de la autoridad bancaria (BCE) de querer fijar normas nuevas, criterios diferentes más coherentes con los requisitos  de capital. En este sentido, los bancos perciben un aumento de la presión regulatoria del BCE que en los últimos meses se muestra especialmente beligerante con los bonus, con la retribución variable de consejeros y alta dirección. Pero ahora le tocaría el turno a la retribución de los accionistas, los dividendos, otra de las vías de retribución indirecta de la alta dirección y consejo.

Los dividendos de una entidad bancaria, como los de cualquier compañía cotizada, están relacionados con la marcha de la empresa o, en otras palabras, con el rendimiento del capital empresarial. Y, en este caso, el relativo a las entidades bancarias, en el pasado ejercicio no parece haber destacado lo suficiente como para lanzar mensajes de optimismo sobre el reparto de beneficios para el próximo año. Es aquí donde parece querer intervenir el regulador bancario puesto que los que se pagarán en el presente ya han sido aprobados en el pasado.

Todo indica que las autoridades europeas quieren aprovechar la coyuntura, el ambiente de una desaceleración económica que ya se empieza a percibir y que, según el supervisor bancario, parecen emitir señales más intensas de lo previsto. Si esto es así, y si el BCE repite el modus operandi de otro episodio anterior similar, dos años atrás, habrá que interpretar que el supervisor ya se ha situado en modo previo a una crisis, en modo previsión. Lo que significa que los tipos no se tocarán en lo que resta de año, tal y como se había indicado antes, incluso sin haber previsto la desaceleración económica.

El BCE viene dando muestras de una creciente preocupación por las políticas de distribución de dividendos desde hace tiempo, desde la última parte del mandato de Draghi, tensiones en el supervisor que ha trasladado a los bancos centrales locales y estos a su vez al sector. En este trabajo de sensibilización el Banco de España ha contado con una activista destacada, la subgobernadora Margarita Delgado, quien no ha desaprovechado las ocasiones en debates y conferencias públicas para advertir sobre la conveniencia de que la banca ajuste su política de dividendos y pay out a sus resultados. 

La tesis del BCE, sin embargo, parece insistir ahora en intervenir en las políticas de distribución de beneficios teniendo en cuenta el nuevo escenario de desaceleración económica, que para el supervisor es una precrisis. En esta situación prioriza la salud de las reservas voluntarias para reforzar la solvencia. Esta parece estar en volumen correcto según los parámetros del BCE que muestran que las entidades españolas han superado las pruebas de resistencia y cuentan con reservas suficientes desde el inicio de la crisis para hacer frente a nuevas situaciones. Aunque cabe la posibilidad de que la crisis que aprecia el BCE sea mayor de lo previsto o que, también, quiera el supervisor aprovechar la desaceleración como argumento para incrementar su intervención en el sector.

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