edición: 3050 , Lunes, 21 septiembre 2020
16/09/2020
banca 
El lado oscuro de la consolidación bancaria

El BCE convierte la banca comercial en sistémica, no bajan los riesgos sino que se concentran

Con menos bancos se reduce la capacidad de las empresas para conseguir financiación bancaria diversificada y tendrán que acudir a los mercados financieros
Juan José González
El final de la consolidación convertirá a la banca comercial en su totalidad en sistémica, no reducirá el riesgo sino que lo concentrará. En su entorno, los nuevos grandes grupos bancarios resultantes contarán con satélites menores, con pequeño volumen para operaciones marginales. A grandes rasgos este se espera que sea el resultado final del plan del Banco Central Europeo que recoge un documento de 300 páginas y que viene a dibujar el sector bancario del futuro, aunque sólo tenga en cuenta la década 2021-2031, un horizonte de largo plazo pero relativamente corto si se tienen en cuenta algunos aspectos del negocio bancario. Se acelera, como se puede observar, la concentración del sector financiero, en especial en España. Sólo habría que echar una mirada al pasado para comprobar el fenómeno y acreditar que ha sido muy intensa. Cogiendo como referencia el ejercicio 2009 hasta hoy, las 64 entidades financieras de entonces, sumadas cajas de ahorro y bancos, se han convertido en poco más de diez años en una decena, a expensas de que se confirme finalmente la fusión de Caixabank y Bankia. Y las previsiones apuntan a que las diez entidades se quedarán en media docena a lo largo del próximo año. Al respecto, tan sólo parece preocupar el tamaño de los activos, el recorte de plantilla, el cierre de oficinas, algunas ratios como la rentabilidad o la eficiencia.
Pero nada se apunta sobre los efectos de la concentración sobre los intereses de los accionistas y de los clientes, particulares, sociedades anónimas o limitadas, autónomos e, incluso, algunas medianas y grandes compañías que seguramente se verán obligadas a renegociar situaciones y condiciones de negocio consolidadas. Sí están muy claros los efectos de las operaciones de concentración para los empleados. Están en el foco principal de los planes, de las sinergias, positivas en la medida en que los costes de la unión se reducen lo necesario para aportar la rentabilidad que busca el proyecto. 

Es inevitable que de una fusión resulte una unidad de menor capacidad laboral y física conjunta, cuando a efectos prácticos de lo que se trata es de sumar capacidad, fuerza y volumen. Esta norma no rige de igual forma en el apartado de costes, que corresponden al ámbito de las sinergias. Sí bien se dice y así resulta que cada operación o fusión es distinta y muy diferente a las demás, el denominador común constante en todas es la reducción ordenada y progresiva de las plantillas, a base de prejubilaciones o bajas incentivadas. En esencia, siempre hay personal `sobrante´ y oficinas inasumibles por falta de rentabilidad.

Pero en el apartado de los accionistas y de las empresas, las fusiones no suelen producir muchas noticias, novedades que se pueden producir ante un cambio evidente de las entidades, ya que no es lo mismo el banco de siempre que uno nuevo, más grande, seguramente con nuevos criterios y operativa en la relación con la clientela, y también con otros costes, seguro. Los accionistas de los bancos comerciales han experimentado en sus carteras el deterioro de su patrimonio accionarial. Comenzó en 2008, se recuperó en parte pero la coyuntura se muestra de nuevo hostil con las cotizaciones.

En las operaciones de fusión se suelen producir repuntes, habitualmente en las absorbidas. Quizá sea la única alegría que reciban de la operación. A veces, ni eso. En la nueva fase de concentración bancaria se sabe que los próximos ejercicios serán complicados para las cuentas de resultados. Si no cambio el escenario de tipos, tampoco lo hará el negocio. Para las empresas el escenario no es mejor, pues pasan de tener crédito en dos entidades a concentrarlo en una única. Es decir, las empresas con varias líneas de crédito en uno y otro banco, dejarán de recibir las mismas características de crédito cuando se fusionen. Pierden así uno de los criterios de actuación de las empresas como es la diversificación de riesgos. No será más fácil para una empresa conseguir más financiación si el riesgo está muy concentrado. Y la concentración obliga a las empresas a acudir a los mercados financieros.

Se podría concluir que, así las cosas, las fusiones, la concentración bancaria que desean las autoridades financieras no beneficia a todas las partes, entendiendo por estas la clientela, los empleados y las empresas. Al mismo tiempo siembra las dudas, aseguran expertos, sobre la virtualidad final del proceso de concentración, ya que una fusión de dos entidades entraña un sumatorio de rúbricas de los balances que pueden crear peligros para la entidad resultante. Los planes del BCE pretenden consolidar la solvencia de la banca y que pueda recuperar la rentabilidad. Pero convierte a la banca comercial en sistémica, en un nuevo foco, un gran foco, que consolida riesgos, no que los reduce.

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