edición: 2852 , Viernes, 22 noviembre 2019
09/10/2019
banca 
Efectos balsámicos de la política monetaria

El BCE neutraliza las quejas de la banca por los tipos bajos destacando sus ventajas

La banca saca rédito a los tipos bajos, gana en eficiencia, no restan crédito, reorientan el negocio para conseguir comisiones en otros productos y han servido para redimensionar el sector
Juan José González
Después de siete años desde aquel 2012 cuando el BCE inició la senda de recortes en el precio del dinero, regresa a la actualidad el debate sobre los efectos de la política monetaria del banquero central sobre el sector bancario. Hay opiniones para todos los gustos, situadas unas en el terreno de la crítica negativa y desfavorable por cuanto estiman que sus efectos sobre los márgenes y los resultados bancarios son negativos, y otras en el terreno positivo desde la óptica de considerar el precio del dinero bajo mínimos e, incluso, en negativo, como un bálsamo que a la postre ha beneficiado al negocio bancario. Al margen de los dos lados de la opinión, el sector bancario ha sabido aplicar la coyuntura a la realidad aprovechando el margen que le permitían sus números y se ha redimensionado, ajustado plantillas y red de oficinas. Pero el centro del debate y sus opiniones encontradas, supone en la práctica una cierta revisión del mensaje inicial que mantenía el sector desde el inicio de la crisis financiera: los tipos negativos no sólo no han perjudicado a la banca como esta ha asegurado en multitud de ocasiones sino que, al contrario, le han proporcionado una ayuda inestimable. Porque si bien es cierto que los tipos han erosionado sus márgenes y beneficios, también es cierto que han sido muy útiles para transformar el negocio.
Una polémica la que parece haber suscitado el banquero central desde la última decisión de aplazar hasta mediados del próximo año una subida de tipos. El motivo no es otro sino, a juicio del BCE, la queja permanente de la mayoría de las entidades bancarias que ven en la política del banco central el mayor enemigo para sus cuentas de resultados. El razonamiento no es otro sino que el diferencial por prestar dinero es cada vez más pequeño, lo que lastra las cuentas y perjudica los rendimientos. Sobre el papel, el banco se mantiene en sus trece de defender el beneficio a costa de obtener márgenes de intermediación positivos, la estructura clásica de su negocio típico. Pero desde hace varios años, el sistema clásico de negocio bancario ha dado un giro radical y se podría asegurar que inesperado por su velocidad.

Se podría decir que ahora los bancos tienen otros riesgos y deben hacer frente a otro tipo de realidades. Para empezar, el entorno en el que desarrolla su actividad, es de bajo crecimiento económico, reducción de la demanda de crédito e inestabilidad financiera y económica general. Las entidades han aprovechado la coyuntura de los tipos de interés bajos para ajustar sus plantillas y red de oficinas, en resumen, se ha redimensionado y adaptado su actividad a las nuevas tecnologías, de forma que la banca es hoy un sector que se puede decir está en línea con las exigencias del mercado.

En este sentido, un informe del Banco de España de junio pasado se mostraba tajante respecto a que los tipos negativos no habían perjudicado al crédito, como tampoco hubieran provocado una caída superior de las rentabilidades. Los bonos en poder de la banca han proporcionado al sector importantes beneficios en la medida de sus revalorizaciones. Bálsamo ha sido el crecimiento financiero por los tipos de interés, la caída de los morosos, la salida de créditos malos, todos estos liberadores de provisiones que a la postre han servido para mejorar las cuentas bancarias.

Efecto positivo es también, y para algunos, sobre todo, que los tipos bajos de interés, que inicialmente han perjudicado las cuentas, hayan servido para ajustar el tamaño del sector y por esta vía la fuerte mejora en eficacia, situando a la banca española en primera fila europea por esta ratio. Otro efecto positivo, en opinión de los técnicos del BCE, es que el 20% de los depósitos de las grandes empresas ya abonan un interés al banco por los depósitos y tesorerías. En este caso, el BCE recomienda a las financieras que cobren a las empresas por el depósito del dinero, puesto que se trata de un servicio de custodia, de seguridad.

En principio, nada hace presagiar un escenario de adelanto de una subida de tipos, la cual, por cierto, no serviría más que para subir los costes de crédito a las empresas, elevar los costes de la deuda pública y rebajar el sufrimiento de las cuentas de resultados del que se hacen eco las entidades bancarias. Lo cierto es que los bajos tipos de interés han servido al sector bancario para reducir gastos y ganar eficacia pero al mismo tiempo también para llevar a cabo un cambio de negocio. Acostumbrados a los ingresos por comisiones, los bancos han dado un giro de 90 grados y han orientado su actividad hacia otros negocios como los seguros, los planes de pensiones, los fondos de inversión y otros productos de gestión patrimonial con los que están logrando mayores réditos que las clásicas libretas de ahorro o los depósitos a plazo. Por tanto, la demanda o queja del sector sobre los efectos negativos de los tipos bajos de interés, esconde los otros efectos, los beneficiosos.

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