edición: 3053 , Jueves, 24 septiembre 2020
23/07/2020
banca 
La estrategia del miedo puede funcionar esta vez

El BCE presiona a la banca mediana que sólo resistirá la crisis si hay fusiones

Coincidiendo con la presentación de los resultados del semestre, el supervisor hará público un informe donde parece cuestionar la capacidad de resistencia y solvencia de este segmento del sector bancario y anima a fusionarse
Juan José González
El Banco Central Europeo cuenta ya con un nuevo argumento de presión para utilizar contra la banca española: el acuerdo del Plan de Reconstrucción europea alcanzado este martes. Para el supervisor, el acuerdo parece ser interpretado en clave de favor y seguramente será de esta forma que figue en el Haber de su contabilidad institucional. Ya contaba con otro argumento de presión que no dudaba en utilizar en cada una de las ocasiones que se hacía referencia al sector bancario español, como es el mayor daño que la pandemia ha producido a la economía y empresas españolas. Presiones y más presiones del BCE para que España acelere a fondo en la coyuntura de la crisis y concluya la consolidación bancaria que tanto demandan sus responsables técnicos. En su foco de atención figuran las entidades de pequeño y mediano tamaño, que según las autoridades bancarias europeas son las que mayores riesgos van a correr como consecuencia de un esperado aumento de impagos y morosidad empresarial. Las grandes entidades se presentan desde el punto de vista de las preocupaciones del supervisor en otro estadio diferente, otro mundo. En principio, los técnicos del BCE se suelen ocupar más de los problemas que implican "ámbitos de riesgos grandes", voluminosos, estratégicos o, en su lenguaje más familiar "sistémicos".
Pero de un tiempo a esta parte, parecen más interesados en las entidades medianas y pequeñas al entender, según la opinión de una fuente del supervisor que son las entidades pequeñas las más susceptibles de provocar una crisis general financiera. La razón no hay que buscarla en el tamaño del riesgo de la entidad sino en el carácter premonitorio que suele preceder a una catástrofe. En este sentido, los problemas de solvencia y morosidad de un banco pequeño o mediano suelen ser la antesala de males mayores, de los que da cuenta la historia bancaria. 

En esta ocasión y coincidiendo con la coyuntura de la pandemia, la crisis y la recesión que descuentan gobiernos y autoridades europeas, el BCE ha decidido que este puede ser el momento propicio para descartar los puntos débiles del sector y, en particular, de algunas entidades. En breve se conocerá un informe del supervisor bancario europeo sobre la salud del sector. La presentación pública parece querer coincidir con la presentación de resultados trimestrales que en la práctica corresponden a la mitad del ejercicio. La coincidencia o cercanía en las fechas obedece a una intención clara del BCE orientada a provocar la reflexión de los dirigentes bancarios sobre el presente y el futuro del sector.

La concurrencia del informe del BCE, una suerte de test de estrés interno, con la presentación de los resultados del semestre, permitirá elaborar un ejercicio de comparación que puede ser muy edificante de cara al futuro. Para el BCE, edificante significa que es hora de poner a punto el reloj del futuro y fijar nuevos objetivos tras el golpe de la pandemia. Todas las grandes entidades han retocado, reestructurado o replanteado algunos puntos de sus planes estratégicos. Cambia el mercado y las expectativas de negocio se truncan con la caída estrepitosa y profunda de la actividad empresarial y de consumo, y los bancos deben ajustar sus objetivos.

El BCE quiere exponer un nuevo relato y proyectarlo sobre el nuevo escenario. Y este indica que la capacidad de resistencia del sector frente a la crisis no es la misma que antes de la pandemia. Todo indica que las autoridades proyectarán una buena imagen del sector financiero y que este será capaz de superar la crisis. Las ratios de solvencia indican que los bancos, grandes y los medianos están preparados para aguantar una caída del PIB anual de entre el 9% y el 13%. Para estas previsiones, el supervisor parece confiar en la resistencia de los bancos con una ratio de capital por encima del 14%, si bien, según una opinión del supervisor en respuesta a una pregunta de la prensa advirtió que en esta ocasión el golpe de la crisis es más corto pero más contundente, lo que obligará a reforzar la solvencia en algunas entidades. 

Pero reforzar la base de capital puede suponer una misión imposible para algunos de los bancos medianos que en la actualidad operan en la Unión Europea. Los bancos pequeños y medianos no salen bien parados de una comparativa entre resultados semestrales y ratio de resistencia a la crisis. Asegura el supervisor que si bien los bancos medianos y pequeños españoles no correrían peligro si la crisis actual tuviera los mismos rasgos que la anterior de 2008. Pero en esta ocasión la crisis es más exigente y exigirá más capital para hacer frente a una ola de impagos imprevisible en el medio plazo. El supervisor cree que en esta ocasión sería suficiente que los gestores tuvieran el miedo equivalente a la magnitud de la crisis para que piensen en que la mejor salida, la solución, está muy cerca. El escenario se viste y prepara para una nueva etapa de consolidación, y el supervisor se presta para auxiliar las ceremonias.

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