edición: 2724 , Viernes, 24 mayo 2019
05/04/2019
banca 
Cambio de criterio y mayor cautela

El BCE sugiere a la banca que relacione el nivel de capital con el pago de dividendos

El aumento de las rentabilidades como consecuencia de la caída de las cotizaciones estaría acelerando un ajuste en los ’pay out’ bancarios
Juan José González
El último mensaje de las autoridades económicas europeas está dirigido con todo el propósito para el consumo del sector bancario: mayor competencia y, por ello, necesidad de aumentar la eficiencia. El escenario se presenta para los próximos ejercicios -incluido el presente- con mayor grado de exigencia, lo que obliga a hacer un análisis de la situación presente, una especie de autocrítica. Porque la búsqueda de la eficiencia debe tener en cuenta los márgenes de beneficio del sector, los costes y los riesgos, pero también debe el sector interpretar los mensajes de las autoridades, del Banco Central Europeo. Esta misma semana, el supervisor financiero advertía sobre algunas nubes que se distinguían en el horizonte económico, evidenciando los efectos del freno en la expansión de las economías de los socios europeos, así como de los posibles efectos que tendrían en el sector financiero. El mensaje iba más allá de la simple precaución y cautela, sugiriendo un análisis inmediato de los riesgos. Al supervisor le interesa el nivel de capital que puedan registrar los bancos ante una coyuntura adversa, como es previsible. Y el mensaje ha calado en el sector aunque con interpretaciones diferentes. El sector entiende que la apelación a la competitividad, a la eficiencia y al nivel de capital, guarda estrecha relación con el nivel de reparto y distribución del beneficio, con el pago de dividendos.
Varios informes recientes de las casas de análisis entienden también la línea de preocupación del BCE, y coinciden en la necesidad de revisar la política de reparto en la medida en que la fase de tipos de interés bajos y en varios casos negativos, puede convertir en obligatoria la revisión del criterio de distribución de beneficios, dado que una elevada rentabilidad, en exceso, podría ser interpretada por los inversores como una señal negativa, a la que habría contribuido de forma notable las caídas de las cotizaciones bursátiles. Por tanto, tendría sentido, según opinión del BCE, revisar a la baja el pago de dividendos, ya que de lo contrario, estarían amenazados.

En este contexto, el sector bancario español se encuentra en una posición comprometida, dado que la remuneración a los accionistas, en el grupo de los seis primeros bancos (Santander, BBVA, Caixabank, Bankia, Bankinter y Sabadell) ha subido un 3,5% respecto al año antes, hasta los 7.300 millones de euros a repartir con cargo a los resultados del pasado ejercicio, una cantidad que equivaldría al 44% de la cifra total de sus ganancias y una rentabilidad del dividendo superior al 4,4%, con Santander y Caixabank a la cabeza con el 5,6%.

Las cosechas de resultados empresariales de los últimos tres años vienen alcanzando cifras tan positivas que certifican la recuperación de las cuentas, como también su derivada de los rendimientos de capital, con cifras que superan el 70% a las registradas al inicio de la crisis financiera en 2008. Rendimientos de los que han dado buena cuenta los inversores y también los accionistas, que han recibido la mejoría en forma de dividendos. Con independencia de algunas crisis empresariales, bancarias para concretar, los accionistas han vivido (y viven) un período de bonanza en ganancias que difícilmente, aseguran en distintos medios, se repetirá en el futuro.

España nunca ha destacado en la actividad de reparto de beneficios, por mucho que algunas empresas, dos o tres, se hayan situado en los primeros lugares de las listas por el pago de dividendos, donde las empresas francesas y alemanas dominan en remuneración a sus accionistas. El sector bancario no es ajeno al buen comportamiento de las entidades con sus accionistas, aunque también comienza a considerar la necesidad de establecer algún cambio, en línea con algunas de las sugerencias del supervisor europeo.

En este sentido se interpreta que pueden ir las advertencias y los mensajes del BCE, es decir, que un entorno de bajos ingresos bancarios y capital más reducido, no casa bien con las elevadas ratios de pay out -entre el 35% y 60% de los principales bancos españoles- y a lo que habría que añadir que las caídas de las cotizaciones han disparado las rentabilidades de los bancos. En cualquier caso, el mensaje de las autoridades bancarias europeas para que el sector tome nota de un posible (y recomendado) cambio temporal del criterio de retribución al accionista, viene a confirmar que las autoridades dan por seguro que el horizonte financiero, como el económico, no pinta bien. La prevención en este caso, se debería localizar en un ajuste del pay out, en una rebaja temporal del reparto de beneficios. Al menos hasta que escampe.

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