edición: 3097 , Viernes, 27 noviembre 2020
20/10/2020
banca 
Oliu decide un `wait and see´ en los planes de fusión

El BCE valora como prudente el freno de Sabadell en la ronda de consolidación

En Fráncfort parecen haber entendido que no era necesario imprimir mayor velocidad al proceso de consolidación y que, por tanto, la fusión de Sabadell con otro candidato podía enfriarse y pasar al próximo año
Juan José González
La ronda fusiones bancarias que había comenzado a muy buen ritmo con el anuncio de unión de Caixabank y Bankia, y que había seguido (y sigue) la de Unicaja y Liberbank, parece haber solicitado un tiempo muerto. Quizá un exceso de inquietud por parte de algunas entidades y medios empresariales combinado con la alegría de los supervisores bancarios haya resultado una suma excesiva en un escenario que se mantiene en un estado de penumbra por el descontrol de una pandemia que está condicionando la vida y la actividad general. Así, parecen haber pasado las fusiones desde un estado de necesidad a otro de stop and go, a la vista de las dificultades de la economía. Pero no sólo de la economía sino también por dos motivos: por un lado, la ausencia de una posición clara de apoyo de las autoridades financieras escatimando ayudas y estímulos a la consolidación y por otro la sensación del sector a ser víctima de excesivas presiones del entorno, principalmente, de las autoridades. Repentinamente, Banco Sabadell parece haber sido el mejor lector de la situación reseñada y también el primero en comunicar un wait and see... ya veremos más adelante. Es cierto que la decisión de Josep Oliu, desmedida por parte de las autoridades como también desde otros medios empresariales, interesados en la posición de este banco en el diseño futuro de una fusión, parece la más oportuna y razonable, dada la actual situación de tensión política ambiental e incertidumbre sanitaria y económica reinante.
La decisión del presidente de Sabadell es una forma inteligente, por razonable, de quitarse de encima la presión ambiental que seguramente, por precipitación, no conducía a buen puerto el resultado. Por eso el freno de mano y el alto en el camino de Sabadell debe ser interpretado como una decisión acertada para controlar el riesgo, y la situación, y meditar sobre el futuro de una operación que, más pronto que tarde y con BBVA o con otro, acabará fructificando en una nueva fusión. 

Ahora la duda a despejar son las otras opciones con las que cuenta Sabadell y que no pasan, necesariamente, por BBVA o Kutxabank, esta última al parecer muy condicionada por las aspiraciones y deseos del Gobierno vasco. En los últimos días se habría detectado el interés de la presidencia (y vicepresidencia) del Banco Central Europeo en aplicar una fase de reflexión en el sector bancario español al observar dos situaciones reales: de un lado, la indefinición de la estrategia del candidato más mencionado para el casamiento -el BBVA- y sus problemas en el frente judicial (pendiente de una decisión sobre la situación del presidente Carlos Torres en la investigación -caso Villarejo-) y de otro lado, los problemas de mercado ya conocidos en el mercado doméstico y la pérdida de un liderazgo, se puede decir que compartido, en el sector tras Santander. Un liderazgo o segundo lugar en el sector bancario si se tiene en cuenta la suma de Caixabank y Bankia.

Pero quizá el hecho que mejor explica la buena disposición que muestran hoy las autoridades bancarias europeas hacia ese tiempo de reflexión que se ha tomado Sabadell es la consideración sobre la buena marcha de la fase de consolidación bancaria en España, que en tan sólo seis meses muestra cuatro entidades de las doce que conforman el sector sentadas la mesa y planteando un futuro juntos. Nada menos que dos pesos pesados del sector, Caixabank y Bankia, ya están perfilando los detalles del matrimonio que seguramente acabará en boda a principios de año. Y otras dos entidades de las consideradas medianas, Unicaja y Liberbank, también embarcadas en sólidas conversaciones para su fusión.

Es decir, si el objetivo de las presiones del BCE a principios de año era conseguir que los candidatos se decidieran a moverse y que eligieran según sus gustos e intereses, se puede concluir que se ha logrado y que hoy día la tercera parte del sector (o del problema, según se desee) ya está en vía de consolidación. Todo lo cual ayudaría a entender como suficiente, por ahora, el ritmo de las fusiones en el mercado nacional. Pero que en Fráncfort hayan entendido que no era necesario imprimir mayor velocidad al proceso de consolidación y que la fusión de Sabadell con otro candidato se haya enfriado en esta parte final del ejercicio, no significa que los problemas para los futuros contrayentes se hayan atenuado, sino, más bien, todo lo contrario. Por tanto, no se debe descartar que la factura en términos de costes, ajustes y pérdidas a las que deban hacer frente en el futuro sean mayores que las que podrían asumir hoy. El tiempo sentenciará.

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