edición: 2616 , Viernes, 14 diciembre 2018
10/05/2018

El Brent registra nuevos máximos y los productores buscan limitar el efecto de las sanciones a Irán

Arabia Saudí ofrece a Estados Unidos aumentar su oferta para enfriar tensiones en los precios petroleros
Carlos Schwartz
Los precios del barril de crudo registraron niveles que no se veían desde el verano de 2014 con el Brent cotizando en el Intercontinental Exchange (ICE) a 76,98 dólares y el WTI a 70,98 dólares en el New York Mercantile Exchange. Con los precios al alza las petroleras y los grandes importadores intentaban hacer una valoración de las consecuencias que tendrá para el mercado del crudo en el medio y largo plazo la decisión del Gobierno de Donald Trump de abandonar el acuerdo nuclear firmado con Irán en 2015. Pero fuentes diplomáticas saudíes filtraban a la prensa de un lado que Trump había solicitado a Riyad que contribuyera a mantener el equilibrio de los precios, mientras que el Gobierno saudí había ofrecido al Gobierno estadounidense llenar el hueco que deje Irán con sus excedentes. 
Las estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía sobre demanda de petróleo para este año cifran un nivel récord de 100 millones de barriles diarios para fin de año. Esto supone un considerable aumento de la demanda con menos producción en el mercado. De acuerdo con la experiencia de las sanciones contra Irán en 2011 y 2012 por su actividad nuclear el país habría dejado de entregar al mercado un máximo de 1,4 millones de barriles de crudo diarios en el momento más álgido de la crisis. 

Los analistas estiman que esta vez la reducción será menos significativa y la oferta iraní caerá entre 400.000 y 700.000 barriles diarios. Arabia Saudí mientras ha comunicado a sus fieles en la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) y a Rusia, su principal aliado en la política de reducir la oferta de crudo de la OPEP para equilibrar los precios, que no actuará de forma unilateral en este operación. Riyad aspira a negociar este aumento de producción con sus aliados, con los que pactó una reducción de la producción y de la oferta de crudo para equilibrar los precios en caída libre desde el verano de 2014 por el aumento de oferta que supuso el crudo no convencional estadounidense y lograr un aumento de los precios.

La posición de Riyad es compleja. De un lado es junto con Israel el principal impulsor de la retirada estadounidense del acuerdo nuclear con Irán. Del otro ha sido el artífice de una política de reducción de la producción de crudo en la OPEP para forzar un aumento de los precios del crudo. Para ello ha sellado un acercamiento a Moscú que a su turno es uno de los apoyos internacionales de Teherán. 

El papel de moderador de los precios del mercado de Arabia Saudí aumentando la oferta cada vez que había una escalada significativa de los precios del crudo en el mercado es histórico pero esta vez deberá cuidar las formas porque ha sido este país el que ha impulsado los recortes de producción y no puede asumir una ruptura con Moscú. De allí el mensaje de que no actuará de forma unilateral en la cuestión de los precios del petróleo. De acuerdo con los analistas del sector del crudo Arabia Saudí tiene una capacidad ociosa en este momento de poco más de dos millones de barriles diarios.

Del otro lado está el cambio en el escenario de las sanciones a Irán. El bloque de naciones europeas está en contra de las sanciones que implica la retirada estadounidense del acuerdo nuclear con Irán. Europa se manifiesta dispuesta a respaldar a sus empresas que tengan contratos con Irán y hayan reanudado la actividad en ese país tras el acuerdo de 2015.

China no se considera afectada por la decisión de Washington y mantendrá sus importaciones de Irán. Otro gran importador de crudo de ese país es Corea del Sur que ya ha dicho que solicitará una exención del bloqueo, exención por cierto que puede ser solicitada por otros países como Alemania respecto de la actividad de sus empresas en Irán. 

La aplicación de sanciones contra Teherán tiene un periodo de gracia de 180 días lo cual implica que las importaciones no se van a suspender de la noche a la mañana. El problema fundamental para el mercado petrolero es financiero. Son los bancos que financian las operaciones de importación y exportación quienes mostrarán mayor temor al alcance de reacciones secundarias al bloqueo estadounidense de Irán por las sanciones. Los bancos tienen una actividad global y todos tienen actividad en Estados Unidos. Son quienes más riesgo sufren como objetivo secundario por violar las sanciones contra Teherán.

Los analistas consideran que los importadores de crudo iraní comenzarán a tomar medidas cautelares desde ahora. “Esperamos que las adquisiciones cambien de ruta y se dirijan a puertos en países que tienen un mayor margen de resistencia a las sanciones económicas y de allí vuelvan a expedirse al destino real. Esto tiende a encarecer el crudo. 

La idea de que un incremento de la producción del petróleo no convencional de Estados Unidos puede servir para llenar el hueco dejado por Irán es poco convincente porque el crudo estadounidense es muy ligero y el iraní es un crudo más pesado lo que incide en la posibilidad de refino ya que cada refinería está adaptada a un tipo de petróleo”, señala un operador del mercado del petróleo en Madrid. 

La paulatina entrada de Irán al mercado tras el acuerdo de 2015 ha supuesto un incremento en la oferta de 1,4 millones de barriles diarios. Si esta oferta se reduce a la mitad el hueco puede ser llenado por los miembros de la OPEP que van a aprovechar para aumentar su facturación, algo que a Riyad no le vienen nada mal. Es decir que desde el punto de vista de la oferta al mercado la crisis es superable y los precios no tienen por qué desbocarse. 

Pero la lógica del mercado incorpora la inestabilidad política y esta es difícil de prever. Todo parece indicar que puede haber una escalada de la tensión en el Oriente Próximo región en la que ya existe una guerra en Siria escenario de operaciones de fuerzas internacionales que son al mismo tiempo algunos de los actores principales en el mercado del petróleo:Arabia Saudí, Rusia, Estados Unidos e Irán. Los contratos de crudo reflejan este factor de fondo en las relaciones internacionales y no sólo los niveles de producción y el suministro.

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