edición: 2593 , Lunes, 12 noviembre 2018
31/10/2018

El débil crecimiento de la economía en la eurozona cuestiona la decisión del BCE de retirar los estímulos

La brecha con EEUU aumenta, Europa sufre la desaceleración china y en España cae el consumo
Carlos Schwartz
Los datos preliminares publicados por Eurostat indican una significativa desaceleración de la economía europea. El producto interior bruto (PIB) creció en la eurozona durante el tercer trimestre el 0,2% y el 0,3% en la Europa de los 28, respecto del trimestre anterior. En el segundo trimestre de 2018 el crecimiento del PIB respecto del primer trimestre fue del 0,4% en la eurozona y del 0,5 en la Europa de los 28. Comparados con el PIB del mismo trimestre un año antes el incremento ha sido del 1,7% y del 1,9% respectivamente. Durante el segundo trimestre el crecimiento respecto del mismo trimestre el año anterior fue del 2,2% y del 2,1% respectivamente. Los analistas especulan sobre el efecto económico de diversos procesos que han afectado a la producción y las exportaciones en Europa. Uno de los elementos señalados es la menor producción de automóviles en Alemania por la lentitud en adaptar los procesos de producción a las nuevas normas de emisión de CO2, que se han aplicado a la industria automotriz del país este año. 
Pero los paneles de exportadores de Alemania apuntan también a las menores exportaciones a China de bienes de equipo y otros productos industriales europeos. Especialmente afectado ha sido el sector de las máquinas herramientas. La situación económica de Italia es otro de los elementos contabilizados por los analistas, en tanto que el PIB del país no ha crecido en el tercer trimestre, lastrando al conjunto de los resultados que representan una media.

La coalición de Gobierno en Roma ha presentado a Bruselas unos presupuestos generales expansivos para 2019, que la Comisión Europea ha rechazado calificándolos de inaceptables. El primer ministro italiano aprovechó los datos para señalar que su Gobierno precisamente había presentado los presupuestos rechazados porque había estimado estos resultados y no estaba dispuesto a sumir a Italia en una recesión.

Mientras que las exportaciones de la eurozona a China en los primeros nueve meses del año pasado crecieron un 19,2% en los tres primeros trimestres de este año aumentaron un 3,3%. Fuentes del sector de maquinas herramientas de Alemania señalan que la demanda China se debilitó de forma notoria el pasado verano, algo con lo que coinciden las asociaciones industriales italianas. Mientras, el PIB estadounidense creció en el tercer trimestre respecto del trimestre anterior el 3,5% determinando una creciente brecha entre el curso de la actividad económica de Estados Unidos respecto de Europa.

Para Europa los datos son los peores desde que en el primer trimestre de 2013 la producción del continente se contrajo, con la zona del euro envuelta en la crisis de la deuda y de la banca. Los resultados han tenido un fuerte impacto porque los paneles de expertos esperaban que en el tercer trimestre el crecimiento económico mantuviese el ritmo de los dos primeros trimestres. 

El comportamiento del consumo en España ha sido expresión de este clima de debilidad económica. Las previsiones respecto del consumo masivo para nuestro país son de una caída para este año y el próximo. Las ventas en el sector de consumo masivo caerán en 2018 un 1% en volumen según estimaciones de algunas cámaras empresariales, aunque el incremento de los precios suponga un aumento del 2% en la facturación. Si las previsiones de una caída de la inflación en 2019 se materializan, no habrá crecimiento de las ventas ni de la facturación.

Las estimaciones están en línea con los datos del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de acuerdo con el cual las ventas en las grandes superficies cayeron el 1,2% en julio y el 0,2% en agosto, en pleno periodo de rebajas. Las ventas en los grandes comercios caen desde abril, con un crecimiento despreciable en junio, y con fuertes descensos desestacionalizados en julio y agosto del 2,2% y del 0,6% respectivamente. Mientras que estos datos reflejan el efecto sobre el consumo de la escasa renta disponible, el sector exterior español ha comenzado a mostrar una debilidad creciente. Ninguno de los datos económicos es una exclusividad española, por lo cual achacar los males a la política presupuestaria del presente Gobierno parece poco razonable.

En 2017, el comportamiento del sector exterior en Europa fue claramente expansivo registrando el mejor año en una década, con cifras récord en producción industrial y exportaciones. Pero la locomotora se ha quedado sin vapor este año, y esto ha supuesto un fuerte impacto en las economías europeas, especialmente en Italia. De acuerdo con las cifras de Eurostat, la tercer economía de la eurozona virtualmente se ha detenido, con una caída de la producción industrial que refleja la menor demanda y la debilidad de las ventas en el exterior. 

Para los analistas la situación de Italia es el resultado de una tendencia de larga data y apuntan que el sector industrial del país se ha reducido en una quinta parte en la última década. De conjunto el escenario describe un panorama de menor crecimiento económico en el conjunto de Europa aunque los analistas esperan que en el último trimestre se registre una leve recuperación por la reanudación de la producción de automóviles en Alemania y mayor actividad económica en otros sectores. 

Alemania no ha hecho públicas sus cifras de crecimiento esta semana, y no lo hará hasta mediados de noviembre, pero de acuerdo con los datos del Bundesbank el PIB puede no haber crecido en el tercer trimestre de este año. Este no será un buen año desde el punto de vista de la economía para Europa en su conjunto, y 2019 no será mejor, afirman los analistas. Mientras tanto una encuesta difundida por la UE esta semana señala que la confianza de los empresarios y los consumidores ha caído en octubre a su punto más bajo desde mayo de 2017, un indicio de que el gasto de los consumidores y la inversión de las empresas no tiene visos de recuperarse de forma acusada en los próximos trimestres.

Los analistas estiman que no existen aun elementos suficientes como para que el Banco Central Europeo (BCE) revise su decisión de suspender su programa de compras de activos a partir de enero de 2019. El banco emisor tiene previsto mantener el saldo vivo de su cartera de activos reinvirtiendo en deuda los vencimientos de los bonos y deuda que tiene en su cartera. De lo que no cabe la menor duda es que si el clima de debilidad se agudiza durante 2019 es muy probable que el BCE decida revisar sus decisiones de política de adquisición de activos nuevamente.

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