edición: 3010 , Miércoles, 15 julio 2020
22/06/2020
OBSERVATORIO DE COYUNTURA

El dilema COVID-19: movilidad y economía

Servicio de Estudios de CaixaBank*
La lucha por contener la pandemia ha obligado a la mayoría de los gobiernos a tomar medidas de confinamiento para la población. El objetivo era (y sigue siendo) minimizar el coste humano de la COVID-19, evitar que los hospitales se viesen desbordados y ganar tiempo para conocer y así combatir el virus.
Sin embargo, las restricciones a la movilidad conllevan un coste económico importante. En un momento en el que numerosos países empiezan una desescalada gradual y con las primeras estimaciones del PIB del 1T 2020, podemos empezar a vislumbrar lo que las medidas de distanciamiento social están comportando para la economía en este segundo trimestre de 2020.

China inició las medidas de confinamiento en enero y las mantuvo activas durante todo febrero y marzo. Por su parte, la mayoría de los países europeos y americanos empezaron a aplicar restricciones a la movilidad a finales del 1T, pero estas siguieron y se intensificaron durante los meses de abril y mayo. Y es que mientras que en el 1T el epicentro de la pandemia se situó en China, este se trasladó a Europa en el mes de abril y al continente americano en mayo.

Las diferencias entre países en la severidad y duración de las medidas de distanciamiento social durante los tres primeros meses del año se han visto reflejadas en una importante variabilidad en las caídas del PIB sufridas por las economías en el 1T. Aquellos países con grados de confinamiento más estrictos durante los primeros meses del año –y, por lo tanto, con menores niveles de movilidad de sus ciudadanos– también han sido los que han sufrido mayores caídas de la actividad económica. Así, por ejemplo, en China, país con unas medidas de confinamiento severas a lo largo de todo el 1T, la contracción del PIB se situó en el –9,8% (en términos intertrimestrales); en Italia y España, países donde las políticas de confinamiento llegaron más tarde pero fueron estrictas, la caída se emplazó en torno al –5%; por su parte, en Alemania y EE. UU., países que implementaron medidas de distanciamiento menos severas y más tardías, la contracción fue del –2,2% y –1,2%, respectivamente.

El confinamiento, la desescalada y el impacto económico en el 2T

La mayor incidencia de las medidas de distanciamiento durante el 2T en Europa y EE. UU. comportará, sin lugar a dudas, un golpe sobre la economía de estas regiones de una magnitud sin parangón. Sin embargo, las diferencias tanto en el grado de severidad del confinamiento como en los planes de desescalada de los distintos países comportarán, de nuevo, diferencias relevantes en la actividad económica. Veámoslo aprovechando la relación estadística entre ambas variables.

Primero, llevamos a cabo un análisis que relaciona el grado de confinamiento durante los primeros tres meses del año, medido con el índice de severidad del confinamiento de la Universidad de Oxford, con el impacto ocurrido sobre la actividad económica en las principales economías. Esta relación que establecemos entre confinamiento y actividad económica la extrapolamos al 2T utilizando el nivel de severidad de las medidas de confinamiento ocurrido en abril y mayo y el proyectado en junio en función de los planes de desescalada anunciados por los distintos gobiernos.

Este ejercicio señala que las caídas de la actividad provocadas por las medidas de distanciamiento social se intensificarán en el 2T en las principales economías avanzadas. Se trata de un resultado lógico en la medida en que más semanas del segundo trimestre se han visto afectadas por dicho distanciamiento. Sin embargo, es interesante observar cómo varían las magnitudes del impacto del confinamiento sobre la actividad en función de cada país. En particular, en España y Francia la severidad del confinamiento apuntaría a una caída de la actividad de cerca de un 20% intertrimestral, debido a que las medidas de distanciamiento social están siendo más severas que en la mayoría de las economías avanzadas y que el avance en la desescalada es más gradual. En un nivel intermedio estaría Portugal, con una caída todavía sustancial pero algo menor (del orden del 15%). Finalmente, el impacto económico en Alemania y EE. UU. se estima menor (en torno al 10%), ante unas medidas que han sido más laxas y menos generalizadas.

Los índices que capturan la dureza de las medidas de distanciamiento social adoptadas para frenar la COVID-19 nos dan una noción de hasta qué punto pueden ser intensas las caídas de la actividad económica en el 2T en los principales países avanzados. Pero la incertidumbre que rodea los datos de actividad de los que disponemos y la dificultad de estimar movimientos económicos súbitos y profundos nos obligan a tomar los resultados obtenidos con cautela. Además, la caída que efectivamente se materialice dependerá de muchos otros factores como, por ejemplo, el éxito con el que las distintas economías hayan expandido el teletrabajo o la magnitud de las respuestas de política económica para amortiguar el impacto del shock.

*Clàudia Canals, Javier Garcia-Arenas, Eduard Llorens i Jimeno, Pablo Vicente Pastor y Camarasa
CaixaBank Research

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