edición: 3073 , Viernes, 23 octubre 2020
19/06/2020
banca 
Se podrá comprobar cuando llegue el otoño

El exceso de capital de la banca, muro de protección frente a una oleada de morosidad

Los supervisores se reafirman en que el actual nivel de solvencia del sector será suficiente para hacer frente a la crisis y le permitirá mantener sus recursos propios sin perder el nivel regulatorio
Juan José González
La última semana de marzo, los departamentos de riesgo pudieron conocer las orejas del lobo, muy cerca, sobre la misma mesa. Se dispararon las solicitudes de moratoria de los clientes. En su mayor parte, créditos de consumo, pues los préstamos hipotecarios circulan por otra vía similar, pero diferente, aunque también cuando llegue septiembre, con el otoño a la vuelta de la esquina, ya se verá cómo la comparten. Los bancos van contabilizando día tras día la entrada de peticiones de moratorias. Primero fue la avalancha por el golpe inicial de la clientela afectada por la pandemia pero después se ha sumado la procedente de los efectos de la crisis, de la imposibilidad real de pagar los créditos en fecha. Así continúan avanzando, subiendo, el número de peticiones de clientes, al parecer "a un ritmo espectacular", según un responsable de riesgos bancario, para quien es previsible que en un horizonte relativamente cercano la banca española haya aceptado medio millón de peticiones de moratoria que en términos de crédito superaría los 5.000 millones de euros. El escenario se vuelve hostil para la banca a nada que se lean las proyecciones de los analistas del sector, que en líneas generales vienen a coincidir con las emitidas por algunos departamentos de research de los propios bancos. Ahora bien, del dicho al hecho puede haber un trecho que todavía no puede ser valorado con certeza pues es necesario que transcurran unos cuantos meses -segundo y tercer trimestre del año- para contar con mayor certidumbre, con datos concluyentes y reales.
Esto llevaría a pensar hasta qué punto es vulnerable el sector ante un episodio de crisis como es la pandemia de la Covid, y si los resultados que se vayan a derivar de la misma se puedan sean tan elocuentes como para concluir que el sector va a salir "tocado" de esta coyuntura. Se trata de averiguar si la evolución del negocio en estos meses cruciales de abril, mayo y junio, -`el trimestre del suspense´- va a resultar el suelo de la crisis para el sector o por el contrario si el suelo estará situado más abajo.

De nuevo cabría tener en cuenta las opiniones de los optimistas y de los pesimistas para ver cómo resulta el balance. Los primeros recuerdan que los bancos defendieron en las presentaciones trimestrales que la morosidad que les estaba entrando no era tan preocupante como para aumentar el nivel de las provisiones que habían decidido, casi 4.500 millones de euros en dotaciones por los efectos que podría provocar la pandemia. Las provisiones que se hicieron tras la presentación de las cuentas del primer trimestre eran genéricas y no estaban asignadas a préstamos de consumo ni a otras carteras específicas.

Claro que se trataba de las primeras provisiones, por tanto, decisiones que no contaban entonces con la información que hoy sí tienen las entidades. Y la información señala, por el momento, únicamente a la cifra de solicitudes de aplazamiento de pagos, lo que puede ser considerado como la antesala de una morosidad que seguramente sí llegará para el otoño, y de la que ya se tendrán noticias en agosto y septiembre. Otro responsable de riesgo de crédito apunta a que "es probable que la sangre no llegue al río si tenemos en cuenta que a menos crédito, menos morosidad". 

Se basa este director de riesgos en que la concesión de préstamos en su entidad se desplomó un 82%, un freno absoluto de la actividad que pudo comprobar desde el 15 de marzo hasta este lunes día 15, es decir, tres meses muy indicativos de la situación. Preguntado sobre la posibilidad de un empeoramiento de la morosidad en los próximos meses, el directivo se mostró confiado en que la rápida respuesta del sector, dotando una primera cifra de 4.500 millones de euros, sea suficiente como para que el sector no salga tocado de la crisis. Por otro lado, apunta el responsable de riesgos, hay que contar con los efectos del plan estrella del Gobierno, la concesión de avales del Estado, labor de la que se encarga el Instituto de Crédito oficial, una medida que aliviará, sin duda, los problemas de liquidez de empresas y autónomos y que, por tanto, servirá para reducir, aplazar o anular el volumen de morosidad de la banca.

Como consecuencia de que los avales reduzcan los problemas de devolución de préstamos, las cuentas bancarias y sus resultados recibirán un castigo menor. El escenario, por tanto, no parece que vaya a ser tan cruel como se pudo comprobar en las presentaciones trimestrales, caracterizado por una mezcla de prudencia y temor a lo desconocido. Y así, el mensaje que transmiten entidades y supervisores sobre el sector tiene en cuenta el nivel de solvencia, hoy situado en el 15,5%, algo por debajo de la media que registra el sector en la Eurozona pero en todo caso muy superior al que registraba en la anterior crisis. Un sector que cuenta con más 112.000 millones de capital en exceso sobre el exigido por la regulación no deberá tener problemas por pérdida potenciales en los próximos trimestres, contando incluso que ante una situación muy adversa el ese exceso de capital le permitiría mantener sus recursos propios dentro del nivel regulatorio.

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