edición: 2559 , Viernes, 21 septiembre 2018
16/03/2018
Otra empresa más que se les escapa

El Gobierno desperdicia la baza del veto en la pérdida de Abertis

La impericia de un ministro -Íñigo de la Serna- y un mal instruido empresario -Florentino Pérez- malogran sus ventajas y dejan al Estado sin media empresa
Juan José González
Abertis no será ni para ACS ni para Atlantia; será para las dos pretendientes y sus activos, entre los que figuran Hispasat y Cellnex repartidos, canjeados y objeto de un `trueque político´: los españoles se quedan con Hispasat y los italianos con Cellnex. Una batalla que no ha dejado muertos por el camino a pesar de que se jugaban intereses nacionales, con un Gobierno (en representación del Estado) español beligerante dispuesto a pelear más bien poco imponiendo un veto frágil con el argumento también endeble del interés estratégico de la actividad de la sociedad Abertis y de sus participadas (Hispasat). Por Abertis tuvo lugar un pulso entre aficionados del activismo nacionalista español y bregados del italiano, con un resultado final que, lejos del empate, parece dar como vencedor al grupo italiano Atlantia y como perdedor, claramente, al Estado español, que presentaba en su alineación a un enclenque representante, mal instruido en batallas y agotado en asaltos e intentos fallidos de abordajes empresariales (recordar, entre otros, Iberdrola). Y es que Atlantia, desde el principio, contaba con ventajas evidentes, bazas que como la financiera, hacían indiscutible la victoria para los transalpinos. Quizá, en reconocimiento de esa inferioridad `técnica´, el Gobierno español se decidió por apostar un poco más y amenazar con un veto político para inmovilizar la operación hasta que los italianos desistieran. Quien así pensaba hay que suponer que, o bien ignoraba la ley o desconocía el papel jugado por los italianos en la historia empresarial contemporánea. Incluso podía estar en un error de sobrevalorar su jurisdicción. Otras opiniones apuntan a que el Gobierno erró en su táctica al alinear a Florentino Pérez como adalid en una batalla empresarial, de Estado, y que ahora se da por perdida.
Quedan, en resumen, al final, malas sensaciones de una operación empresarial que debería haber satisfecho las ambiciones de los contendientes, pero que, al contrario deja un agrio sabor a pérdida entre los inversores minoritarios españoles. Estos, en su frustración, sospechan que el acuerdo entre las dos grandes empresas para evitar una batalla, o guerra de opas, ha reducido un precio que estimaban superior al acordado para unas acciones que las casas de inversión y los expertos situaban en el entorno de los 22 euros por título, y que, tras el acuerdo entre las dos compañías, queda `limitado´ a los 18,36 euros.

Acuerdo que beneficia a las dos partes, Atlantia y ACS, en tanto que lo contrario encarecería el precio final de Abertis, que habría disparado los costes financieros de las compañías contendientes al tiempo que pondría en riesgo las cuentas de las matrices. Como se dijo en su día, si no se alcanzaba un acuerdo que evitase la guerra de opas, los accionistas de la compañía vencedora se hubieran quedado dos años sin dividendo.

Si este es el resultado (lo más parecido a una solución salomónica) que ha logrado un Gobierno que desde el principio convirtió -con su postura contraria a la oferta de Atlantia- una batalla legal en política, bien poco parece y dice en favor del poder Ejecutivo y de su talento en su intento, como es el caso, fallido de poner un veto a las aspiraciones de los italianos. 

La operación de Abertis oculta, sin embargo, algunos detalles que figuran en la letra pequeña del contrato. Detalles en los que, seguramente, habrá reparado y analizado el supervisor español, la CNMV, cuya función en esta batalla ha resultado decisiva; nociva para las intenciones políticas del Gobierno español (por cierto, también mal representado por un inseguro y profano en las lides de la compraventa empresarial, como el ministro de Fomento Íñigo de la Serna) y muy saludable para Atlantia por cuanto representa la postura técnica legal y ortodoxa de la aprobación de la opa.

Detalles relativos a la `operación permuta´ por la que las dos sociedades más relevantes en el grupo; Hispasat y Cellnex, se convierten en materia reservada y objeto de trueque. Mientras los transalpinos hayan cedido en la salida de Hispasat con destino a Red Eléctrica Española, ACS ha aceptado a cambio la transmisión a la italiana del 34% del capital de Cellnex en poder de la concesionaria. De esta forma, se puede interpretar que los italianos han `compensado´ al Gobierno y al Estado español, los perdedores de una operación empresarial para cuya defensa no estaban preparados y en la que ni siquiera acertaron en la alineación. Se espera que aprendan e hilen más fino en la próxima opa. Ahora ya saben que la alineación es decisiva.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2018 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...