edición: 2600 , Miércoles, 21 noviembre 2018
03/10/2018
banca 

El Gobierno de Trump avanza en sus planes de reducir la presión reguladora sobre la banca estadounidense

El objetivo es disminuir requisitos para un grupo de grandes bancos para “mejorar su competitividad”
Carlos Schwartz
La Reserva Federal estudia la modificación de la definición de los grandes bancos que puede desembocar en un cambio en los requisitos de liquidez y de capital de un grupo de grandes entidades bancarias de Estados Unidos. Estos beneficios no se extenderían necesariamente a grandes bancos de importancia sistémica, y de momento excluyen a los bancos extranjeros establecidos en el país. La modificación de las normas en desarrollo revisará la dimensión por activos y otros parámetros. Los cambios tienen por objetivo reducir los costes de la regulación para un grupo de entidades. En principio, los beneficiarios serían grandes bancos sin exposición internacional significativa, ni importancia sistémica. El presidente Donald Trump anunció en su campaña electoral que favorecería a la banca que, a su criterio, estaba cargada en exceso de requisitos por la regulación vigente.
El entorno normativo de la banca se ha hecho más duro y complejo desde la crisis financiera internacional que estalló hace una década. Tanto el Gobierno estadounidense tras la crisis, como el Banco de Pagos Internacionales y el Banco Central Europeo, se ocuparon de establecer requisitos más duros para evitar que una nueva crisis financiera arrase con el sistema. Esto se ha plasmado en coeficientes de liquidez, de apalancamiento y normas sobre la estructura de capital que, de hecho, ponen límites a la actividad bancaria. 

En Estados Unidos la revisión de las normas se plasmó en la Ley Dodd-Franck y en las normas de Volcker con restricciones para el 'trading'. En cualquier caso y a nivel global el legado normativo de la crisis ha sido un mayor coste de la regulación para los bancos, con el objetivo de crear un entorno más seguro desde el punto de vista del marco financiero internacional. 

El objetivo de las reformas promovidas por la Administración Trump es dar un mayor margen de beneficio a un grupo de grandes bancos dedicados a la actividad crediticia regional, mientras estudia si se extienden los beneficios a la banca de importancia sistémica global. Pero en este movimiento hay una clara exclusión de la banca extranjera, lo que de hecho coloca a las reformas que está considerando el Gobierno dentro de la estrategia de la guerra comercial preconizada por el ejecutivo estadounidense. Los bancos extranjeros con menos de 250.000 millones en activos en su holding estadounidense han intentado sin éxito obtener las mismas ventajas que reclaman los bancos locales de esa dimensión.

El vice presidente de la Reserva Federal para la supervisión bancaria, Randal Quarles, afirmó ante el comité de Banca del senado esta semana que: “Está claro que hay más que se puede y se debe hacer para alinear la naturaleza de nuestra regulación con la naturaleza de las firmas que regula”. El funcionario ya había declarado recientemente que se debía modificar la normativa para atender las especificidades de las entidades. Pero una señal de que el proceso de revisión está en marcha es el hecho que los cambios potenciales fueron tratados en una reciente reunión entre la Reserva Federal, el Interventor de la Moneda y la Corporación de Seguros a los Depósitos, es decir los tres reguladores del sector. 

Parte de los avances del Gobierno en este sentido es la propuesta hecha en mayo para modificar las limitaciones del 'trading' establecidos por la norma Volcker y la propuesta de abril pasado de modificar para la gran banca el ratio de apalancamiento. Entretanto durante el verano republicanos y Demócratas llegaron a un acuerdo en el Congreso que enmendó la Ley Dodd-Franck de 2010. La enmienda consistió en la sustitución de una sola palabra. El texto dice ahora que “deben...diferenciar entre compañías sobre una base individual” cuando originariamente la frase decía “pueden...” es decir que ahora el regulador tiene la obligación de diferenciar entre entidades. 

La nueva ley permitiría a la Reserva Federal eximir a algunas entidades bancarias con activos de menos de 250.000 millones de dólares de algunas obligaciones como las pruebas de esfuerzo anuales. En mucha de sus normas la Fed define a un gran banco como aquél con activos de más de 250.000 millones de dólares o más de 10.000 millones de dólares en exposición a riesgos internacionales.

Quarles ha señalado que esas normas tienen más de 10 años. Uno de los requisitos derivado de la dimensión de la entidad es la ratio de cobertura de liquidez que se aplica por igual a todos los bancos con más de 250.000 millones en activos o más de 10.000 millones en exposición internacional. La banca regional estadounidense se ha quejado de que la norma es injusta para ellos. Argumentan que el parámetro de activos los coloca en un pie de igualdad con los grandes bancos globales estadounidenses. 

Bancos regionales como Capital One, PNC y US Bancorp, tienen activos por importe superior a ese límite, pero son una quinta parte que JPMorganChase, el más grande del país por activos. El vice presidente de la Fed ya ha adelantado que se hará una diferenciación en este nicho. El Congreso ya se puso de acuerdo este verano para solicitar a la Fed que elimine algunas de los requisitos que pesan sobre los bancos de entre 100.000 y 250.000 millones de dólares en activos y el regulador financiero ya ha anticipado que tendrá lista una revisión de esos requisitos antes de fin de año. El vice presidente de la Fed señaló que algunos bancos de más de 250.000 millones en activos también podrían ser beneficiarios de las exenciones.

En realidad lo que está en juego aquí es la liberación de recursos de capital para los bancos. La reducción de los coeficientes implica que los bancos podrán vender los activos con los que satisfacen los ratios de capital y de apalancamiento, quedando en libertad para una expansión del negocio bancario, proporcional a los recursos de capital liberados.

En un entorno de bajos tipos de interés, y con la perspectiva de un incremento lento de los mismos, la alternativa es aumentar el volumen de operaciones para mejorar el margen de beneficio. La política del gobierno Trump y de la Fed tendrá como efecto colateral aumentar la brecha con la banca europea.

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