edición: 3100 , Miércoles, 2 diciembre 2020
14/03/2018
banca 
Bankia será la señal de arranque

El Gobierno diseña un sector bancario con bancos más grandes y transnacionales

Urge saldar la deuda del rescate con Europa para poner en marcha el nuevo modelo bancario
Juan José González
Mientras los grandes bancos se muestran cautos a la espera de novedades en el sector procedentes del nuevo ministro de Economía, se mantiene firme otro misterio que afecta a las catorce entidades bancarias que operan actualmente en el mercado español: es el enigma que envuelve al secreto mejor guardado por el Gobierno respecto al modelo y tamaño que piensa apoyar a partir de ahora, algo que se conocerá en el mismo instante en que el Ejecutivo muestre su apoyo, mayor o menor -pero en ningún caso imposición a la fuerza- a una operación cuyo punto de partida será la privatización de Bankia. En función de cómo se produzca este primer movimiento, iniciativa que puede tomar el Estado -al controlar el 60% del capital de dicha entidad- como también correr a cargo de una entidad privada que aspire al control del banco público, se podrá interpretar que el modelo preferido por las autoridades responde a un mercado con menos entidades pero más grandes, o, por el contrario, a la combinación de dos o tres entidades grandes y el mantenimiento `atomizado´ de una docena de bancos especializados y locales. Porque hasta el momento se desconoce si los planes para el sector financiero español cuyas líneas principales diseñó el exministro De Guindos, contemplaban un sector con media docena de bancos grandes o una docena de medianos y pequeños que se sumarían a los dos o tres grandes. Tampoco se conoce si entre los planes ahora heredados por Román Escolano figura la intención del Ejecutivo de propiciar y apoyar las operaciones corporativas transnacionales, una vieja idea que en esta nueva fase de consolidación bancaria será recuperada por los nuevos responsables del ministerio.
El modelo de sector bancario que se discute a puerta cerrada en el ministerio de Economía y en el que participa un único responsable del Banco de España, se mantendría en los aspectos más básicos como en la actualidad, si bien, uno de los objetivos que se persigue en el ministerio pasa, por ejemplo, por asegurar los servicios bancarios básicos en poblaciones cuyo número de habitantes no se encuentre en regresión en los últimos tres años, un problema mayor como consecuencia, en teoría, de la crisis bancaria, y que dejó en el último ejercicio a la mitad de los municipios españoles sin sucursal bancaria.

Pero a pesar de ser un problema pendiente en la agenda del nuevo ministro, y también para el sector bancario, todo indica que la prioridad se encuentra ahora en otro lugar: en la devolución de los fondos de rescate (para el sector financiero) que en volumen de 41.350 millones de euros fueron aportados por la Unión Europea y de los que, en la actualidad, siguen pendientes de pago 26.000 millones. Y la única forma de acelerar la devolución -aunque resten tres años para la conclusión del plazo- es hacer la mayor caja posible con Bankia, es decir, maximizar el 60% que el Estado tiene invertido como parte de la ayuda, del rescate bancario.

La devolución de esos fondos pendientes condiciona en gran medida el modelo de sector que se pretende crear, lo cual no deja de ser una aparente contradicción en la medida en que los planos de tiempo se presentan como incompatibles, esto es; mientras a la devolución de la deuda pendiente se le da carácter de urgencia, a ser posible, en los próximos doce meses, el modelo futuro del sector sería considerado como de largo plazo. En medios oficiales restan fuerza a cualquier criterio de actuación que priorice la urgencia: "los plazos -aseguran- siempre son negociables, como las cantidades de dinero".

También se cuestiona en el nuevo modelo de sector la mayor o menor participación de la inversión extranjera en el sector bancario. Se trataría de que las futuras operaciones corporativas considerasen la posibilidad de fusiones transfronterizas, habitualmente rechazadas en base a su mayor complejidad y también elevados costes. En este sentido, la nueva normativa del sector, que verá la luz en los próximos años, se orientará hacia modelos de reducción de costes operativos en las entidades transnacionales, algo que puede ayudar a facilitar las decisiones, si bien en la actualidad se desconocen los términos de la futura normativa.

En la urgencia por saldar con la Unión Europea la parte de la deuda correspondiente al rescate bancario, el Gobierno tropieza con la inestabilidad política interna, que le puede debilitar para tomar decisiones que afecten al sector bancario, como sería la privatización urgente de Bankia. Decisión que sólo parece estar pendiente de que la oferta por la entidad cubra, al menos, el 85% del precio en Bolsa. De lo contrario, es probable que el Estado opte por considerar para el banco una fusión trasnacional. De esta forma, se enviaría un claro mensaje al sector sobre el modelo preferido por las autoridades nacionales pero también compartido con las de Bruselas, de entidades bancarias grandes y transnacionales. Aunque para que arranque el proceso, se debe despejar el destino de Bankia.

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