edición: 3055 , Lunes, 28 septiembre 2020
20/04/2020
El próximo Presupuesto será para 2021

El Gobierno esquiva el Presupuesto de 2020 y solo aspira al plan de choque europeo

Las cuentas de 2020 serán de emergencia y excepción pero con más gastos sociales como permite la Unión Europea
Juan José González
El Gobierno comunicó la semana pasada que, al quedar desfasadas las previsiones de la senda de estabilidad, creía que carecía de sentido presentar los Presupuestos Generales del Estado para 2020. Hay que interpretar por ello que el próximo Presupuesto será el de 2021. Pocas cosas tiene el Gobierno claras en estas semanas de crisis y confinamiento, pero al menos, ya parece tener despejada la duda sobre los dos posibles formas de acometer los destrozos de la crisis (a lo que el relato oficial, además de guerra denomina reconstrucción). Por una parte, asumir que dado que la desgracia es común y generalizada esto es mundial y más en concreto europea, sea Europa por medio del Banco Central Europeo el que gestione la crisis desde el punto de vista financiero, es decir, de los dineros, de la inversión, puesto que la salida de la crisis va a necesitar de cantidades ingentes de dinero, del que ya hay y también del nuevo que habrá que hacer. Pero por otro lado, la segunda parte de la solución que parece estar barruntando el Ejecutivo tiene que ver con lo que se elabore en la cocina del Gobierno. Se trata del gasto público al que deberá hacer frente el Estado español, al que apruebe y esté dispuesto a gastar y a invertir. Desde la vertiente del gasto, los Gobiernos respiran y el español mucho más, puesto que en la práctica viene a ser la flexibilidad declarada de las autoridades europeas, una suerte de barra libre.
Esta barra libre para el gasto que puede colmar agujeros varios, combatir las exigencias económicas de la crisis (los rotos económicos) y por qué no hasta puede llegar para cumplir con algunos puntos del programa electoral como las promesas relativas al gasto social (léase la renta mínima). En principio, todo estaba decidido para para presentar las cuentas en febrero o principios de marzo. Pero de repente llegó la pandemia. Asegura la ministra María Jesús Montero que "el esqueleto de las cuentas públicas ya estaba completo pero que la pandemia ha desactualizado todo". 

Se entiende y comprende que la situación sobrevenida obliga a hacer cambios en todos los sectores y sentidos, en todas las cuentas, gastos e inversiones. Otros Gobiernos como el alemán o el francés, han sido capaces de articular un Presupuesto de crisis, de choque, con medidas anticrisis, como las aprobadas por el Gobierno español. Los expertos se preguntan entonces por qué si otros Gobiernos han logrado proponer y sacar adelante sus presupuestos en pandemia, el español ha renunciado públicamente a un presupuesto del año corriente. 

Amparado en los cambios de la moratoria fiscal de medio año para las pequeñas y medianas empresas, la inyección de 14.000 millones de euros a las Autonomías, el Gobierno entiende que ya ha disparado con munición de grueso calibre, lo que seguramente podrá servir, según una dudosa convicción, para capear el temporal en estos tres o cuatro meses, hasta pasado agosto. Y sin embargo, hoy día nadie se atreve, ni seguramente podría, fijar la duración de esta crisis. Y si se diera el caso de que algún gurú pusiera una fecha del final de la pandemia nadie le creería. El Gobierno está obligado, condenado por la coyuntura, a elaborar un cuadro macroeconómico de choque, que recoja el gasto público que realizará el Gobierno en el nuevo escenario de la crisis del Covid-19.

Los gastos que se realicen en ese cuadro de choque del Ejecutivo no generarán déficit público, es decir, estarán libres o exentos de esa consideración en razón a la flexibilidad fiscal decidida por las autoridades europeas, lo que en la práctica viene a significar esa barra libre consentida de la que debería sacar provecho cualquier Gobierno. Si el nuevo mayor gasto del Estado no va a estar `penalizado´ por las autoridades significa que los Presupuestos del Estado no sufrirán con las nuevas cargas.

Y en este escenario es donde el Gobierno de Pedro Sánchez debería plantearse una reflexión en profundidad pensando en el medio y largo plazo de las cuentas del Estado, en concreto, del déficit estructural que ya se ha convertido en acompañante inseparable de las cuentas españolas con escaso interés en reducirlo en tiempos de bonanza y apretando en coyunturas adversas, como es el caso. Ahora sólo cabe insistir al Gobierno para que logre sacar el máximo partido a los planes europeos para acometer la salida de la crisis, ajustando y adaptando sus decisiones a la comunidad de Estados europeos. Porque entre otras cosas, el gasto de emergencia que proponga la Unión Europea para afrontar la crisis contará con más recursos que nunca.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...