edición: 2784 , Lunes, 19 agosto 2019
22/07/2019
Los cambios fiscales, prioridad del nuevo Ejecutivo

El Gobierno justificará la subida de impuestos en la necesidad de reducir el déficit público

En aras de la estabilidad financiera propondrá cambios fiscales para aumentar los ingresos tributarios un 10%, unos 230.000 millones de euros
Juan José González
Nuevos impuestos. Aseguran desde todas partes, desde cualquier lado de las trincheras ideológicas de la política, que serán el agua necesaria y de urgencia para que los Presupuestos, los nuevos, no los prorrogados de anteriores Ejecutivos, puedan ser aprobados y echen a andar como la estrella de la próxima -o actual- legislatura. Nuevos impuestos que obedecerán a cambios fiscales que originarán nuevos y mayores ingresos tributarios. Los planes para una nueva etapa fiscal ya están sembrados. Comenzó la siembra hace ya diez meses, cuando el nuevo Gobierno, producto de la moción de censura, comenzó a lanzar ideas: tasa bancaria, por qué no tasa para los hidrocarburos, revisar las exenciones de dividendos, sociedades, grandes empresas y, por supuesto, la tasa o una reconsideración de los impuestos a las tecnológicas. Sin olvidar, claro está, que los nuevos socios de coalición -o colaboración- ya en el Gobierno, propondrán darle una vuelta a los tipos de los tramos de rentas altas y aumentos de retenciones a las rentas de capital. Y todo ello se espera y se entiende que así será por el bien del déficit público español, camino que va de dispararse en el presente ejercicio. Bruselas ya ha llegado a la conclusión que la vida de la economía española en el déficit, por reiterativa y en ocasiones también or inexplicable se ha convertido en una suerte de patología de Estado difícil de curar, aunque posible desde el punto de vista de su tratamiento.
Que el déficit público español vaya a ser costoso, como tratamiento a que obliga cualquier patología crónica, no resta para identificar que algunos trabajos se están realizando conforme a los manuales de la ortodoxia económica. Y en este sentido, no todo son malas noticias en este cambalache macro que muestra el comportamiento de la economía española. Buena noticia es que, al menos, el coste de la deuda, de inmenso tamaño la deuda y no menor sus intereses, se hace más llevadero a costa de aprovechar la coyuntura de los tipos de interés bajos.

Mejor aún que el abaratamiento de lo debido es que las economías más necesitadas de Europa (probablemente más de las que parece) se han librado de un alemán al frente del Banco Central Europeo, puesto que Jein Weidmann estaba dispuesto a aplicar una medicina ortodoxa a los presupuestos y a las cuentas en general que no iba a ser del agrado de los economistas de moda, los proclives a incrementar gastos sociales y de lo que sea para mantener alegre las economías.

Y buena noticia fue la nominación de la heterodoxa y flexible Christine Lagarde para un banco central que tendrá que lidiar con los más tentados por los gastos presupuestarios y que, casualmente, coinciden con los más endeudados. Con este cambio de estilo en el BCE se da por hecho un cambio de estrategia de la política monetaria, otras estrategias para la Eurozona que ya es festejada por los mercados europeos y por las grandes empresas. Pero en todo caso, la deuda española, el déficit público español, está obligado a mantener el orden. 

En orden está la reducción de coste de la deuda, de la financiación pública. Los nuevos gobernantes que salgan de la nueva situación en el Ejecutivo español se verán consolados por este hecho, por el abaratamiento de los costes de la deuda, pero también se verán tentados a aumentar los gastos, el presupuesto, al entender que si la deuda se abarata, se hace sostenible, la reducción de la deuda pública puede pasar a ser un asunto menor, secundario en un escenario que, como el que está a punto de alumbrar la política, lo prioritario será gastar.

La tentación al gasto será aún mayor en la medida en que ésta se encuentre respaldada por el viento de cola que supone un crecimiento de la economía al alza, situación que es ampliamente refrendada por las instituciones económicas supranacionales y por esa ventaja en las cifras que sitúa al crecimiento del PIB español por encima de nuestros vecinos y competidores de la Unión Europea. Tanto el abaratamiento de la deuda pública como el papel de "estrella" económica en la UE, no auguran un buen futuro para España si los nuevos gobernantes se deciden por lanzarse al gasto público, a tirar la casa por la ventana.

Las cifras de crecimiento para la economía española que otorgan los técnicos de Bruselas para el año en curso (2,3%) son gasolina para el Presupuesto del futuro Gobierno de coalición. Un Presupuesto que contará con un 10% de aumento en la recaudación (unos 230.000 millones de euros). Una cifra que puede dar una idea tanto de las intenciones del nuevo Ejecutivo como de la magnitud de la subida de impuestos.

Noticias Relacionadas

Director
Alfonso Pajuelo ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

  • Juan José González
  • Javier Ardalán
  • Carlos Schwartz
  • Rafael Vidal

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
C/ Joaquín María López, 30. 28015 Madrid
Teléfono: 92 118 33 20
© 2019 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...