edición: 2557 , Miércoles, 19 septiembre 2018
26/04/2018
Objetivo: abaratar coste y alargar la vida media de la deuda

El Gobierno pondrá en marcha un plan para aprovechar la `burbuja´ de la deuda

Colocaciones aceleradas o nuevos plazos de emisión, son algunas de las interesantes demandas de los inversores institucionales
Juan José González
La deuda pública española se defiende bien en un mercado cada vez más convulso e incierto en el corto y medio plazo. El Gobierno entiende que su posición en ese mercado le sitúa en un lugar muy adecuado para aprovechar la oportunidad que le brinda contar con una subida del rating, en especial, la de hace un mes, otorgada por la agencia S&P, que significó para la deuda española el mejor aval de los últimos tiempos. Al menos, el cierre trimestral con una mejoría de escalón, aporta una imagen que es la garantía que exigen los inversores, que a partir de entonces vienen renovando sus apuestas por el papel español. Por si no fuera suficiente, la mejora del rating de S&P sobre España, que seguía al de la calificadora Fitch del mes de enero, por el que el rating de España recuperaba la `A´, se ha venido a sumar en abril el de Moody´s. De esta forma, la deuda española ya cuenta con los tres aprobados de las tres agencias calificadoras que significa, en la práctica, la llegada de inversores extranjeros institucionales que mantienen posiciones muy conservadoras respecto a la deuda española. Que la deuda española pase a incrementar su peso en algunas de las mayores carteras de inversores institucionales, se convierte de paso, en el mejor argumento actual para la demanda de otros inversores y, por supuesto, para rebajar los intereses de la deuda. Tres notas positivas para un rating de la deuda necesitado de apoyo externo en una fase de recuperación de la confianza en la economía española y en el regreso a la estabilidad política tras el episodio de incertidumbre en Cataluña. Ahora el Gobierno cuenta con todos los ingredientes (a falta de la aprobación del Presupuesto) para obtener mayor rendimiento de una situación favorable de la deuda como es su menor coste.
No sólo se mantiene en interés por la deuda española, cuya demanda, tanto en el mercado primario como en el secundario, están dando cuenta de la buena salud que muestra la mayoría de los parámetros de la economía española, sino que además, aumenta la demanda de papel. En el mercado de emisiones del Tesoro, la situación es propicia y se traduce en una contención de los costes en bonos y obligaciones que hay que resaltar, puesto que el entorno es de subidas generalizadas del interés hasta alcanzar intereses negativos en la emisión de deuda a corto plazo.

El mercado está esperando algún movimiento que confirme las noticias que apuntaban a una "aceleración" en el calendario de colocaciones del Tesoro y al mismo tiempo alguna "sorpresa" en los plazos. Y es que tras la buena venta registrada en el bonos a diez años a finales de enero, el organismo público parece lanzado a repetir éxito con las colocaciones privadas, como fue la de mayo de 2015, cuando se realizó la primera emisión privada al plazo de 50 años, y cuyo objetivo, comentado en alguna ocasión por técnicos del Tesoro, sería la de alargar la vida media de la deuda. 

Una discusión con seguidores y detractores que por el momento ganan los primeros al estimar que la vida media del total de la deuda emitida por el Tesoro se sitúa en los 6,7 años y que se puede considerar como "corta". Sin embargo, la decisión de subir la vida media de la deuda está en manos de los segundos, de los detractores que, sin embargo, no descartan un cambio de opinión. Quizá no sea mala idea -alargar la vida media- si se tiene en cuenta que de los 220.145 millones de euros que emitirá el Tesoro en 2018, cerca del 60% es deuda de medio y largo plazo.

En todo caso, una renovada inquietud oficial, de los Gobiernos europeos en particular, parece extenderse en forma de corriente de urgencia sobre el nivel de deuda global. El FMI, a modo de cruzada también global, está inmerso en una particular batalla que le lleva a incrementar la presión sobre los Gobiernos para implantar programas acelerados de reducción de riesgos financieros, de deuda pública en previsión de la que se presenta como principal amenaza a medio plazo: el mayor ritmo, acelerado, en la subida de tipos. En las actuales condiciones, la economía global registra una deuda de 164 billones de dólares que, desde el FMI advierten que es un nivel que se puede convertir en "desastroso" a nada que se produzca una subida de tipos.

Anuncian las autoridades monetarias que se estaría hablando de una nueva crisis de la deuda. A las advertencias del Fondo Monetario Internacional, animando a las autoridades a que pusieran en práctica políticas de reducción y control del gasto público, se ha sumado en los últimos meses el cambio al frente del ministerio de Economía español, con un impasse temporal que ha supuesto dejar escapar una oportunidad, como es la de acelerar el número de emisiones y su volumen, según coinciden varios expertos consultados. Advertencias que, por otra parte, no han aportado nuevas soluciones, salidas, planes y medidas más eficaces para reducir el endeudamiento público y, no se olvide el primer objetivo, abaratar su coste.

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