edición: 3054 , Viernes, 25 septiembre 2020
22/07/2020
A grandes deudas, grandes impuestos

El Gobierno rendirá cuentas del fondo de recuperación en España como en Europa 

El fondo de recuperación obliga a explicar cómo aplica los recursos a los objetivos firmados en Europa por un sistema que también se aplicará en España, aunque antes el Ejecutivo deberá dar a conocer el calendario, nombre y apellidos de los nuevos impuestos
Juan José González
Tambores de guerra fiscal, de reformas de impuestos, nuevos gravámenes para financiar los desperfectos fatales provocados por la pandemia que se sumarán a la batería de las nuevas tasas previstas, y en muchos casos ya aprobadas, para financiar los costosos cambios de las nuevas políticas medioambientales. Es en estas últimas, sin embargo, donde se pueden producir algunas novedades, seguramente de orden táctico, temporal que pueden afectar al volumen de los impuestos verdes como el tiempo de su entrada en vigor. Pero en cualquier caso, la reconstrucción de Europa y la de todos y cada uno de los socios de la Unión Europea, será sufragada con más impuestos. Es cierto que en España el Gobierno ya había avisado en enero que habría subidas, pues parece que estas se encontraban en la base del acuerdo de coalición de Gobierno. Su presidente también había mostrado una inquietante premura en los anuncios públicos de las medidas fiscales tras la firma del pacto de legislatura con Podemos. Anuncios pero en negativo, es decir, que una de sus primeras comunicaciones tuvo como protagonistas los gravámenes a las grandes fortunas, que fueron descartados desde el primer momento por el presidente, aunque el partido socialista se encargó de recordar que siempre serán un objetivo ideológico de la formación. Las primeras valoraciones políticas y económicas sobre los efectos de la pandemia, comienzan a tomar base sólida, con mayor información los expertos, como los gobiernos y las empresas privadas, ya están razonando con la evidencia que recomienda el refrán "a grandes males grandes remedios".
Grandes males son el déficit público español y la deuda pública, ya en niveles récord en sus series históricas y que, obviamente, deberán ser cubiertos con más y nuevos impuestos. Y grandes males, aún más grandes, las nuevas deudas que ya tienen forma tras el acuerdo de los 27 socios europeos, esta vez, convertidos en mutualistas solidarios. A grandes deudas y gastos, grandes y mayores impuestos e ingresos, incluso no se descarta imponer algún tipo de gasto adelantado aunque (como el relativo a Sociedades de 2016, anulado por el Tribunal Constitucional) se intuya que con posterioridad pueda ser declarada ilegal por algún alto tribunal. 

Al respecto, algunos expertos ya se han pronunciado, destacando que en estos casos lo importante es contar con el dinero a sabiendas de que luego vendrá el pago de los intereses y la multa correspondiente. Para Europa la crisis de la pandemia se presente, sin embargo, como la ocasión de oro para acelerar los dos impuestos estrella, por su repercusión en la economía, por el caladero de procedencia, seguro y sostenible, y por el volumen que están llamados a aportar las tasas Robin y Google, los impuestos a las transacciones financieras y a las tecnológicas. Unos y otros son tasas de gran calibre, y se corresponden con los destinos primeros donde deberán acudir: la deuda pública de la Unión. 

En el escenario local, cada palo estará obligado a aguantar su vela, que viene a significar que cada Gobierno miembro tendrá que ajustar impuestos a la medida de los gastos y de las deudas. En esta ocasión la exigencia de trabajo fiscal se presenta colosal, tanto como las cifras a devolver, lo que obligará a subir todo: IRPF, IVA, Especiales, Sociedades, Ibi y la gama completa de gravámenes que recoge la legislación vigente. También subirán los impuestos locales y autonómicos: no quedará títere con cabeza.

Como también será difícil, por insostenible, que alguna formación política siga enganchada a las promesas electorales de bajadas de impuestos "si llegamos al poder", por irreales y porque es probable que las condiciones que imponga la `condicionalidad´ europea no dejen lugar alguno a tal promesa y aspiración. es probable que una de las consecuencias provocadas con la nueva situación `deudora´ de los Gobiernos sea la de penetrar en la sociedad con la fuerza suficiente como para influir en la ciudadanía y entienda que no será posible, por bastante tiempo (quizá una década) pensar en bajadas de impuestos.

Pero ahora se busca recaudación adicional, extra y extraordinaria, colosal si se tiene en cuenta el objetivo de recuperar el descalabro económico provocado por la pandemia. Porque el dinero hoy presente y menguante se está destinando a dos tareas prioritarias: salvar empresas y salvar empleos, salvar autónomos, moratorias hipotecarias, ingreso mínimo vital y urgencias sanitarias. Y en este sentido, nunca un Gobierno contará con tanta base argumental para explicar el porqué de las subidas de impuestos. De la misma forma que también deberá explicar, a toro pasado, los resultados del control y gestión del dinero recaudado en la nueva situación y de los nuevos impuestos. En este sentido, el Gobierno debería trasladar al control, seguimiento y ejecución local de los objetivos del gasto, los mismos criterios de justificación y control que le exigen los supervisores europeos, y que son, en definitiva, los avales que han hecho posible los 140.000 millones que llegarán de la Unión.

Noticias Relacionadas

Director
Juan José González ( director@icnr.es )

Esta web no utiliza cookies y no incorpora información personal en sus ficheros

Redacción (redaccion@icnr.es)

Intelligence and Capital News Report ®
es una publicación de Capital News Ediciones S.L.
Editor: Alfonso Pajuelo
c/ Real, 3. 40400 El Espinar (Segovia)
Teléfono: 92 118 33 20
© 2020 Todos los derechos reservados.
Prohibida la reproducción sin permiso expreso de la empresa editora.

Optimizado para Chrome, Firefox e IE9+

loading
Cargando...