edición: 2847 , Viernes, 15 noviembre 2019
22/10/2019

El grupo de medios de pagos alemán Wirecard pide una auditoria externa para frenar suspicacias

La empresa es el centro de una larga investigación del Financial Times que sugiere malas prácticas
Carlos Schwartz
Wirecard, el banco y empresa de medios de pagos alemán, anunció haber encargado una auditoría externa a la auditora KPMG, una de las cuatro grandes, a pesar de haber sostenido durante largo tiempo, incluido el pasado viernes, que las auditorías regulares de las que se ocupa la otra grande, EY, eran suficientes. El medio Financial Times lleva desde 2015 suscitando suspicacias sobre las prácticas contables del grupo financiero que tiene una capitalización más alta que el Deutsche Bank y está en el prestigioso índice Dax 30 de la bolsa alemana donde sustituyó al Commerzbank. “El Consejo de Gestión y el Consejo de Supervisión de Wirecard AG han decidido comisionar a la firma de auditoría KPMG para conducir una auditoría adicional para clarificar de forma completa e independiente todas las acusaciones vertidas por el periódico británico 'Financial Times”, afirma el comunicado hecho público al comienzo de esta semana. El medio volvió a la carga contra las prácticas del grupo la semana pasada, publicando un artículo detallando las supuestas malas prácticas y aportando documentos internos de la empresa de medios de pagos en un archivo comprimido que los lectores pueden descargar en el que se apoya su texto. 
El periódico dice contar con fuentes que han iniciado las filtraciones y que son conocedoras con detalle de las prácticas supuestamente irregulares. El cruce de acusaciones llevó a Wirecard a denunciar al periódico por supuesta colusión con especuladores que han apostado a la baja contra las acciones del grupo. Wirecard se estableció en 1999 como sociedad de medio de pagos digitales y recibió el favor de los inversores que vieron la posibilidad de que se convirtiera en ese sector lo que SAP ha sido en el del software, un líder mundial. Sus primeras operaciones fueron canalizar pagos de sitios de apuestas y pornografía con un gran tráfico de dinero, pero en 2006 adquirió una marca bancaria y cerró el círculo convirtiéndose en un grupo de medios de pagos. En un mercado de billones de transacciones diarias, en la medida que crecen los pagos digitales y el efectivo se convierte en una excepción, Wirecard compite con grandes del sector como la china Alipay o la estadounidense Vantiv.

La publicación de documentos cuestionando las prácticas del grupo hicieron caer sus acciones un 20% la semana pasada, aunque luego recuperaron parte del terreno perdido. Los títulos de Wirecard han vivido momentos de fuerte tensión con caídas de hasta el 40% en bolsa en determinados momentos vinculados a a publicación de la información adversa por el FT. La empresa ha demandado al periódico por daños y perjuicios mientras se mantiene una investigación del regulador Bafin por las operaciones en bolsa con especulación a la baja, los “cortos”, que han afectado al valor y por las cuales acusan al periódico. La empresa afirma que los artículos son infundados, incluyendo una sucesión de acontecimientos en Singapur que llevaron a varios registros policiales de su sede allí y a un juicio por presuntas malas prácticas relacionadas con asientos contables. Los incidentes esos se remontan a mayo de 2018. 

El periódico inició las investigaciones por una filtración por parte de un empleado de la plataforma quien indicó que la empresa había recurrido a artimañas poco compatibles con la legislación vigente cuando Hong Kong le solicitó que reforzara el capital de un vehículo utilizado por la plataforma para solicitar una licencia allí. La versión del soplo indicaba que, de forma concertada, ejecutivos de la empresa en Munich y en Singapur habían movido un total de 2 millones de euros para cumplir con las exigencias de los reguladores, pero no habían dejado el dinero en las cuentas en las que debía permanecer para reforzar el capital, sino que salieron del país con destino a una sociedad interpuesta que a su turno la debía enviar a una filial de Wirecard en la India, Hermes. La acusación de fondo es en algunos casos el capital, y en otros parte de las ventas y los beneficios, son asientos contables falsos.

La respuesta del consejero delegado de Wirecard, Markus Braun, a los incidentes en Singapur fue que se trataba de cuestiones locales sin trascendencia financiera que obedecían al rápido crecimiento de la empresa y anunció una serie de medidas de control y la designación de un nuevo presidente del Consejo de Supervisión en el 2020. La semana pasada el FT publicó un artículo detallado que, de acuerdo con el medio, se apoya en la información interna de la empresa que el mismo medio hizo pública afirmando que es una respuesta a las acusaciones de Wirecard, de acuerdo con las cuales sus artículos se apoyan en información falsa. Durante los últimos 10 años el grupo ha acelerado su crecimiento mediante adquisiciones de empresas de medios de pagos de menores dimensiones en todo el mundo así como clientela. 

En 2017 hizo una operación adquiriendo a Citibank 20.000 clientes comerciales -tiendas- en once países de Asia y el Pacífico. La empresa afirma además que una forma de ampliar su marco geográfico ha sido establecer contratos con cientos de empresas locales de pagos que se han transformado en sus socios sobre el terreno y que suplen su falta de experiencia en el lugar, o la falta de los permisos pertinentes. El FT dice haber hecho foco en uno de esos colaboradores, un intermediario con sede en Dubai, de nombre Al Salam Solutions, quien de acuerdo con los balances públicos del grupo de pagos contribuyó con cerca del 50% de sus ingresos globales en 2016.

Los documentos de Wirecard describen a esta empresa como un licenciatario que centraliza los pagos de 34 de los clientes más lucrativos e importantes de esta empresa en Estados Unidos, Europa, Medio Oriente, Rusia y Japón. La investigación del medio de prensa demostró que las oficinas de Al Alam no eran representativas de ese volumen de negocio. Por añadidura ni Visa ni Mastercard tienen referencias o contacto con esa empresa, lo que despierta curiosidad acerca del contrato con Al Alam en la medida, además, de que Wirecard Processing, su propia filial de infraestructura de procesamiento de pagos, tiene una oficina nutrida de personal en las cercanías en la misma Dubai. El FT obtuvo documentación interna de Wirecard que demuestra que a través de Al Alam pasaron 350 millones de dólares mensuales de 34 clientes del grupo financiero alemán. Sin embargo el estudio detallado sugiere que una parte del procesamiento de esos pagos pudo no haber existido, algo que puede llamar la atención de los reguladores y los auditores. Las acusaciones de Wirecard contra el FT corren el riesgo de desmoronarse a juzgar por la información publicada por ese medio.

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