edición: 2742 , Miércoles, 19 junio 2019
22/05/2019

El incremento de tarifas para bienes de consumo procedentes de China amenaza el tráfico marítimo

Las navieras con rutas entre Asia y Estados Unidos temen que la guerra comercial aplaste el flete
Carlos Schwartz
La última rueda de incrementos de tarifas hasta el 25% decretada por la Administración de Donald Trump se ha cebado con los bienes de consumo y ha despertado temores entre las navieras por la posible retracción en el tráfico marítimo a consecuencia de una caída de la demanda, forzada por las medidas proteccionistas estadounidenses. El problema no afecta por igual a todas las rutas, puesto que se centra en las líneas entre Asia y Estados Unidos. Pero el riesgo de que el menor tráfico deprima el precio del flete para contenedores va a gravitar sobre el conjunto del sector naviero. El problema afectará a los barcos que transportan contenedores. Los buques con carga a granel no se verán involucrados, en principio, en la medida que China seguirá comprando materias primas que se embarcan a granel como la soja o el mineral de hierro, aunque desde luego las adquisiciones serán en mercados distintos del estadounidense. Los analistas del broker de carga Braemar ACM estiman que el crecimiento del tráfico de contenedores este año en el sector será del 2% comparado con el 4,5% el año pasado. Una tasa de crecimiento que va a afectar a los ingresos de las navieras, que no lograron aun recuperarse de una fuerte caída en el comercio que se reflejó en  menores ingresos, y tarifas que no cubrían los costes del transporte de contenedores por barco. 
“El aumento de tarifas del 10% al 25% para la entrada de productos chinos a Estados Unidos, puede reducir de forma severa el crecimiento actual y futuro del tráfico a través del Pacífico creando de forma inmediata un exceso de capacidad en las bodegas de los barcos en navegación”, de acuerdo con un analista de Braemar. Las tarifas que Trump aumentará a partir del 1 de junio incluyen equipamiento electrónico acabado, mobiliario, y un largo listado de productos de consumo que se mueven en los grandes buques porta contenedores. 

Para los expertos del sector naviero si el conflicto entre los dos países se extienden en el tiempo, las navieras que transportan contenedores en los grandes barcos con capacidad para 20.000 TEU que dominan las rutas de los mercantes, van a suspender la adquisición de nuevos barcos lo que a su turno va a golpear a los astilleros. La posibilidad de una caída en el tráfico comercial entre Estados Unidos y China se precipita en un momento delicado para el sector.

De acuerdo con la información trimestral de algunas grandes navieras, como AP Möller Maersk, el crecimiento del comercio mundial es débil y se mantiene amenazado por las tensiones entre China y Estados Unidos. La principal naviera a escala internacional dijo en su informe del último trimestre de 2018 que las previsiones de ingresos para este año eran de 4.000 millones de dólares contra la estimación de los analistas de 4.700 millones de dólares. El viernes la empresa dará los resultados del primer trimestre, pero las filtraciones sobre la evolución de su negocio están en línea con sus previsiones. 

Los pronósticos de la naviera son un barómetro del comercio internacional, porque transporta un quinto de todos los contenedores que se trasladan por mar. El estancamiento del comercio internacional se produce en un momento de gran volatilidad para los operadores marítimos. El crecimiento económico global se ha desacelerado, a pesar de que la actividad económica en Estados Unidos pasa por un periodo de fuerte expansión, y el precio de los combustibles que se ha movido al alza tenderá a acelerarse en la medida que las nuevas normas de control de emisiones se asienten a comienzos de 2020. 

Los ejecutivos de las navieras chinas afirman que redujeron la capacidad de sus flotas tras la primer bolea de aranceles compensatorios el verano pasado. “El negocio sigue existiendo, pero los clientes van a cambiar la fuente de aprovisionamiento de los bienes de consumo que adquieran a otros países de la región para evitar los aranceles”, de acuerdo con uno de los ejecutivos consultados. Las navieras por lo tanto seguirán ajustando su capacidad en la ruta China-Estados Unidos. La primera rueda de tarifas llevó a las empresas estadounidenses a acelerar sus adquisiciones en China en el último trimestre de 2018 por el temor a nuevos aranceles. Este adelanto de las adquisiciones determinó un incremento de los stocks que a su turno redujeron el movimiento marítimo a comienzos de 2019.

La importación de contenedores en la costa Oeste de Estados Unidos cayó un 0,5% en el primer trimestre este año comparado con el año pasado. Mientras que las exportaciones de los puertos más expuestos al comercio a través del Pacífico cayeron un 18% en el mismo periodo. La única fuente de mejoría en el negocio era un posible repunte en las importaciones antes de que las nuevas tarifas entren en vigor el 1 de junio, pero aun es pronto para saber si ese efecto se ha registrado, aunque las importantes existencias acumuladas preventivamente hacen suponer que este efecto no se ha producido. 

Algunos ejecutivos en el sector marítimo tienen expectativas de que finalmente Estados Unidos alcance un acuerdo con China. “Es pronto para pronosticar como va a evolucionar todo esto, pero esperamos que se llegue a un acuerdo pronto, en la medida que nadie se beneficia de las restricciones al comercio”, de acuerdo con declaraciones a la prensa del portavoz de la naviera Hapag-Lloyd, Tim Seifert. Mientras tanto y como parte de las posiciones encontradas de China y Estados Unidos, otras importaciones han desviado su fuente de suministro. 

El petróleo no está en la lista de materias primas sujetas a nuevos aranceles, y a pesar de ello las importaciones chinas de crudo estadounidense han caído virtualmente a cero en la medida que Pekín se ha procurado otros proveedores. El comercio exterior de gas natural licuado estadounidense, que está en un momento de gran efervescencia, se puede ver más afectado. 

China anunció que aumentará los aranceles sobre el GNL del actual 10% al 25%. Pekín ha sido el tercer importador de gas estadounidense por volumen desde 2016, pero en lo que va de año ha caído hasta el puesto 17 en ese ranking. De acuerdo con declaraciones a la prensa de un broker de gas en Singapur, en los primeros cuatro meses de este año se han registrado tres barcos de GNL estadounidense, comparado con 15 en el mismo periodo el año pasado. Los exportadores estadounidenses de gas como Cheniere Energy intentan sustituir a China por otros clientes. Como se ve el efecto de las medidas adoptadas por Trump, en su calidad de aprendiz de brujo, tienen la capacidad de alterar la vida económica internacional más allá de toda previsión.

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