El mercado alemán regresa al podio de los refugios del dinero
edición: 2534 , Viernes, 17 agosto 2018
25/05/2018
Mejor brújula que locomotora

El mercado alemán regresa al podio de los refugios del dinero seguro

Acelerar o mantener la velocidad del crecimiento es una cuestión política. El Ejecutivo germano se inclina por la estabilidad y la moderación
Juan José González
Emisores, instituciones financieras, empresas y un grupo numeroso de gobiernos apremian a las autoridades germanas para que pongan en marcha la vieja locomotora, la que tira de los vagones del resto de Europa. Se aceleran las emisiones de deuda privada con referencia al bono alemán y los inversores ponen el foco en ese mercado en la confianza de que su dinero se encontrará a salvo en Alemania si la situación empeora en la eurozona. El posible deterioro del escenario europeo tendría (y tiene) su origen en Italia y las incertidumbres propias de un nuevo gobierno de la república que parece traer para el continente nubes y más de una borrasca si se cumplen algunos de los puntos de su programa político. Los inversores huelen el peligro a grandes distancias e Italia es un peligro latente que ya ha comenzado a emitir señales, vientos preocupantes para la divisa común, para la economía y para toda la Unión Europea. Identificado el peligro y evaluados los riesgos, inversores y empresas se lanzan en busca de refugios seguros. Y seguro es en la actualidad el mercado alemán.
En Alemania hay dinero, cuenta con un envidiable margen fiscal de tal calibre que puesto en marcha, en forma de mayor gasto público y de un puñado de medidas orientadas al crecimiento económico, puede ser capaz de arrastrar al resto de las economías europeas que hoy viven en la incertidumbre sobre si podrán mantener la expansión económica en 2018.

Alemania se sabe en una posición privilegiada, con un nivel de desempleo que no registraba en décadas, con la ocupación creciente y una ratio de deuda pública que, según el FMI, será inferior del 50% del PIB en 2023. Tiene por contra algunos problemas internos que le obligan a reaccionar y tomar decisiones que no pueden esperar. El demográfico es uno de ellos pero también lo es la productividad, al parecer insuficiente hasta ahora para que el crecimiento de su economía alcanzase una velocidad más adecuada para, entre otros, reducir el desequilibrio de la balanza por cuenta corriente.

Lo cierto es que aunque desde todos los sectores e instituciones se demande mayor implicación en esta fase del ejercicio anual, el Ejecutivo alemán parece resistirse a modificar su actitud prudente, y que según los técnicos del FMI llevaría a una postura conformista con las cifras macroeconómicas que exhibe la potencia europea. Sin embargo, algo parece estar cambiando en la escena del país. No se detienen las reformas aunque sí se modera su intensidad, al tiempo que ya se conocen algunas medidas fiscales que, si bien no tendrán un impacto en la economía en el presente ejercicio, sí se notará su influencia en el próximo.

En el sector financiero se mueven algunas entidades que mantenían sus ajustes en compás de espera. Hasta que no han podido esperar más, como Deutsche Bank, al que el Ejecutivo germano ya ha dado su visto bueno para proceder a una reestructuración que afectará al 25% de la unidad de inversiones. El banco seguirá reduciendo empleos hasta alcanzar una cifra de ocupación de 88.000, ajustes cuyo efecto se espera que se vaya reflejando en los siguientes resultados trimestrales. En el primero del año su beneficio retrocedió un 80% y una caída de ingresos del 5%.

Las empresas germanas son más optimistas que el resto de observadores e instituciones que siguen con interés la evolución del nuevo Gobierno de Berlín. Una encuesta reciente de las Cámaras de Comercio del país, recogía la opinión de 26.000 empresas convencidas de que la `locomotora´ europea aceleraría su marcha en 2018 para terminar el año a toda máquina. Los pronósticos de varias instituciones germanas apuntaban un crecimiento de su economía del 2,7% y la creación de 600.000 nuevos empleos y menos de 2,4 millones de parados. En esas previsiones, la exportación se dispararía en un 6,5%, la inversión un 4,4%, y la inversión en bienes de equipo un 7%.

El Gobierno alemán se resiste a considerar las peticiones de los técnicos del FMI como también de la UE, todos demandan que Alemania asuma el papel que en el pasado desempeñó con éxito, como `locomotora´, de primera economía de la Eurozona. No descarta que continúe aportando potencia y velocidad al crecimiento económico pero quiere manejar los tiempos y los esfuerzos, quiere un crecimiento estable, en este sentido. La Canciller alemana, Ángela Merkel, ya ha mostrado su preferencia hacia que la economía alemana sea para Europa una brújula de referencia económica en vez de una locomotora, seguramente porque esta última tiene más riesgo y conlleva mayor responsabilidad, algo que debe asumir la Unión Europea en su conjunto. Y la opción parece ser el mejor ingrediente para atraer inversiones e inversores.

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