edición: 2491 , Martes, 19 junio 2018
28/05/2018
banca 
La salida de FG sería inmediata

El mercado ve más cercana la fusión BBVA-Bankia con un cambio político

Operación corporativa bloqueada por Francisco González, considerado por el Partido Popular y por el Socialista como ”un banquero incómodo”
Juan José González
Francisco González nunca ha sido bien visto en Moncloa. Conocedor de su condición de persona non grata en medios del Partido Popular en el Gobierno, FG vive una situación difícil desde hace varios años por su falta de conexión con su paisano presidente del Gobierno y también gallego Mariano Rajoy. Una distancia que no ha dejado de crecer pero que se ha agrandado aún más desde que Rodrigo Rato, ex vicepresidente del Gobierno con Aznar y principal valedor y padrino del banquero le apoyase para hacerse con la presidencia del BBVA allá por 1996 en lugar de Francisco Luzón. Desde entonces FG es un personaje incómodo e indeseado por el Partido Socialista como desde la imputación de Rato lo es también del Partido Popular. Desde ese año el banquero ha sorteado numerosas vicisitudes políticas aunque también ha disfrutado de momentos dulces, incluso los accionistas vascos del banco le han dejado las manos libres para que hiciera un banco más rentable y también más grande. Pero ahora los accionistas del banco quieren hacer balance y se encuentran con que ni sus acciones valen más ni el banco ha sabido aprovechar las oportunidades de un mercado que vive un proceso de concentración en los últimos años. Los ejercicios pasados no han sido un paseo sencillo para FG ni para su equipo, que han comprobado la escasa aportación a las cuentas de las inversiones -apuestas corporativas- decididas por el actual consejo de administración. En otras palabras; la estrategia de FG y su consejo no han cubierto los objetivos ni las expectativas y el banco permanece anclado en una posición con futuro incierto. Como incierto es el horizonte que se le presenta a FG si, como resultado de la actual inestabilidad política regresa a Moncloa el partido que le ha visto, y le sigue viendo, como "un banquero incómodo".
Nuevos cambios en el horizonte de Bankia. Si el Gobierno había decidido acelerar la salida del capital del banco y aprovechar un buen momento de Bolsa, la coyuntura política parece haber complicado de repente los planes. En realidad el Gobierno siempre ha presumido que la salida del banco no le corre prisa, que tiene tiempo de sobra para aprovechar picos de subidas de mercado hasta finales del próximo año, con el precio del dinero al alza. Y que si para entonces no se ha presentado ningún pretendiente con posibles, podrá ampliar el plazo para la venta de su participación en el banco.

Lo cierto es que las pretensiones del Estado de recuperar el dinero del rescate no han hecho más menguar con el paso del tiempo, a pesar del trabajo de recuperación y saneamiento del nuevo equipo directivo que sucedió al de Rodrigo Rato. Para que el Estado lograse su objetivo, la valoración del banco debería ser tres veces mayor que la actual de 3,48 euros. Y para que Bankia cotice en diez euros sería precisa la concurrencia de algún fenómeno paranormal. Luego, la opción en la que trabaja desde hace meses un equipo de técnicos, contempla como la forma más eficaz de recuperar buena parte del rescate del Estado a través de una operación con prima de colocación, lo que significa que el interesado estaría dispuesto a pagar un precio superior a esos 3,5 euros por título que hoy reconoce la Bolsa.

Sería una salida tan positiva como delicada, un sacrificio al que tan sólo estaría dispuesto un comprador que coincidiera con los intereses del Estado y que debería estar alineado con los planes del Gobierno. Y en este escenario el presidente del BBVA nunca ha querido contemplar una fusión con Bankia, una conexión que siempre se ha visto desde el mercado, desde el sector y por los analistas como la única solución posible tanto para los males y carencias que sufre el banco de FG como para las necesidades de Bankia y la oportunidad del Estado de recuperar el dinero inyectado en aquella. Es por todo por lo que un cambio en el Ejecutivo podría llegar a desbloquear el principal detractor de la operación, FG.

Francisco González recordaba en su última aparición ante los accionistas en Bilbao a propósito de los resultados de 2017 el intento de apearle del banco en 2004, con el Gobierno socialista a la cabeza, Sacyr por medio y la ayuda de Miguel Sebastián. No hay nada en estos últimos 14 años que haya cambiado el rechazo de los socialistas hacia un FG que fue colocado en la presidencia de Argentaria en 1996 por José María Aznar.

A los accionistas les dijo que no se dejaba impresionar por el poder político, como si en su planificación de futuro, ya estuviera adelantando en el horizonte un cambio de Gobierno -por qué no socialista- que probablemente aceleraría su retirada. Sobre todo cuando, además de la animadversión del Partido Socialista hacia su persona se sabe de su posición de mantenerse como barrera y obstáculo de la fusión con Bankia.

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