edición: 3070 , Martes, 20 octubre 2020
29/09/2020

El modelo de negocio del fabricante de camiones eléctricos Nikola puesto en cuestión por los costes

La empresa en pleito con Tesla adquirió los diseños definidos como propios de un proveedor externo
Carlos Schwartz
La empresa de movilidad sostenible Nikola que se propone fabricar camiones eléctricos intenta superar una barrera tecnológica, porque para impulsar camiones se deben utilizar baterías cuyo tamaño hace inviable el proyecto. Es por esto que la empresa tiene sólo modelos de camiones ligeros, las 'pick up' con gran demanda en Estados Unidos, accionados por batería aunque según la empresa tardará aún un par de años en fabricarlos. Un informe adverso de un fondo que opera con posiciones cortas en contra de los valores que considera artificialmente altos hizo perder a Nikola el 80% de su valor en bolsa en una semana. La empresa había llegado a superar la cotización de las acciones de Ford poco después de su oferta inicial en la estela de Tesla. Los inversores de a pie que se habían perdido el despegue del valor de las acciones de Tesla se volcaron sobre las acciones de Nikola con la expectativa de que siguiera la estela de aquella. El fondo Hindenburg Research afirmó la semana pasada que la empresa sostenía un “océano de mentiras” respecto de su tecnología y afirmaba que carecía de ella y que ocultaba que los prototipos de sus modelos de momento no funcionaban y que los componentes no eran de desarrollo propio sino de terceros.
Este año el presidente y fundador de Nikola, Trevor Milton, cerró un acuerdo con una de las empresas denominadas “cheque en blanco” que están en el mercado de valores a la espera de lograr un acuerdo para el lanzamiento de una sociedad cotizada, método por el que se abaratan los costes de salida al mercado. Este vehículo estaba controlado por el ex alto ejecutivo de General Motors, Stephen Girsky, quien ahora es el presidente de Nikola tras la dimisión de Trevor Milton. Este último dijo que dejaba el cargo para defenderse de las acusaciones hechas por Hindenburg Research. Pero la salida a bolsa incorporó al capital de Nikola a GM, aunque ésta no asumiera riesgos porque su participación de 2.000 millones de dólares en acciones es a cuenta de equipamiento para los camiones y la eventual fabricación de su modelo Badger en plantas de la automotriz. Otras empresas del sector que se integraron al capital sin asumir mucho riesgo incluyen a la europea IVECO, y la empresa alemana de auto partes Robert Bosch.

Mientras tanto Nikola puso un pleito a Tesla la semana pasada reclamando 2.000 millones de dólares por supuesta infracción en sus patentes y diseños. En su respuesta Tesla señala que Nikola no podía proteger sus diseños porque fueron comprados al diseñador croata Adriano Murti. Las negociaciones se habrían desarrollado durante una visita de Milton al fabricante de coches eléctricos de Croacia Rimac. Por su parte Nikola afirma que los prototipos fueron diseñados por Milton en el sótano de su casa en 2013. Pero la empresa sigue defendiendo su modelo de negocio, que de acuerdo con el relato de Trevor Milton se basa en la red de estaciones de servicio que serían las que aportarían el hidrógeno que accionará los motores de los camiones Nikola. El problema central de este combustible es el coste de su producción que implica un importante consumo de electricidad. Milton dijo que su empresa estaba comprometida con la producción de “hidrógeno verde”, es decir un gas producido mediante el uso de energía eléctrica de origen renovable y no de centrales eléctricas contaminantes. 

En una rueda de inversores en julio este año la empresa aseguró que podría producir “hidrógeno verde” a un coste de 2,47 dólares por kilogramo un precio que los analistas consideran que no es factible con las tecnologías habituales. En junio en un estudio propio los analistas de JPMorgan estimaron el coste de producir, almacenar y distribuir hidrógeno verde es en la actualidad prohibitivo señalando que la electricidad representa el 80% del coste de producción del gas. Durante su presentación la empresa asumió que podía adquirir energía renovable a 3,5 céntimos de dólar por kilovatio hora. Mientras tanto los consumidores industriales pagan 7 céntimos de dólar por kilovatio hora recibido de la red mientras que los clientes residenciales pagan 11 céntimos de acuerdo con los datos de la Administración para la Información de la Energía estadounidense. 

Estas contradicciones han llevado a decir al analista Gordon Johnson, presidente de GLJ Research, que el modelo se basa en “conceptos sin probar en torno a la energía renovable”. Nikola señaló este mes que su plan de negocio será rentable en el largo  plazo. En sus comunicaciones al regulador de la bolsa la empresa ha señalado que su capacidad para producir hidrógeno a precios que justifiquen sus ingresos depende de su posibilidad de adquirir energía eléctrica renovable a precios por debajo de los precios minoristas actuales. La idea de crear las estaciones de servicio para surtir hidrógeno como punto de partida en California parece errática puesto que es el estado con la electricidad más cara.

El consejero delegado de Nikola, Mark Rusell, señaló que la empresa podría adquirir electricidad en el mercado cuando los precios están bajos. Sin embargo la realidad es que el mercado de la electricidad es muy volátil en términos de precios. El hidrógeno que se utiliza en la industria química y tiene otros empleos diversos se produce a partir del tratamiento del carbón y del gas natural en un proceso que emite carbono. La forma de producir el hidrógeno verde es por electrólisis lo que implica un alto consumo de electricidad que para cumplir con la norma sostenible debería ser de origen renovable, y en la actualidad solo el 1% del hidrógeno en el mercado se produce de forma sostenible. 

De todas formas los costes de producción de hidrógeno verde han caído un 40% en los últimos cinco años en paralelo con la reducción de los precios de la energía eólica y solar. De acuerdo con datos de IHS Markit el coste de producción del kilogramo de hidrógeno verde estaría en los 4 euros actualmente sin el recargo de comercialización, es decir sólo  la producción excluyendo almacenamiento y distribución. Para IHS Markit se podría producir hidrógeno verde levemente por debajo de los dos euros el kilogramo a partir de 2030. Estas apreciaciones hacen que el modelo de negocio que está en la base del proyecto de Nikola no pueda contemplar una rentabilidad real sino es en el muy largo plazo, opinan los analistas.

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