edición: 2598 , Lunes, 19 noviembre 2018
13/02/2018
banca 
`Señalados´ pero contestados

El pinchazo de BBVA por la inversión en la teleco altera la sucesión de FG

El segundo banco español, en la encrucijada, con problemas, sin visión empresarial, sin capacidad para evitar las pérdidas de su inversión en Telefónica, con el riesgo permanente de Garanti y ahora con los planes de la fusión en marcha
Juan José González
Los resultados del banco que preside Francisco González evidenciaron que una tormenta perfecta se precipita en este comienzo del año sobre BBVA. El consejo de administración de la entidad, más obediente y callado que nunca, parece mantenerse al margen de los problemas del banco, en especial desde que se conocieron los resultados de 2017, con un exiguo avance del beneficio atribuido del 1,3% sobre el año antes. Situación que no significa que el consejo piense, sienta y padezca el pinchazo del banco por su inversión en Telefónica, donde detenta el 7% del capital, y por el que en 2017 se apuntó un cargo de nada menos que 1.123 millones de euros. Pérdida de beneficios no exenta del mal sabor que deja el hecho de no haber podido maniobrar, prevenir y evitar el descalabro por el cargo de la participada. Como si se tratara de un banco sin rumbo, con estrategia mutante, BBVA se mantiene en su misma coartada, en la inicial, hace años atrás, cuando consagró su desarrollo futuro (y hoy ya presente) al retorno que produciría la tecnología, la digitalización a la que el banco dirige todos sus esfuerzos económicos, laborales y horarios. Una apuesta estratégica cuyo balance y resultados son guardados con siete llaves en el despacho del presidente. Coyuntura compleja la que vive hoy día la entidad financiera que compromete y pone en duda el cumplimiento de los deseos de FG sobre su sucesor. En este trance se encuentran el consejero delegado Carlos Torres, el señalado por el dedo del padre para futuro presidente, aunque sin descartar a José Manuel González Páramo, el cerebro del banco, el más preparado y contrastado y también señalado por una parte del consejo. 
Sin embargo, la existencia de numerosas nubes en el horizonte en combinación con los problemas que arrastra el banco, dan pie a la concurrencia de una tercera vía de sucesión a FG, distinta de la integrada por el señalado Carlos Torres y por el posible en la recámara de González Páramo. Tercera vía que apunta a la existencia de un tapado, cuya entrada en escena sólo se produciría en el momento en que el banco despejara la bruma que hoy cubre los planes de la fusión en marcha. Es probable que esta sea la única parte en activo de la estrategia del banco, en la que parece estar volcada la más alta dirección pues del resto, EE UU y desinversiones en marcha en Latinoamérica nada se sabe.

El panorama que se le presenta al banco no es para tirar cohetes tras comunicar a los inversores institucionales el pinchazo de Telefónica, cuyo cargo se llevó por delante el 18,4% del beneficio del ejercicio, precisamente el evento que está condicionando los planes de sucesión del presidente de la entidad. Unos resultados los de 2017 que habrían provocado un debate profundo en la entidad y que estarían reflejando el malestar del consejo. 

Los inversores institucionales, grandes fondos de inversión internacionales, siguen sin salir de su asombro: un presidente que exculpa un cargo de 1.123 millones de euros como consecuencia de la mala racha de una participada. Entienden los inversores que el banco ha tardado mucho tiempo en reaccionar, cuando la minusvalía ya era más que previsible, o que, simplemente, no se hizo nada por evitarlo. Critican esta actitud como también comienzan a preocuparse por la diversificación geográfica del banco, cada día más concentrada en Turquía y México, es decir, entre un riesgo muy elevado como el turco y un emergente al que no consigue sacarle el rendimiento previsto.

Por tanto, la sucesión de FG se antoja envuelta en la polémica, en la algarabía del descontento provocado por la pérdida del Popular, una ocasión única, por un euro, con ayudas, con cartera de empresas y clientes digitales que su competidor Santander asegura que le sacará rendimiento, algo de lo que en el BBVA se sentían capaces pero que la decisión de FG no consideró oportuno. De la misma forma que lloran algunos directivos la oportunidad perdida, muestran que ha servido, al menos, como enseñanza, como experiencia para no dejar pasar la próxima oportunidad, Bankia.

En esta ocasión (Bankia) FG reincide en la negativa y frunce ligeramente el ceño, pero algo menos en otras ocasiones, lo cual, parece ser una mueca abierta a la posibilidad, a que, según sus palabras, si aparece de repente un banco "claro, limpio de capital y a buen precio, no lo vayamos a despreciar", habida cuenta de que "todos queremos clientes". Recordar que FG se declaraba feliz y animoso tras haber adquirido CatalunyaCaixa, operación sobre la que ha matizado en alguna ocasión que no volvería a repetir, al menos en la misma forma que lo hizo en julio de 2014. El rechazo a las compras, patente desde ese año, parece ahora matizado por la necesidad, por la oportunidad y porque sabe el presidente del banco que no puede dejar que la pieza de Bankia se la cobre otro competidor. Aunque también puede ocurrir que, en vista de la bronca de la sucesión del presidente, éste decida que no es el mejor momento para abandonar el barco y retome de nuevo el timón azul. Otro problema.

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